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La geología de Venus a través de su actividad volcánica

La actividad geológica de Venus, el vecino más cercano de la Tierra, podría no haberse detenido todavía, según ha anunciado la Agencia Espacial Europea (ESA). La aeronave Venus Express de la ESA ha descubierto flujos de lava recientes que indican que el planeta aún es capaz de...

La actividad geológica de Venus, el vecino más cercano de la Tierra, podría no haberse detenido todavía, según ha anunciado la Agencia Espacial Europea (ESA). La aeronave Venus Express de la ESA ha descubierto flujos de lava recientes que indican que el planeta aún es capaz de generar erupciones volcánicas. Este descubrimiento refuerza la hipótesis de que Venus debe su superficie inusualmente lisa a la actividad volcánica. Los hallazgos de este estudio se han publicado en un artículo en la revista Science. A diferencia de otros planetas, Venus presenta un número reducido de cráteres prácticamente invariable. Este hecho ha suscitado un debate en el seno de la comunidad científica en torno a si la superficie de este planeta se reconfiguró tras un fenómeno catastrófico concreto o bien lo hizo paulatinamente durante un período determinado. ¿Acaso una actividad volcánica rápida y de gran envergadura pudo recubrir de lava la totalidad del planeta? ¿O es más probable que esta característica sea fruto de un proceso más lento de erupciones volcánicas de menores dimensiones? En el estudio referido, los investigadores identificaron nueve puntos calientes en Venus que aún podrían registrar actividad volcánica. Se sospecha que estos descansan sobre plumas del manto, es decir, columnas de roca fundida incandescente que se elevan hasta la litosfera semejantes a las que se encuentran bajo las Islas Hawaianas. En tres de las nueve regiones volcánicas descubiertas se observaron diferencias por lo que concierne a la composición de los flujos de lava. La distinción se basó en la información térmica facilitada por el VIRTIS (espectrómetro de imagen térmica en longitudes de onda visible e infrarroja) instalado a bordo del Venus Express, que orbita en torno al planeta desde abril de 2006. VIRTIS proporciona una estimación de la emisividad, es decir, la capacidad de un material de emitir o radiar calor, tras registrar el resplandor de las rocas de la superficie. Tras compararlas con los terrenos del entorno, los científicos concluyeron que los flujos de lava de las tres localizaciones señaladas emiten cantidades de calor anormalmente elevadas. Según el artículo: «Calculamos que estos flujos no tienen una antigüedad superior a los 2,5 millones de años, probablemente mucho menor, quizás de 250.000 años o menos, lo cual señala que en Venus se siguen produciendo erupciones». Sus hallazgos sugieren que la superficie del planeta podría ser el resultado de erupciones volcánicas de menor envergadura que se habrían producido con el devenir del tiempo. Venus y la Tierra guardan similitudes en cuanto a su tamaño y a la producción de calor en su interior, pero este estudio lleva a pensar que quizá tengan más características en común. En la Tierra, la composición de la lava se altera al reaccionar con el oxígeno y otros elementos de la superficie terrestre. En Venus podría darse un proceso similar, si bien más intenso dado que su atmósfera es más caliente y más densa. «Existen algunos modelos curiosos que indican que Venus se podría haber cubierto de kilómetros y kilómetros de lava volcánica en un período breve, pero para ello el interior de Venus tendría que comportarse de manera muy distinta al de la Tierra», explicó la Dra. Sue Smrekar, del «Laboratorio de Propulsión a Chorro» de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos). «En cambio, si se supone un vulcanismo más gradual, su interior se comportaría de manera más similar al de la Tierra, aunque sin tectónica de placas», concluyó la Dra. Smrekar.

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