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AEROPATH, un nuevo proyecto comunitario contra las «superbacterias»

Un nuevo proyecto denominado AEROPATH y financiado con fondos comunitarios reúne a científicos del Reino Unido, Suecia y Alemania con el fin de diseñar antibióticos que luchen contra las bacterias que han desarrollado gran resistencia a los fármacos, esto es, las «superbacteri...

Un nuevo proyecto denominado AEROPATH y financiado con fondos comunitarios reúne a científicos del Reino Unido, Suecia y Alemania con el fin de diseñar antibióticos que luchen contra las bacterias que han desarrollado gran resistencia a los fármacos, esto es, las «superbacterias» que plagan los hospitales. El proyecto ha recibido 4,6 millones de euros procedentes del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE y está coordinado por la Universidad de Dundee (Reino Unido). Las infecciones bacterianas resistentes a múltiples fármacos suponen un grave riesgo para la salud y son particularmente peligrosas para las personas que sufren quemaduras y fibrosis quística así como para aquellos pacientes cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado, como por ejemplo los que reciben tratamientos con quimioterapia o padecen SIDA. El proyecto AEROPATH se centra en la Pseudomonas aeroginosa, un patógeno oportunista que es el culpable de un porcentaje importante de las infecciones nosocomiales y cuya mortalidad es del 50% en el mencionado grupo de pacientes vulnerables. La P. aeroginosa es famosa por su habilidad para aprovecharse de cualquier debilidad de su huésped. No es frecuente que infecte tejidos sanos, pero puede llegar a infectar cualquier tejido que se encuentre débil por alguna razón. Entre otros trastornos, puede provocar infecciones del tracto urinario, del aparato respiratorio, gastrointestinales y distintos tipos de infecciones sistémicas. La P. aeroginosa es capaz de reproducirse en hospitales debido a que sus necesidades son mínimas: puede crecer en agua destilada, tolera un enorme rango de temperaturas y no se ve afectada por elevadas concentraciones de sal, desinfectantes débiles o antibióticos. Llega a los hospitales a menudo a través de frutas, plantas y vegetales. Hay unos pocos antibióticos efectivos contra esta superbacteria (se han usado quinolonas, gentamicina e imipenem), pero solamente contra un pequeño grupo de cepas bacterianas. La administración de antibióticos a los pacientes de fibrosis quística resulta especialmente inútil, puesto que el resultado que normalmente se produce es una infección de Pseudomonas por una cepa tan resistente que no puede ser tratada en absoluto. El objetivo principal del proyecto es el desarrollo de nuevos compuestos que puedan utilizarse para eliminar la P. aeroginosa y se espera que sean también efectivos contra otras especies resistentes. El profesor Bill Hunter de la Universidad de Dundee (Reino Unido) explicó que «estas especies bacterianas tienen una resistencia enorme a los fármacos más comunes. Lo que hacemos en este proyecto es buscar sustancias químicas que sirvan para que los futuros diseños farmacológicos puedan combatir estas peligrosas bacterias.» En el proyecto se han asociado la Universidad de Dundee y la de St. Andrews del Reino Unido, el Instituto Karolinska de Suecia y dos empresas biotecnológicas con sede en Alemania. Los socios del proyecto estudiarán la información del genoma de la P. aeroginosa así como el de dos especies con resistencias similares (Stenotrophomonas y Acinetobacter). Mediante técnicas de modelización por ordenador y técnicas avanzadas de imagen (técnica de imagen por difracción monocristal), construirán modelos tridimensionales de las proteínas esenciales para la supervivencia de la bacteria. Estas estructuras podrán utilizarse para determinar la forma en la que ciertas sustancias químicas podrían unirse a las proteínas, desactivarlas y, en último término, destruir la bacteria. Dado que el hábitat natural de la P. aeroginosa es la tierra, que también acoge bacilos, actinobacterias y mohos, se han adaptado muy bien a los antibióticos de origen natural. Su membrana externa, que es Gram negativa, las hace relativamente impermeables y les permite colonizar superficies cubriéndolas como una capa (al estilo de una comunidad firmemente unida), lo que aumenta aún más su resistencia a los antibióticos. Lo que es más importante, puede transferir sus propios genes de resistencia antibiótica a otras bacterias de la misma especie con bastante facilidad y, de acuerdo con el profesor Gunter Schneider del Instituto Karolinska, podría ser capaz incluso de transferir esos genes a otras especies. El proyecto tiene como objetivo detener la bacteria antes de que se extienda el daño. El profesor Mike Ferguson de la Universidad de Dundee afirmó que «este programa reúne a una poderosa coalición de científicos para que investiguen nuevos fármacos contra las bacterias Gram negativas, algunas de las más difíciles de tratar clínicamente. Es un ejemplo muy bueno de ciencia interdisciplinaria, puesto que se empleará química, biología, biofísica y métodos informáticos para combatir un problema médico concreto.» El profesor Hunter añadió que «estamos impacientes por enfrentarnos al problema y resueltos a hacer progresar esta investigación para conseguir avances significativos en un área importante pero relativamente descuidada».

Países

Alemania, Suecia

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