Un nuevo sistema determinará la seguridad de los embalajes alimentarios
Los materiales de embalaje alimentario son indispensables para proteger nuestros alimentos y mantenerlos frescos hasta su consumo. No obstante, los embalajes de plástico, papel, vidrio y cartón contienen aditivos que pueden migrar a los alimentos. Actualmente, investigadores del Instituto Fraunhofer para Ingeniería de Procesos y Embalaje (IVV), en colaboración con nueve socios industriales que participan en el proyecto FOODMIGROSURE, financiado por la UE, han ideado un modelo matemático para determinar cuántos de estos aditivos logran introducirse en nuestros alimentos. Los investigadores basaron su modelo matemático en investigaciones de alimentos genuinos en lugar de simuladores de alimentos. Por regla general se realizan muestras de alimentos elegidos al azar que se preparan especialmente y se someten a pruebas químicas en un laboratorio. Después, para simplificar estos análisis, los investigadores suelen reemplazar los productos alimenticios por simuladores de alimentos prescritos legalmente, como por ejemplo aceite de oliva y mezclas de agua con ácido acético o alcohol. «Sin embargo, hemos descubierto que no suele ser posible sacar conclusiones sobre alimentos sólidos basándose en los resultados obtenidos con simuladores de alimentos líquidos», declaró el coordinador del proyecto, Dr. Roland Franz, del IVV. «En muchos casos la contaminación de los productos alimenticios es más alta de lo que se suponía hasta ahora y ello exige costosas retiradas del producto del mercado», añadió. Los diez socios del proyecto descubrieron que el nuevo procedimiento producía resultados fiables en cuanto que era el único en el mundo que recopilaba sistemáticamente este tipo de datos. «Desarrollamos varios modelos basándonos en estos datos. Uno de ellos muestra cómo los aditivos circulan en el plástico. Otro muestra cómo muchas de estas sustancias migran desde el material de embalaje de plástico hacia la superficie de contacto del producto alimenticio, como por ejemplo, el queso. El tercer modelo describe cómo las sustancias migratorias se propagan en la comida», explicó el Dr. Franz. Después los investigadores inventaron una fórmula para resumir estos modelos. Dicha fórmula tiene en cuenta no sólo la estructura del producto alimenticio, como por ejemplo el contenido en grasa y la consistencia, sino también el tipo de material de plástico utilizado en el embalaje, los diversos aditivos y la cantidad media que de este producto alimenticio ingieren en realidad los consumidores. La misma fórmula puede emplearse una vez para calcular cuántos aditivos de embalaje están presentes en el queso y en otra ocasión para realizar el mismo cálculo con la carne o el zumo de naranja. Según el Dr. Franz, el coste de la prueba asistida por ordenador es muy inferior al del test de laboratorio y proporciona el beneficio de unos resultados mucho más exactos. Una vez que se aplique, el modelo podrá mejorar la seguridad de productos y alimentos para los consumidores europeos.
Países
Alemania