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Alberto Sangiovanni-Vincentelli: Abruzzo se beneficia de la alta tecnología

El profesor Alberto Sangiovanni-Vincentelli ha desarrollado su actividad en el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias Informáticas de la Universidad de California durante más de 30 años. Nacido en Milán (Italia), es uno de los investigadores líderes mundiales en el ám...

El profesor Alberto Sangiovanni-Vincentelli ha desarrollado su actividad en el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias Informáticas de la Universidad de California durante más de 30 años. Nacido en Milán (Italia), es uno de los investigadores líderes mundiales en el ámbito de la ingeniería eléctrica y las ciencias informáticas; su pericia como investigador y educador ha sido reconocida en los numerosos premios y honores que le han sido conferidos durante su larga carrera. Además, es un astuto hombre de negocios y ha fundado varias empresas de gran éxito, un hecho que le lleva a describirse a sí mismo «entre profesor y empresario». Sin embargo, él no ha olvidado sus raíces y mantiene aún contactos sólidos con universidades y empresas italianas. Entre otras cosas, está prestando asesoramiento a la región de Abruzzo en materia de tecnología e innovación. Mientras estaba en Bruselas, para cambiar opiniones sobre su trabajo en Abruzzo durante la Semana Europea de las Regiones y las Ciudades, habló a Noticias CORDIS de su visión de futuro por lo que respecta a Abruzzo y de la forma en que pretende construir vínculos entre investigadores en diferentes países. La región de Abruzzo está situada en la mitad de Italia, frente al Mar Adriático. Se caracteriza por un bello paisaje, pueblos antiguos y una atractiva costa. Sin embargo, en esta región, en su mayor parte rural, también hay centros industriales y varias empresas extranjeras de electrónica y mecánica están establecidas allí. También es un lugar muy querido para el profesor; su padre era de allí, aún tiene familia allí y su esposa enseña en una de las universidades de la región. Su pasión por la región se deja ver cuando describe sus paisajes, los excelentes vinos y la comida. «Puedo asegurar que es excelente», señala cuando habla sobre la pasta. Fue en una reunión de Confindustria donde conoció a Valentina Bianchi, ministra de Innovación y Competitividad de Abruzzo, quien le preguntó si quería prestar asesoramiento a la región sobre estos temas. El aceptó, sintiendo que le debía algo a su región. Además, ha comenzado a asesorar también a la región de Lombardía, de la que procede su madre. «Estoy haciendo algo por mi país, teniendo en cuenta la procedencia de mis padres», explicó. En lo que se refiere al fomento de la innovación en Abruzzo, el profesor tiene claro que las regiones no pueden importar modelos ya hechos de otras partes del mundo. «Hay que entender las características peculiares de la región», afirma. Su visión de futuro para Abruzzo consiste en combinar lo que es conocido, es decir, su belleza natural, con altas tecnologías. Tiene grandes esperanzas por lo que respecta a la aplicación de redes de sensores sin cable, algo en lo que ha trabajado mucho durante su investigación. Las redes sin cable están hechas de objetos diminutos que pueden medir una variedad de cosas, incluidas la contaminación, la temperatura y la aceleración. También pueden estar equipadas con sensores ópticos y micrófonos, que les permiten ver y escuchar. Los datos se remiten a una central de base con un enlace sin cable. «Espero saber cómo podríamos emplear este tipo de objetos de alta tecnología para convertir a Abruzzo en una región aún más bonita de lo que es», declaró con entusiasmo. Rebosa de ideas para la aplicación de dicha tecnología, explicando cómo podría controlar los fuegos de los parques nacionales, detectar casos de contaminación en ríos o avisar a los conductores de las condiciones adversas de la carretera en lo alto de las montañas. En 2009 la ciudad costera de Pescara albergará los Juegos Mediterráneos y estas redes podrían utilizarse para aumentar la seguridad. Otro sector que podría beneficiarse de ello es la agricultura, ya que estos aparatos pueden medir el flujo del agua y los nutrientes a través de las vides, y decirles a los agricultores cuándo tienen que regar su cultivo. El resultado son unos vinos mejores y un uso más eficaz del agua. Si la región quiere llegar a ser verdaderamente competitiva, lo importante es, según el profesor Sangiovanni-Vincentelli, tener una infraestructura económica adecuada que genere innovación. «Se debe crear un ecosistema», explica. «Un ecosistema está formado por empresas grandes, empresas pequeñas, empresas medianas, universidades, pero especialmente por gente». Invertir en gente supone animar a los estudiantes a viajar y estudiar en el extranjero. «Las universidades deberían admitir a personas de todo el mundo», declara con énfasis, atribuyendo el éxito de Harvard al hecho de que admite a estudiantes y a investigadores de todo el mundo. «Siempre conseguimos lo mejor de lo mejor a escala internacional», declara. «Naturalmente no podemos pretender que la Universidad de L'Aquila tenga el mismo renombre que Berkeley en el plano internacional, pero la idea de abrirse y atraer a otras regiones y otros países es muy importante», declara. El profesor anima a la región a explotar su situación en el Mar Adriático con el fin de atraer a estudiantes de los países balcánicos. Por otra parte, también quiere animar a los estudiantes italianos a ir a estudiar al extranjero, una ardua tarea, dado que la mayoría de los italianos son reacios a salir de sus ciudades natales. Él mismo afirma haber sido así antes. Nacido y criado en Milán, fue a la universidad de esta ciudad y allí es donde empezó a enseñar tras licenciarse. Declara que no tenía la más mínima intención de ir a América. «Yo pensaba que Milán era el mejor sitio del mundo, luego ¿por qué iba a ir a Estados Unidos?», pregunta. No obstante, animado por su Universidad, fue a Berkeley por un periodo corto de tiempo. Berkeley le apreciaba y quería que se quedara, pero él deseaba volver a Italia ya que la echaba de menos profundamente. Sin embargo, la presión que ejerció Berkeley consiguió que seis meses después de su regreso a Italia, volviera a California. Esta historia evoca inevitablemente el tema de la fuga de cerebros. Sin embargo, él declara que a la mayoría de los italianos les agrada que esté en Silicon Valley, y le consideran como una «puerta de acceso» para saber lo que está ocurriendo allí. También hace hincapié en que una gran parte de su trabajo reúne a investigadores europeos y americanos. Señala que no es necesario que la gente esté físicamente en la región para estar conectados a ella y contribuir a su desarrollo. Para él, lo importante es mantener un vínculo entre países, permitiendo la libre circulación de información y de ideas. Lo que le preocupa son los investigadores europeos que ve llegar a Estados Unidos «dando un portazo» a sus antiguas vidas, a menudo porque creen que las universidades europeas les han tratado mal. Aquí tuvo suerte. «En Milán me trataron estupendamente», declara. Aunque su principal puesto de trabajo sigue estando en Berkeley, el profesor Sangiovanni-Vincentelli pasa la mitad de su tiempo en Europa. Su cercana relación con Abruzzo y su colaboración con investigadores de ambos lados del Atlántico demuestran que enviar a investigadores europeos a Estados Unidos tiene claras ventajas.

Países

Italia, Estados Unidos