La reestructuración del trabajo remunerado, precursor de la participación del hombre en la vida familiar
Un nuevo estudio sobre el cambio de papeles experimentado por el hombre en el seno de la familia argumenta que la participación de los hombres en las tareas familiares y del hogar supone un avance mucho más revolucionario que el acceso de las mujeres al trabajo remunerado. El estudio fue financiado por la Comisión Europea a través de su programa de Igualdad de Género, junto con el Instituto belga para la Igualdad de Oportunidades entre las Mujeres y los Hombres y COFACE, la Confederación de Organizaciones familiares de la UE. En él participaron también organizaciones no gubernamentales de los siete siguientes Estados miembros de la UE: Bélgica, Chipre, Finlandia, Francia, Grecia, Italia y Portugal. «Muy pocos hombres y mujeres, entre los que hay gente normal, responsables políticos, funcionarios, sindicalistas, empresarios y la sociedad civil, son plenamente conscientes de que la participación del hombre en las tareas familiares cuestiona mucho más fundamentalmente la jerarquía basada en el sexo creada en el siglo XIX en los Estados democráticos y las sociedades industriales modernas que la creciente participación de las mujeres en la mano de obra», declara el informe final del estudio. Aunque se puede percibir un cambio de papeles en el seno de la familia, éste se ve entorpecido por actitudes que son difíciles de cambiar debido a: - la desigualdad en la retribución y las condiciones de empleo; - la segregación del mercado laboral que surge de una falta de equilibro de género ya en los cursos escolares; - la división de intereses; - el entorno del lugar de trabajo y los riesgos profesionales; - la organización del trabajo y políticas orientadas a los permisos de maternidad y para atender a la familia. - la carencia de servicios de apoyo a la familia; - la perpetuación de estereotipos sexuales. El objetivo de igualdad de género fijado por la Hoja de Ruta de la Comisión para el periodo 2006-2010 sólo se alcanzará a través del reconocimiento del valor de ambos tipos de trabajo (el remunerado y el familiar), y de la reestructuración radical del trabajo remunerado, según el informe. El informe afirma también que el cambio no se producirá hasta que el tiempo dedicado a las tareas familiares siga equiparándose a la pérdida de capital humano y se considere perjudicial para las carreras profesionales y la capacidad de empleo. El informe recomienda se ponga en marcha una acción política en seis amplios dominios para acabar con las desigualdades de género: igualdad de género en el empleo; apoyo a la familia; flexibilidad del horario laboral y permisos por maternidad/paternidad; educación y formación; disponibilidad de información; y organización social del tiempo. Las recomendaciones se dirigen a las autoridades locales, regionales, nacionales y europeas, según afirman los autores del informe, ya que cada uno de estos niveles tiene una función importante que desempeñar.