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Un informe ofrece un panorama general de la investigación sobre la ciencia y la sociedad en el 6PM

El programa de Ciencia y Sociedad del Sexto Programa Marco (6PM) ha revitalizado la relación entre la comunidad científica y la ciudadanía de Europa. No obstante, en el 7PM será necesario seguir trabajando para ampliar el radio de acción de este programa y coordinar mejor sus ...

El programa de Ciencia y Sociedad del Sexto Programa Marco (6PM) ha revitalizado la relación entre la comunidad científica y la ciudadanía de Europa. No obstante, en el 7PM será necesario seguir trabajando para ampliar el radio de acción de este programa y coordinar mejor sus actividades con las que se desarrollan a nivel de cada país. Éstas son sólo algunas de las conclusiones de un nuevo informe de la Comisión Europea donde se evalúan los logros y los puntos débiles de este programa. Las actividades de Ciencia y Sociedad están representadas en el programa marco para la investigación de la UE desde hace varios años, pero no contaron con su propia área temática hasta el 6PM. Y si uno ha de guiarse por las cifras de participación que se proporcionan en el informe «Evaluación intermedia de las actividades de Ciencia y Sociedad 2002-2006», esa decisión mereció la pena. En total, participaron 916 socios de toda la UE en unos 150 proyectos, financiados con la cantidad de 71,5 millones de euros. Estas cifras se repartieron entre cinco áreas temáticas: educación científica, incluidos los premios Descartes y la cultura científica (24,3 millones de euros); comunicación de la ciencia (5,3 millones de euros); asesoramiento científico y gobernanza (4,7 millones de euros); ética (24,9 millones de euros); mujeres en la ciencia (12,1 millones de euros). Como era de esperar, la mayoría de participantes procedía del sector público: las instituciones de educación superior y los institutos de investigación supusieron el 41% y el 23% respectivamente de los socios de los proyectos. La implicación del sector industrial fue mucho menor: entre el 0,5% y 6% en las cinco áreas temáticas. Por lo que se refiere a la distribución geográfica de los socios, hubo cuatro grandes Estados miembros que acapararon a una gran parte de los participantes (el 45%): Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. Sin embargo, el informe también indica que los nuevos Estados miembros tuvieron una representación considerable (excepto en «asesoramiento científico y gobernanza» y «ética»). En varios proyectos participaron también socios extracomunitarios, quienes, según el informe, dotaron al programa de una valiosa dimensión internacional. Aparte del éxito de atraer a un número elevado de diversos participantes, en este informe se sugiere que uno de los principales logros de este programa fue su capacidad de dotar de una dimensión europea a las cuestiones afines a la relación entre la comunidad científica y la ciudadanía. Seguidamente, se afirma que este programa realizó importantes aportaciones a la ampliación del círculo de comunidades implicadas en tales tipos de actividades a nivel nacional, sobre todo en los nuevos Estados miembros de la UE. Se llama la atención sobre los congresos y los foros organizados en el marco de esta prioridad temática, eventos que ayudaron a impulsar debates de gran participación en torno a asuntos clave como la función de la mujer en la ciencia, la ética y la cultura científica, destacando así su aportación para sensibilizar a la sociedad. Los premios Descartes también contribuyeron de forma significativa a resaltar la importancia de la cooperación europea a fin de alcanzar la excelencia en las actividades de comunicación de la investigación y de la ciencia. A pesar de todo esto, hay margen de mejora, y por ello en el informe se hacen varias recomendaciones para perfeccionar este programa bajo el 7PM. Una recomendación consiste en ampliar el radio de acción de dicho programa, especialmente en los ámbitos de la ética y del género, que podrían abordarse, como señala el informe, en otros ámbitos como la gobernanza y la educación científica. En el programa podrían incluirse también actividades de prospectiva, por ejemplo en lo tocante al futuro del espacio europeo de investigación (ERA). Un ejemplo podría ser un estudio sobre las repercusiones de un nuevo diálogo entre la comunidad científica y la sociedad en torno a la evolución futura de las comunidades científicas. Otro ámbito al que podría beneficiar la ampliación del espectro de actividades sería la cultura científica. En el informe se señala que hay una brecha creciente entre la ciencia y otras dimensiones de la cultura (filosofía, arte y literatura) y se apunta que la realización de actividades en la frontera entre la ciencia y esos otros dominios podría contribuir a mejorar la comprensión y así, quizá, subsanar dicha brecha. Además, en el informe se recomienda lograr una mejor coordinación entre las actividades de cada país y las financiadas en el programa marco. Con ello en mente, se recomienda replantearse la función de CREST (Comité de Investigación Científica y Técnica) e introducir mecanismos nuevos a fin de aumentar el compromiso respecto a avances en las políticas pertinentes por parte de quienes participan en actividades de coordinación. Además, se debería prestar más atención a involucrar a las agencias de financiación y a las instituciones que elaboran políticas en cada país, a fin de lograr una mayor coherencia planificada y complementaria. Según los autores de este informe, a este respecto resultaría beneficioso renovar el impulso a favor del desarrollo de metodologías participativas y de indicadores específicos.