Mejor comprensión de los efectos de la variación natural y el cambio climático en el Atlántico Norte
Un nuevo estudio británico-estadounidense revela que, a pesar de que las aguas del Atlántico Norte han sufrido un aumento de la temperatura en los últimos cincuenta años, este calentamiento no ha sido uniforme, ya que las regiones subpolares se han enfriado mientras que las aguas tropicales se han calentado. Esta investigación ha sido publicada en Internet por la revista Science. Los investigadores atribuyen este patrón de cambios de temperatura a la oscilación del Atlántico Norte (OAN). La OAN es un patrón natural y cíclico de la circulación del viento que se debe a las diferencias de la presión atmosférica sobre las islas Azores e Islandia. «Los vientos tienen una influencia enorme sobre las aguas por las que pasan», comentó Susan Lozier de la Universidad de Duke, de Estados Unidos. Los científicos han recurrido a datos de la temperatura oceánica de cinco décadas y a modelos informáticos complejos para investigar los efectos de los vientos, la evaporación y las precipitaciones en el océano. Sus estudios mostraron que las aguas del océano subpolar, entre los 45° Norte y el Círculo Ártico, se enfrían debido a que pierden calor directamente por el aire que se encuentra sobre ellas. Al mismo tiempo, más al sur, los vientos producto de la OAN «amontonan» aguas recalentadas por el Sol en la parte sur del Atlántico Norte, al sur de los 45°. Esto sirve para retener el calor en la superficie y empujar las aguas más profundas y más frías hacia abajo. Este estudio pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan los científicos al tratar de diferenciar entre la variación natural del clima y el cambio climático provocado por el ser humano. Los científicos apuntan que, en este caso, a pesar de que los ciclos naturales parecen ser los causantes de los cambios de temperatura, esta variabilidad natural es tan fuerte que podría estar ocultando cambios más sutiles debidos al cambio climático provocado por el ser humano. «El mensaje, en definitiva, es que la OAN produce una variabilidad natural fuerte», explicó la profesora Lozier. «La visión simplista del calentamiento global es que en adelante todo se recalentará de manera uniforme. Pero esta variabilidad natural tan fuerte se superpone al calentamiento causado por el ser humano. Por tanto, los investigadores tendrán que desenmarañar la variabilidad natural para establecer cuál es la parte de la que son responsables los seres humanos.» El panorama se complica si se tienen en cuenta ciertos estudios que sugieren que la OAN misma podría verse afectada por el calentamiento causado por el ser humano, a pesar de que otros estudios han cuestionado esta relación. «Se necesita una observación continua y a largo plazo de las temperaturas del Atlántico Norte para esclarecer si el calentamiento medio de una cuenca está reflejando una fuerza antropogénica o una variabilidad natural, o ambas cosas», recomendaron los investigadores.
Países
Reino Unido, Estados Unidos