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Un estudio revela el secreto de los barnices de Stradivari

Los violines Stradivarius deben su excepcional belleza a sustancias fáciles de obtener y de uso común entre artistas de principios del siglo XVIII, según una nueva investigación comunitaria publicada en la edición internacional de la revista Angewandte Chemie. Estos hallazgos ...

Los violines Stradivarius deben su excepcional belleza a sustancias fáciles de obtener y de uso común entre artistas de principios del siglo XVIII, según una nueva investigación comunitaria publicada en la edición internacional de la revista Angewandte Chemie. Estos hallazgos echan por tierra teorías dadas por válidas desde hace mucho tiempo que afirmaban que el insigne artesano de instrumentos empleaba ingredientes inusuales o incluso secretos en sus barnices. «Sencillamente, fue un verdadero maestro artesano», comentó el autor principal del artículo, Jean-Philippe Echard, del Musée de la Musique de París (Francia). El apoyo comunitario a este trabajo provino del proyecto IA-SFS («Integración de las actividades en el campo de los sincrotrones y la ciencia de los láseres de electrones libres»), financiado por medio de la línea presupuestaria «Infraestructuras de investigación» del Sexto Programa Marco (6PM). Antonio Stradivari (1644-1737) es uno de los fabricantes de instrumentos más ilustres de todos los tiempos. Desde 1665 hasta su muerte, produjo violines y otros instrumentos de cuerda de una calidad excepcional. El tono musical que emiten sus instrumentos es sobresaliente y hoy día sigue sorprendiendo a quien lo oye. Pero el tono no es lo único por lo que destacan estos fascinantes instrumentos; su aspecto también es extremadamente hermoso. Durante siglos los especialistas se han preguntado por el tipo de barnices que utilizaría Stradivari, y los hay que han sugerido que debió emplear ingredientes inusuales o incluso secretos para obtener acabados de tanta belleza. En el estudio referido, un equipo franco-alemán formado por científicos y fabricantes de violines estudió cinco instrumentos de Stradivari, concretamente cuatro violines y una viola de amor, llamada así por su voluta tallada en forma de cabeza de cupido con los ojos vendados. Dichos instrumentos, que forman parte de la colección del Musée de la Musique, se fabricaron a lo largo de un periodo que abarca treinta años. Los científicos tomaron muestras diminutas de madera y barniz de partes del instrumento seleccionadas meticulosamente. Las muestras se sometieron a una serie exhaustiva de ensayos, con los que los científicos obtuvieron información sin precedentes sobre la composición de las distintas capas del barniz usado. Los análisis revelaron que Stradivari aplicaba dos capas de barniz: un simple aceite secante que penetraba hasta la décima parte de un milímetro en la madera del instrumento (empleado probablemente como sellante), y encima otra capa a base de aceite, resina de pino y pigmentos. «Entre los instrumentos hay una diferencia de hasta tres décadas en su fecha de fabricación, pero sus barnices son muy similares», explicó el Dr. Echard. «En primer lugar, Stradivari aplicaba una capa de aceite similar a los aceites usados por los pintores de su época, sin masillas ni pigmentos, para sellar la madera. No hemos hallado ninguna capa rica en minerales, como se había sugerido en algún estudio anterior. El maestro después aplicaba otra capa de aceite y resina con un leve tinte.» El instrumento más antiguo, el violín «Longuet», datado de alrededor de 1692, no mostró pigmento alguno en la capa externa de barniz, a diferencia del violín «Sarasate», de 1724, que contenía bermellón. Además, este estudio reveló dos tipos más de pigmento rojo empleado por Stradivari en sus acabados: uno hecho probablemente con cochinilla, un tinte extraído del insecto de la especie del mismo nombre, y otro a base de óxidos de hierro. Los científicos sugieren que Stradivari lograba dotar de distintos tonos de color a sus instrumentos empleando pigmentos diferentes que eran de uso común entre artistas coetáneos. «Hemos descubierto que Stradivari utilizaba componentes comunes y fáciles de conseguir que usaban muchos otros artesanos y artistas del siglo XVIII», concluyen los autores. «Estas conclusiones son transcendentales de cara a revalorar la posición histórica de Antonio Stradivari: quizás en lugar de poseer un ingrediente inusual o "secreto" se trataba de un artesano de virtudes excepcionales que llegó a dominar como nadie el arte de la fabricación de violines, y de manera especial el acabado de la madera.»

Países

Alemania, Francia

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