Aumentar la participación en las elecciones europeas
El Parlamento Europeo (PE) no logra proyectar una imagen de sí mismo, ni buena ni mala, en la mente de más de la mitad de los ciudadanos europeos. El resultado es una falta de compromiso entre las personas y el descenso de la participación en las elecciones europeas. No obstante, las campañas aumentan la notoriedad del Parlamento y, cuanta más información tienen las personas, más positivas se sienten en cuanto a esta institución. Éstas son sólo algunas de las conclusiones de un estudio realizado por el proyecto CIVICACTIVE, financiado con fondos comunitarios. A pesar del aumento de competencias del Parlamento Europeo con el paso de los años, los ciudadanos son cada vez más reacios a votar cuando se presenta la oportunidad. Desde las primeras elecciones para el Parlamento Europeo en 1979, la participación ha descendido en casi veinte puntos, del 66 al 48% en 2004. Estas cifras se basan en las cantidades de votos registradas y tienen en cuenta los cambios de miembros de la Unión Europea, de nueve Estados miembros en 1979 a veinticinco en 2004. En el estudio se analizaron los factores que afectan a la participación en las elecciones al Parlamento Europeo y referéndums relativos a cuestiones de integración, elecciones nacionales y acciones políticas no relativas a las elecciones, así como acciones comunitarias. También se investigó la influencia de los partidos políticos y los medios de comunicación, especialmente en relación con las elecciones parlamentarias de 2004. «CIVICACTIVA estudia las formas electorales y no electorales de participación y el impacto que han tenido en éstas las campañas políticas y de los medios de comunicación. Dentro de esta amplia esfera, en el proyecto se presta una atención especial al número de votantes en las elecciones al Parlamento Europeo y a los efectos del género y de la discapacidad en la participación política», explicó el coordinador del proyecto, el profesor Richard Sinnott del University College de Dublín. El estudio revela que la abstención tiene dos formas. La primera razón por la cual la gente no votaba era porque le resultaba difícil hacerlo. Los comentarios típicos eran, entre otros: «No tengo tiempo, ya que trabajo dos turnos» o «No tenía a nadie para cuidar de mis cinco hijos». Una persona en silla de ruedas afirmó: «No podía trasladarme al colegio electoral, nadie vino a buscarme.» La segunda razón por la cual la gente puede no tomar parte en las elecciones es la insuficiente movilización de los votantes, que es más difícil de abordar para los responsables políticos. No obstante, hay margen para que los partidos políticos motiven al electorado, opinan los socios del proyecto. Los investigadores encontraron muy pocas diferencias entre los índices de abstención de hombres y mujeres. Sin embargo, los hombres suelen abstenerse de votar de un modo más voluntario, mientras que las mujeres suelen abstenerse de votar debido a las circunstancias en las que se encuentran. Pueden estar ocupándose de sus hijos, de familiares enfermos, o tener razones similares. «El proyecto también ha mostrado que la cantidad de votantes en las elecciones parlamentarias europeas está relacionada con la extendida ausencia de imagen del Parlamento Europeo entre los ciudadanos europeos. Cuanto mejor están informadas las personas sobre la UE, más a favor de ella están y más probable es que voten en unas elecciones europeas», añadió el profesor Sinnott. De hecho, se estima que más del 60% de los ciudadanos europeos no tiene ninguna imagen del Parlamento Europeo, ni buena ni mala. El proyecto basó sus conclusiones en todos los sondeos y series de datos disponibles sobre referéndums y comicios de la UE, datos totales sobre participación y preferencias en elecciones europeas y otros datos relacionados y basados en censos de todos los Estados miembros. El estudio mostró también una relación muy importante entre la edad y la participación cívica; es más probable que uno vote a medida que envejece. Por tanto, es necesario dirigirse a los votantes de menos de 25 años y a aquellos de entre 25 y 35 años, y fomentar su participación en las elecciones. Esto puede lograrse mediante una mejor información, sugirieron los socios del proyecto. Además del estudio principal, el proyecto desarrolló una serie de datos de variables diarias de medios de comunicación relativa a temas clave de la UE y una base de datos sobre indicadores de la participación. También se examinaron las variaciones en la estructura de gobernanza a nivel europeo, nacional, regional y local. Este aspecto del proyecto generó una serie de datos de indicadores para movilizar y atraer a los votantes en veinticinco países. El propósito de tales indicadores es proporcionar un mejor entendimiento de lo que ocurre en cada país y mostrar lo que puede cambiarse, lo que ayudará a poner en práctica las políticas adecuadas. Algunos indicadores son el tiempo de la votación, el tipo de votación y si es posible votar anticipadamente. Estos indicadores revelan que el voto por correo o anticipado podría contribuir a que un mayor número de votantes participara en las elecciones europeas. Otras iniciativas que podrían facilitar el voto son aumentar la cantidad de centros electorales o extender su horario de apertura. Las elecciones también deberían realizarse en un día de la semana en que sea más probable que la población vote. Se debe evitar convocar elecciones durante el verano porque la gente está de vacaciones y sale más, lo que redunda en un menor número de votantes. Se espera que las conclusiones del estudio permitan un mejor entendimiento científico de los factores que promueven e inhiben la participación de la población, y que los resultados sirvan como base para diseñar políticas. «Los hallazgos de nuestro estudio son directamente relevantes para los responsables de la formulación de políticas, para los mandatarios políticos y los activistas políticos interesados en los problemas de la participación política de diversas formas y en todos los sectores de la sociedad. El impacto que tendrán estos hallazgos depende de lo minuciosa que sea su difusión y de la receptividad de quienes son responsables de promover la participación», subrayó el profesor Sinnott. «Para lograr un impacto sobre la política futura, es imprescindible que las personas pertinentes conozcan la existencia del proyecto y su sitio Web», añadió. Los resultados del estudio, así como los resultados de los sondeos del último Eurobarómetro relativo a las percepciones y el conocimiento del poder y la función del Parlamento Europeo, fueron presentados a responsables políticos en un congreso reciente titulado «Las personas y el Parlamento en la Unión Europea en el contexto de las elecciones de 2009».