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Un estudio de 35 años aporta nuevos conocimientos sobre la anorexia

Investigadores británicos, daneses y australianos han publicado siete artículos nuevos en la revista European Eating Disorders Review, tras el seguimiento realizado a pacientes con anorexia y otros desordenes alimentarios. La magnitud de los datos, recopilados por el Profeso...

Investigadores británicos, daneses y australianos han publicado siete artículos nuevos en la revista European Eating Disorders Review, tras el seguimiento realizado a pacientes con anorexia y otros desordenes alimentarios. La magnitud de los datos, recopilados por el Profesor Arthur Crisp durante un periodo de 35 años en el Middlesex Hospital Medical School y después en el St George's Hospital Medical School, ambos situados en Londres, han aportado algunos conocimientos sobre las variantes femeninas y menos comunes masculinas de la enfermedad. El Profesor Crisp concluye que su teoría de la anorexia, desarrollada en la década de los sesenta, sigue siendo cierta, y que la enfermedad es una "conducta de evitación impulsada por la fobia, 'una solución biológica a un problema existencial'". Los resultados revelan picos máximos de anorexia en los niños nacidos entre marzo/abril y octubre, y una caída de la incidencia de la enfermedad durante los nacimientos en febrero. Ya se había observado anteriormente, aunque no se consideraba que tuviera alguna importancia estadística. Sin embargo, el comportamiento de la madre se cree es un factor importante: "Debido a esta modesta duplicación decidimos explorar la posible relación entre los picos de nacimientos con las variables originadas de los padres que pensábamos podrían aportar alguna explicación. De los 16 picos que examinamos sólo uno tenía importancia estadística, aunque bastante elevada, concretamente la presencia de una excesiva preocupación maternal por la figura y el peso corporal, y la idea de mantener el peso en los niveles normales", señala el informe. El informe especula con la idea de que algunas mujeres pudieran sufrir ataques estacionales de anorexia, relacionados con un desorden afectivo estacional (SAD), lo que provoca la correspondiente fluctuación en la fertilidad que, a su vez, causa los picos y los descensos en los datos presentados. En el documento "Enduring Nature of Anorexia Nervosa", el Profesor Crisp resume cómo persiste la enfermedad, a pesar de las fluctuaciones que presenta. En el estudio "Death, Survival and Recovery in Anorexia Nervosa", señala que "si la enfermedad no se trata o se hace de forma ineficaz, la muerte temprana, a menudo en la tercera y cuarta décadas de la vida, está garantizada con un índice de mortalidad tres o cuatro veces más elevado que entre la población general de edad comparable. Estas muertes prematuras se deben principalmente al suicido o una variedad de complicaciones idiosincrásicas que van parejas a la malnutrición". La gente que sufre de anorexia puede, sin embargo, con un tratamiento satisfactorio llevar una vida casi normal, aunque los índices de mortalidad por suicido o malnutrición seguirán siendo constantes. La enfermedad parece que protege contra ciertas enfermedades genéticas, quizá al evitar ciertas reacciones que se inician en la pubertad, como la fibrosis cística, la cardiomiopatía hipertrófica, la corea de Huntington y la colitis ulcerosa. La enfermedad podría abortar, silenciar o retrasar la aparición de estas evoluciones potencialmente mortales. "La enfermedad no es incompatible tampoco con una vida longeva, y el autor ha sometido a tratamiento a mujeres de entre 78 y 82 años. La evolución de la anorexia está fuertemente relacionada con la pubertad, en los hombres aparece más tarde, y más pronto en las mujeres que no son de raza blanca. La mayoría de las mujeres son más propensas a abusar de laxantes y a acumular alimentos, mientras que los hombres son más proclives a ser vegetarianos. Los hombres tienden con más probabilidad a ser vegetarianos estrictos o a abusar del alcohol. Durante los 35 años del estudio, 72 hombres padecieron la versión extremadamente rara de la enfermedad, lo que aportó mucha información nueva. "La sobreprotección de la familia y la dependencia afectiva del paciente durante niño se consideran los factores más comunes entre los hombres, al igual que la obesidad paterna", señala el estudio "Anorexia Nervosa in Males". El Profesor Crisp identificó un modelo de anorexia. Descubrió que a la edad de 16 años, la mayoría de las chichas quieren pesar menos de lo que realmente pesan, y dos tercios de ellas intentan seguir una dieta, lo que produce una fluctuación en la ingesta de calorías; un ejemplo extremo son la comilonas y vómitos que caracterizan a la bulimia nerviosa. En la anorexia, sin embargo, el modelo consiste en restringir la ingesta de calorías. El Profesor Crisp cree que esta determinación a negar la comida normal les alivia del pánico. El Profesor Crisp sale a la defensa de este concepto de conducta de evitación impulsado por la fobia al peso/la figura/la función del cuerpo adulto, declarando que "se cree que la anorexia nerviosa tiene su raíz en una comportamiento determinado por una conducta de evitación biológica impulsado por una fobia al peso corporal adulto (normalmente femenino) [...] que se resuelve con el consiguiente comportamiento de evitación, a un coste psicológicamente, socialmente y físicamente agobiante equivalente a un suicidio parcial. La fobia y su intensidad pueden ser negadas, pero aparecerán de nuevo si se restablece por completo el peso corporal normal adulto, a pesar de que con la ayuda psicológica se puede disponer de estrategias más eficaces para abordar estas consecuencias en la edad madura. Sin ayuda, la conducta de evitación con el relativo "compromiso al suicidio", podrían ser la única alternativa al suicidio real, al menos en primera instancia".