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Plantas anuales transformadas en vivaces

Científicos de Bélgica y los Países Bajos han descubierto no sólo los genes responsables de que las plantas florezcan, sino que también han logrado desactivarlos. Este descubrimiento tiene implicaciones transcendentales, ya que podría posibilitar el cultivo de plantas durante ...

Científicos de Bélgica y los Países Bajos han descubierto no sólo los genes responsables de que las plantas florezcan, sino que también han logrado desactivarlos. Este descubrimiento tiene implicaciones transcendentales, ya que podría posibilitar el cultivo de plantas durante periodos considerablemente más largos de lo que es posible actualmente. Los descubrimientos, publicados en Internet en la revista Nature Genetics, también arrojan luz sobre la evolución de las herbáceas. En botánica, las plantas se pueden catalogar según su ciclo de vida. Las anuales, por ejemplo, suelen tener un ciclo de vida de un año. Durante ese año germinan, crecen y florecen justo antes de morir, momento en el que dispersan las semillas que asegurarán la continuidad de su especie. También hay plantas bianuales como la remolacha que viven durante dos años, si bien se cultivan como si fueran anuales por razones prácticas. Por último, las plantas vivaces tienen un ciclo de vida más amplio, de varios años. Los científicos formularon la hipótesis de que la diferencia molecular entre las vivaces y las anuales podría ser bastante pequeña. De acuerdo con el estudio, las plantas han evolucionado hasta convertirse en seres vivos vivaces o anuales para asegurarse la reproducción y supervivencia en distintas condiciones ambientales. Por ejemplo, las vivaces leñosas han evolucionado progresivamente desde sus ancestros anuales en situaciones de aislamiento, por ejemplo en islas. Las plantas anuales gastan una cantidad considerable de energía en florecer, lo que es básico para la continuidad de sus especies. Las semillas de las plantas anuales son muy sensibles y son capaces de percibir la prolongación de los días y el fin del invierno, momento en que comienza el proceso de crecimiento. Con la llegada de días más largos en la primavera, se envía una señal que activa varios genes que inducen la floración. El presente estudio examinó dichos genes en la arabidopsis, una planta con flor nativa de Europa, Asia y el noroeste de África que posee un ciclo de vida corto. La desactivación de los genes permitió que la arabidopsis continuara creciendo y prolongara su ciclo de vida de forma considerable. Los investigadores determinaron con éxito los factores concretos que controlan el periodo de floración, la prevención del crecimiento secundario y la longevidad de la planta anual y confirmaron su hipótesis sobre la pequeña diferencia que existe entre las anuales y las vivaces. Observaron que, además de prolongar el ciclo de vida de la planta, la desactivación de los genes provocó otros comportamientos similares a los de las vivaces, como el crecimiento secundario con formación de leña, lo que transformaba a la arabidopsis en una planta arbustiva. Además, descubrieron que la mencionada desactivación de los genes de la arabidopsis provocaba que la planta retuviera parte de su reserva de células no especializadas que normalmente se utilizan en la floración antes de la muerte de la planta. Este proceso permitió a la planta crecer como vivaz y sobrevivir durante mucho más tiempo. Ciertos botánicos han determinado que las vivaces leñosas evolucionaron de las herbáceas anuales y el presente estudio ha establecido el papel fundamental de tres genes en este proceso. Los descubrimientos tienen implicaciones tanto para la agricultura como para la biología evolutiva.

Países

Bélgica, Países Bajos

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