Uso de medidas domésticas para reducir el impacto de una epidemia de gripe
Los niveles de fallecimiento y enfermedad durante una epidemia de gripe podrían reducirse radicalmente mediante intervenciones domésticas como la cuarentena voluntaria, según una nueva investigación publicada esta semana. Con el actual brote de gripe de la cepa H5N1 en aves, existe un verdadero temor a que la próxima epidemia de gripe en humanos pueda estar a la vuelta de la esquina. Actualmente se presta mucha atención al desarrollo de vacunas y tratamientos para la gripe. Sin embargo, es poco probable que sea factible el control total de la epidemia únicamente con la vacunación masiva y el tratamiento antiviral. Joseph Wu, de la Universidad de Hong Kong, en colaboración con colegas del Reino Unido y EEUU, analizó cómo el hecho de alterar el comportamiento humano podría ayudar a reducir la propagación de la enfermedad. Crearon un modelo informático para ver qué ocurriría si surgiera un virus de la gripe similar al de la cepa de 1918. Sus conclusiones están publicadas en la revista PLoS Medicine. Su objetivo era saber qué medidas reducirían la proporción de población infectada durante la primera ola de una epidemia de gripe. Esto se regula mediante el número medio de personas infectadas por una persona contagiosa. Las medidas estudiadas por el equipo fueron la cuarentena y el aislamiento. En la cuarentena, los contactos domésticos de un caso sospechoso permanecen en casa, apartados del resto de la comunidad. En el aislamiento, los individuos con síntomas son sacados de sus casas y llevados a un centro aparte. Los investigadores estimaron que el 50 por ciento de la población podría cumplir estas medidas. Incluso siguiendo este criterio, relativamente conservador, las medidas tuvieron un claro impacto sobre la epidemia. Descubrieron que una combinación de cuarentena, aislamiento y un determinado uso profiláctico de los antivirales podría reducir la proporción de personas que caen enfermas durante el primer año de la epidemia del 49 por ciento al 27 por ciento. En una ciudad del tamaño de Hong Kong, de 6,8 millones de personas, esto corresponde a una reducción del número de muertes de 16.000. Como señalaron los investigadores, estas políticas traerán consigo alteraciones; en el momento cumbre de la epidemia el 6,2 por ciento de la población estará en cuarentena en sus casas, lo que significa que las autoridades deberán encontrar un modo de conseguir comida, bebida y medicinas para estas personas. También necesitarán asegurar que los centros de aislamiento están disponibles para acoger a casi el 0,8 por ciento de la población y supervisar la distribución eficaz de fármacos antivirales. Los investigadores sugieren que a pesar de que estas medidas traerían consigo alteraciones para la sociedad, esto sería preferible al colapso de servicios vitales que podría producirse si la epidemia no se controla. Los investigadores esperan que su trabajo ayude a las autoridades a elaborar planes de preparación para combatir la epidemia de gripe.
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Hong Kong