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Supervisión de los conflictos comunitarios en Europa: Peace-Com

Investigadores del proyecto Peace-Com, financiado por la UE, han identificado las diferentes «dimensiones» de los conflictos comunitarios y han creado una herramienta de supervisión que puede demostrar si el conflicto va en aumento o no. El equipo utilizó doce estudios de caso...

Investigadores del proyecto Peace-Com, financiado por la UE, han identificado las diferentes «dimensiones» de los conflictos comunitarios y han creado una herramienta de supervisión que puede demostrar si el conflicto va en aumento o no. El equipo utilizó doce estudios de caso de toda Europa y cree que los resultados se podrían aplicar a cualquier otro conflicto del mundo. El proyecto Peace-Com es una de las primeras áreas dedicadas a la paz, los conflictos y los derechos humanos que va a recibir fondos a través del Sexto Programa Marco (6PM). El proyecto ha concluido recientemente, pero los investigadores esperan, como explicaron a CORDIS Noticias, que los resultados no se queden archivados en un cajón. De hecho, aunque el proyecto analizó doce estudios de caso de situaciones de conflicto en Europa, los resultados se pueden aplicar a las disputas y tensiones de todo el mundo. El equipo analizó diferentes situaciones, que van desde los enfrentamientos no violentos entre Valonia y Flandes en Bélgica, y la incorporación de la minoría eslovena en Austria, a los conflictos más violentos sufridos por Irlanda del Norte y la antigua Yugoslavia. Los cuarenta investigadores de Peace-Com identificaron doce elementos que contribuyen a los conflictos comunitarios, divididos en cuatro grupos: - la dimensión cultural, que abarca la religión, la identidad y la lengua; - la dimensión socioeconómica y geográfica, que abarca la discriminación económica y los privilegios económicos, los factores demográficos y el territorio; - la dimensión política, que abarca la división entre el centro y la periferia, el dilema de la seguridad, el papel de las élites (quienes a veces generan o mantienen un conflicto en beneficio de sus propios intereses, aunque no siempre conscientemente), y el acceso a la ciudadanía política; - la dimensión exterior, que abarca la descolonización y el periodo posterior a las dos Guerras Mundiales, así como la influencia de los países vecinos y las diásporas. «Algunas dimensiones son más notorias que otras, pero el nivel de violencia no aumenta por el número de dimensiones que abarca», enfatiza la integrante del proyecto, Elise Féron, del Centro Interdisciplinar de Investigación Comparativa en Ciencias Sociales (CIR) de París, Francia. Estas «dimensiones» no deben considerarse como causa del conflicto, añadió la Dra. Féron. En su lugar, «se utilizan para entender la forma actual del conflicto y establecer iniciativas para lograr un acuerdo». El sistema de supervisión Peace-Com utiliza una serie de indicadores para evaluar los conflictos comunitarios. Se seleccionaron los indicadores tras una revisión crítica de las técnicas de supervisión existentes que identificaron las brechas y las debilidades, y la utilización de los datos recopilados por los diferentes grupos de trabajo dentro del proyecto. El sistema de supervisión resultante valora tres tipos diferentes de datos. Evalúa cómo se ha manifestado un conflicto a lo largo del tiempo, los factores desencadenantes que inducen a un cambio dentro de la situación de conflicto o que, en realidad, lo evitan; y las percepciones de las comunidades involucradas en el conflicto. El sistema se entregó a los grupos de expertos para cada uno de los doce conflictos europeos. Por razones de objetividad, algunos de los estudios de caso tenían dos grupos de expertos que utilizaban el sistema, mientras otros tenían un grupo que representaba a ambas partes de un mismo conflicto. Se pidió a los grupos que puntuaran cada uno de los indicadores según cómo percibían ellos si la situación había empeorado o mejorado. Por ejemplo, si el grupo que juzgaba las diferencias religiosas tenía un «impacto en aumento alto», se le concedía el indicador +4. Si el grupo descubría que las diferencias religiosas estaban teniendo un «impacto en descenso alto», le concedían un -4. Los indicadores fueron ponderados dependiendo de la notoriedad de cada conflicto individual. El análisis del caso belga alcanzó una puntuación de 26, lo que indica que el conflicto va en aumento. El análisis del caso de Irlanda del Norte alcanzó una puntuación de -41, que significa que el conflicto va en descenso. El caso de Kosovo todavía está siendo evaluado por el grupo de expertos pertinente. Una de las tareas del proyecto fue analizar cómo influye la «europeización» en los conflictos, descrita como un proceso de múltiples niveles que incluye las estructuras legales y administrativas y las políticas nacionales, sociales y en materia de seguridad. El equipo descubrió que la europeización puede introducir un cambio de raíz, pero que este cambio puede suponer un proceso largo cuando las identidades están consolidadas. «Tenemos que ser cautelosos ya que la europeización podría llevar al retraimiento de otras identidades, como ocurrió en Irlanda del Norte en la década de los ochenta del pasado siglo», explicó la Dra. Féron. La concesión de ayudas económicas, por ejemplo a las regiones más deprimidas en términos económicos, puede ser un incentivo a la cooperación. Y, la UE puede aportar este incentivo durante una disputa territorial asociada con la riqueza material. Cuando la disputa es más simbólica, la influencia de la UE se reduce. El impacto de la UE sobre las dimensiones políticas asociadas a un conflicto puede ser considerable. La UE ha desarrollado varios instrumentos que garantizan la protección de las minorías, y los países candidatos deben cumplir criterios estrictos antes de acceder a la Unión. A pesar de la acción en buena parte positiva de cómo puede incidir la europeización en los conflictos, la Dra. Féron señala que el fenómeno no afectará a todas las situaciones de conflicto por igual. Los resultados del proyecto Peace-Com pueden considerarse como un instrumento político en toda su extensión. «No queremos que acaben con la finalización del proyecto. Tenemos que ser útiles y políticamente relevantes», explica la Dra. Féron, quien añadió que la herramienta de supervisión tiene mucha relevancia política. El equipo espera ahora difundir los resultados de su trabajo lo más ampliamente posible para que el sistema de supervisón pueda utilizarse en Europa y cualquier otro lugar.

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