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Un estudio sitúa el origen del VIH a principios del siglo XX

Un nuevo estudio sugiere que el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) comenzó a extenderse entre los humanos a principios del siglo XX en el África central del periodo colonial, motivado por el rápido crecimiento de nuevas ciudades y un aumento de los comportamientos de r...

Un nuevo estudio sugiere que el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) comenzó a extenderse entre los humanos a principios del siglo XX en el África central del periodo colonial, motivado por el rápido crecimiento de nuevas ciudades y un aumento de los comportamientos de riesgo asociados a ellas. Esta investigación, realizada por científicos de Europa, África, Estados Unidos y Australia, se ha publicado en el último número de la revista Nature. El VIH surgió probablemente cuando los humanos que habitaban los bosques del África central sacrificaron para el consumo carne de chimpancé infectada con un virus similar denominado VIS (virus de inmunodeficiencia en simios). Estudios anteriores habían concluido que el VIH comenzó a propagarse entre la población humana alrededor de 1930. Pero ahora, este nuevo trabajo desvela que el virus podría haber comenzado a extenderse en Léopoldville (hoy Kinshasa, República Democrática del Congo) hacia principios de 1880. En aquella época, Léopoldville era la mayor ciudad del Congo Belga. Antes del siglo XX no existían grandes metrópolis en el África central. Los científicos aventuran que la expansión de las ciudades coloniales como Léopoldville produjo un aumento de los comportamientos de riesgo, como la práctica de sexo no seguro, que propiciaron la expansión de la enfermedad. Estudiar la historia del VIH no es una tarea sencilla. Existen pocas muestras conocidas de la enfermedad datadas con anterioridad a 1980, momento en el que se describió por primera vez el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). En un esfuerzo por encontrar muestras más antiguas del virus, los investigadores escrutaron tejidos almacenados en archivos localizados en el África central. Su búsqueda sacó a la luz la segunda muestra más antigua del VIH descubierta hasta ahora, procedente de una biopsia de un nodo linfático perteneciente a una mujer de Kinshasa y realizada en 1960. A continuación compararon las secuencias genéticas de esta muestra de virus con la muestra más antigua conocida, obtenida de un hombre en Kinshasa en 1959, y con otras más recientes. El VIH muta a un ritmo considerablemente estable. Mediante la comparación de las diferencias en el ADN de varias muestras, los científicos fueron capaces de calcular el momento en el que el VIH surgió por primera vez. Sorprendentemente, las dos muestras «antiguas» de Kinshasa tienen muchas diferencias, lo que indica que el virus ya había estado en circulación en la ciudad desde hacía varias décadas antes de que se tomaran las muestras. «Nuestra estimación sobre los tiempos de divergencia [...] indica que estos virus evolucionaron de un ancestro común que circulaba entre la población africana aproximadamente a principios del siglo XX», informan los científicos. Tras su contagio a la población humana, el virus se extendió de manera relativamente lenta durante la primera mitad del siglo, pero a partir de la década de los sesenta infectó a gran cantidad de gente en la región del África central. A partir de ese momento se extendió por el mundo, hasta que fue por fin identificado en la década de los ochenta. «Los trabajos anteriores sobre la secuenciación del VIH se realizaron en muestras congeladas, pero no hay muchas de éstas disponibles», explicó el profesor Michael Worobey de la Universidad de Arizona (Estados Unidos), y añadió que las muestras posteriores a las de Kinshasa datan de finales de los años setenta y principios de los ochenta. «Ahora, por primera vez, hemos podido comparar dos cepas de VIH relativamente antiguas», declaró el profesor Worobey. «Esto nos ha ayudado a calibrar la rapidez de la evolución del virus y sacar conclusiones sólidas sobre la fecha en la que se contagió a humanos, la velocidad de crecimiento de la epidemia a partir de ese momento y qué factores fueron los que permitieron que el virus invadiera el cuerpo humano y prosperase como patógeno.» El hecho de que el ancestro común del VIH se remonte al mismo periodo de la construcción de las primeras ciudades en la región lleva a los científicos a especular que el crecimiento metropolitano favoreció el establecimiento inicial y la propagación del VIH-1. «Por lo tanto, la fundación y el crecimiento de los centros administrativos y comerciales coloniales, como es el caso de Kinshasa, pudieron provocar que la región se convirtiera en el epicentro de la pandemia de VIH/SIDA», concluyen. El profesor Worobey opina que los descubrimientos de su equipo permiten ser optimistas con respecto a la victoria sobre la enfermedad. «Opino que la situación aquí descrita, en la que los cambios demográficos pudieron abrir la puerta a la propagación del VIH, nos recuerda que ahora podemos provocar nuevos cambios que ayuden a frenar la epidemia», declaró. «El punto débil del VIH se encuentra en su relativamente pobre capacidad de trasmisión. Desde la utilización de pruebas y medidas de prevención hasta el uso de tratamientos con fármacos antirretrovirales, existen varias maneras de reducir la transmisión y forzar la extinción del virus. Nuestros resultados sugieren que existen razones para el optimismo.» Mientras tanto, el equipo se propone dar con más muestras del virus ocultas en otros tejidos almacenados desde hace décadas en los archivos de los hospitales del África central. «El uso de secuencias recuperadas de los casos más antiguos en África brindaría una perspectiva histórica más completa de la historia evolutiva del VIH-1 y podría proporcionar datos importantes sobre la patogénesis, virulencia y evolución de los virus que provocan la pandemia de SIDA», aseguran.

Países

Australia, Bélgica, Congo, Dinamarca, Francia, Estados Unidos

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