Skip to main content

Article Category

Entrevista

Article available in the folowing languages:

Indagar en la investigación: El funcionamiento del Programa Marco. Parte II

Una vez que se hayan definido la política, el ámbito y las áreas específicas de investigación, el papel de la Comisión continúa. Debe programar las convocatorias y comenzar a evaluar las ofertas que recibe. "Los programas de trabajo se actualizan anualmente. Comenzamos con d...

Una vez que se hayan definido la política, el ámbito y las áreas específicas de investigación, el papel de la Comisión continúa. Debe programar las convocatorias y comenzar a evaluar las ofertas que recibe. "Los programas de trabajo se actualizan anualmente. Comenzamos con descripciones detalladas de algunas áreas, pero no necesariamente de todas, las convocatorias son escalonadas. Los programas tienen objetivos claros que cumplir. Estamos obligados a abarcar todos los objetivos de investigación, sin embargo, contamos con un presupuesto anual limitado, así que algunas áreas hay que dejarlas para años venideros", afirma Graham Stroud, Jefe de la Unidad de Apoyo a la Aplicación de los Programas de Investigación. Se deben evaluar todas las propuestas elegibles, lo que repercute por razones prácticas en la fecha de su publicación. "Tenemos un edificio destinado sólo a la evaluación de propuestas, ya que recibimos al año como media más de 16.000. Cada propuesta es evaluada por un mínimo de tres expertos externos", explica. Las convocatorias extensas pueden requerir de 600 o más expertos para evaluar sus propuestas, aunque el sistema de presentación electrónica tiene un componente físico, y no podemos dejar que el sistema corra el riesgo de colapsar por cerrar demasiadas convocatorias a un mismo tiempo. Por supuesto, las personas siempre las presentan a última hora, y el sistema permite incluso la presentación de ofertas repetidas para nuevas versiones de una misma propuesta", afirma el Sr. Stroud, quien cree que las ofertas electrónicas se han hecho populares y han impulsado la eficacia de forma significativa, pasando de no haber casi ninguna hace tres años y medio a representar el cien por ciento actual. Sólo algunas convocatorias antiguas permiten todavía la presentación de ofertas en papel, pero el VII Programa Marco (VIIPM) admitirá sólo el formato electrónico. "Las ofertas electrónicas han mejorado las cosas de dos formas: Podemos imponer el control de calidad, ya que deben incluir tablas financieras que cuadren, por lo que existe la obligatoriedad de rellenar ciertos campos. Los errores humanos siempre provocan fallos, no obstante. En segundo lugar, no se basan en factores de azar, que pueden surgir como en los servicios de entrega o de correo tradicionales". Antes de que existieran las presentaciones electrónicas, había una persona que sellaba cada solicitud individual con la fecha de llegada que marcaba un reloj atómico, para que no hubiera disputas sobre si la oferta había llegado o no en realidad dentro de plazo. Cuando las propuestas llegan, se criban para ver si son elegibles. "Es simple: deben incluir todos los apartados A y B (A para fines administrativos y B de contenido científico), deben haber llegado dentro de plazo y tener un número mínimo de participantes elegibles", declara. Sólo en torno al 20 por ciento de las solicitudes elegibles pasarán a recibir financiación. Para evaluar cada propuesta se escogen entre tres o más expertos de la base de datos de la Comisión. La Comisión intenta continuamente mejorar y ampliar su base de datos de expertos, quienes se pueden proponer para ser incluidos en la lista, y existen además convocatorias para atraer a expertos. Se anima a las organizaciones de investigación a que presenten sus candidaturas. La base de datos contiene actualmente unos 50.000 nombres y está a disposición de todos los Estados miembros. "La evaluación de las propuestas es un proceso serio", afirma el Sr. Stroud. "Tenemos que elegir a los mejores. Y hay algunos requisitos que debe cumplir la elección de los expertos, por ejemplo, que el 40 por ciento sean mujeres, pero esto es difícil de lograr en unas pocas áreas clave, como la investigación nuclear o la ingeniería. El problema es que las investigadoras buenas ya están saturadas de trabajo debido a que la mayoría de las agencias de financiación fijan también mínimos para la elección de mujeres expertas". Los expertos deben asimismo cumplir unas exigencias mínimas: pericias, experiencias, que no se produzca un conflicto de intereses y una formación adecuada. "Algunos programas utilizan herramientas de Tecnología de la Información que desvelan los conflictos de intereses obvios", explica el Sr. Stroud. "Pero es algo complicado y requiere muchas comprobaciones por parte de la Comisión y honestidad de parte de los expertos. Los expertos deben firmar una declaración de conflicto de intereses que forma parte de su contrato. No están autorizados a funcionar sin ella". Cada propuesta se evalúa según sus méritos, y recibe una puntuación de entre uno a cinco en una serie de criterios. Para seguir adelante, las propuestas deben cumplir un umbral para cada criterio, normalmente un mínimo de 3 de un máximo de 5, exceptuando para el ámbito de la calidad técnica, que aumenta el mínimo a 4 puntos. Las propuestas se evalúan según: - la relevancia del programa de trabajo; - la calidad científica: el criterio más importante; - el impacto probable del proyecto; - la gestión del proyecto, que es de especial importancia debido al componente de la UE, ya que los proyectos tienen una media de 10 socios en siete países y esto requiere una dirección activa; - los recursos, que sean adecuados o razonables puede influir también en la financiación. La función de la Comisión se basa en una neutralidad fundamentada, como mediadora y moderadora de los debates, aunque sin expresar sus opiniones. "Intentamos ayudar a los expertos para que se alcance un consenso", afirma el Sr. Stroud. "La mayoría son capaces de lograrlo. Si los comentarios y las puntuaciones son similares, no hay necesidad de continuar debatiendo. Sin embargo, si los expertos no pueden llegar a un consenso se llama a otros expertos adicionales. Si aún no se lograra una opinión común, entonces quedarán registradas las opiniones minoritarias", explica. A continuación, grupos de 10 o más evaluadores llevan a cabo un control de calidad y califican las propuestas en orden. El grupo debe asimismo separar las propuestas con las mismas calificaciones y presentarlas por orden de preferencia. Los grupos analizan críticamente el trabajo de los grupos de consenso. Por ejemplo, averiguan si un grupo concreto ha dado unas calificaciones bajas porque su forma de puntuar es severa o porque las propuestas que están evaluando son de calidad inferior. A menudo se invita a los solicitantes de grandes proyectos, como los Proyectos Integrados o las Redes de Excelencia, a que acudan a una "vista abierta". Las cuestiones planteadas se envían a los solicitantes y las respuestas se pueden contestar por escrito, aunque la mayoría opta por venir y contestarlas en persona. Los solicitantes que pasan por las "vistas" generalmente se sorprenden del proceso. "Aunque los solicitantes que no han tenido éxito se quejan con cierta razón de los resultados de la evaluación, los que asisten a las vistas abiertas casi nunca lo hacen, incluso si la propuesta no hubiera sido finalmente aceptada", afirma el Sr. Stroud. "Finalmente, tenemos el informe de evaluación realizado por los expertos de la Comisión, que incluye una lista de las propuestas en orden de prioridad según el criterio de los expertos. Para cada propuesta se prepara un Informe del Resumen de la Evaluación, con los comentarios técnicos, y las críticas y las sugerencias para mejorar el proyecto, que es enviado a los proponentes antes de que se adopte cualquier decisión, independientemente de si la propuesta consigue la financiación, y no constituye además una oferta o el rechazo de la propuesta". El Informe del Resumen de la Evaluación de cada propuesta, que incluye las puntuaciones y los comentarios, se presenta a la Comisión por orden de puntuación. El trabajo de la Comisión consiste en obtener de las recomendaciones de los evaluadores una lista final de las propuestas aprobadas. Sin embargo, es muy raro que la Comisión vaya en contra del asesoramiento de los expertos. Sigue su asesoramiento "en probablemente el 99 por ciento de los casos". La Comisión no se ajustará probablemente a la lista de expertos sólo cuando existan grupos de propuestas con puntuaciones muy altas que abarquen el mismo área, o cuando proyectos similares ya estén recibiendo financiación. Naturalmente, las evaluaciones también son evaluadas, y se ponen a prueba las aportaciones de los evaluadores. "Designamos a observadores independientes para que estén presentes en la sesiones de evaluación y nos informen de vuelta sobre lo que han presenciado. No tienen que ser necesariamente personas con una pericia en una convocatoria concreta, queremos las opiniones sobre el proceso, no sobre las propuestas", afirma el Sr. Stroud. Algunos critican al procedimiento de evaluación por tener demasiados evaluadores académicos e insuficientes industriales, quienes podrían aportar una visión más orientada hacia el mercado. "Los industriales deberían proponerse a sí mismos o a otros como expertos evaluadores. Siempre andamos escasos de expertos industriales, y de mujeres", responde el Sr. Stroud. Las evaluaciones se presentan a la Comisión del Programa, junto con los informes de los observadores y los desgloses estadísticos. Se presentan dos listas, una con los proyectos aprobados por orden de puntuación y otra con los proyectos rechazados por no ser elegibles o no alcanzar los umbrales mínimos. "Si la Comisión va en contra del asesoramiento de los evaluadores, las razones aducidas por la Comisión se someten a un escrutinio muy riguroso de parte de la Comisión del Programa", afirma el Sr. Stroud. La Comisión Europea iniciará después un proceso abierto de negociación con los proyectos más adecuaos", y utilizará los comentarios de los evaluadores para intentar mejorar los proyectos durante la negociación", según explica el Sr. Stroud. Cuando la Comisión está lista para firmar, los resultados de las negociaciones se presentan a la Comisión del Programa, quien emite una opinión formal. "Es una falacia que se produzca un tira y afloja durante la selección de proyectos, porque ni la Comisión del Programa, ni la Comisión, por lo general están en posición de retar las opiniones de expertos sobre una propuesta. También, aunque cada Estado miembro pueda tener sus propios intereses, en cada proyecto se incluyen una serie de Estados miembros y asociados", afirma. Una vez firmados los contratos, los proyectos informan normalmente al año enviando un informe de progreso y una declaración de costes. "Al concluir el proyecto, los pagos finales se retienen hasta que se apruebe el informe final, que tiene que ser entregado junto a resúmenes que puedan ser publicados, incluso si los resultados son susceptibles de ser comercializados. No insistimos en la publicación de resultados confidenciales, pero sí en la publicación de un resumen que no sea susceptible de ser comercializado", afirma el Jefe de Unidad. El Sr. Stroud es categórico en que la investigación está ahí para el bien de todos, y que los resultados deben utilizarse. "Queremos que se exploten los resultados", afirma. "Se pide a los proponentes que los exploten ellos mismos o que los difundan para que otros lo puedan hacer".

Artículos conexos