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El aumento de los incendios en el Amazonas pone en peligro el ahorro de carbono de la ONU

Una investigación realizada en la Universidad de Exeter (Reino Unido) ha revelado que los agricultores del Amazonas están prendiendo más fuegos en zonas de deforestación reducida, situación que podría anular el ahorro de carbono logrado gracias a las medidas de la Organización...

Una investigación realizada en la Universidad de Exeter (Reino Unido) ha revelado que los agricultores del Amazonas están prendiendo más fuegos en zonas de deforestación reducida, situación que podría anular el ahorro de carbono logrado gracias a las medidas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los incendios ocasionados por causas naturales no son comunes en el Amazonas, pero muchos agricultores brasileños queman terrenos agrícolas cada tres o cinco años para mejorar la fertilidad del terreno y mantener un nivel adecuado de producción. Los resultados de la investigación, financiada por el Consejo Nacional de Investigación del Entorno Natural del Reino Unido (NERC), se publicaron en la revista Science. Mediante un análisis de información satelital sobre deforestación e incendios (el mapa de cobertura terrestre fue suministrado por el Centro Común de Investigación [JRC] de la Comisión Europea), los científicos descubrieron que la frecuencia de incendios había aumentado nada menos que un 59% en zonas de deforestación reducida. Según los científicos, el carbono adicional emitido por la propagación de fuegos de terrenos agrícolas hacia los bosques circundantes puede anular en parte el ahorro logrado gracias al programa de «Reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques» (REDD) de la ONU. REDD es un fondo fiduciario dedicado a fomentar cambios en la gestión forestal mediante recompensas económicas adecuadas. «Los cambios en la frecuencia de los incendios podrían anular los beneficios logrados mediante el programa REDD de la ONU, pues las tendencias de los incendios son opuestas a las de la deforestación», indicó el Dr. Luiz Aragão, especialista en medio ambiente de la Facultad de Geografía de la Universidad de Exeter. El Dr. Aragão sugirió que si el programa REDD de la ONU no impone una gestión sostenible y sin incendios en las áreas deforestadas, los ahorros de carbono logrados mediante la disminución de la deforestación se verán anulados en parte por el aumento de emisiones producido por los incendios. «A pesar de la importancia vital del programa REDD de la ONU en esta región, se sigue sin prestar la atención debida a los incendios en el nuevo marco de la ONU», comentó el Dr. Aragão. El Dr. Aragão y su colega el Dr. Shimabukuro instaron a los negociadores a que tengan en cuenta esta cuestión durante las próximas negociaciones sobre el clima de la ONU. «La eficacia de REDD como estrategia de mitigación del cambio climático depende sobre todo de la estabilización de la deforestación y la degradación de la selva más grande del planeta, el Amazonas», afirmaron los científicos. «Es necesario modificar la forma en la que la gente del Amazonas utiliza y gestiona su tierra, de manera que no recurran al fuego», explicó el Dr. Aragão. «Precisarán ayuda económica para maquinaria, formación y apoyo técnico que les permita poner en práctica una gestión de su tierra sin que intervenga el fuego.» Al sustituir las prácticas de gestión de la tierra en zonas ya deforestadas por un sistema de barbecho y por prácticas de cultivo más diversificadas y sostenibles en toda la comunidad, es posible reducir de forma drástica la cantidad de incendios y de emisiones de carbono. «Sería caro, pero protegería la estabilidad del carbono amazónico y su diversidad», insistió. Los investigadores subrayaron que para fomentar este tipo de prácticas es necesario realizar más inversiones «por otros medios adicionales a los mecanismos de financiación de REDD». Estos fondos «fomentarían prácticas respetuosas con el medio ambiente entre las comunidades locales y los agricultores del Amazonas y posibilitarían sistemas de medición que permitieran cuantificar distintos tipos de degradación forestal y dinámicas forestales secundarias», indicaron los Drs. Aragão y Shimabukuro. Además, señalaron que si no se frena el empleo del fuego en el Amazonas, «los inversores y los donantes del marco REDD pueden desalentarse debido al riesgo de que los ahorros conseguidos por la reducción de la deforestación sean inferiores al carbono liberado por el fuego, y también debido a la falta de un sistema integral y fiable de vigilancia, información y verificación de las emisiones». La ONU calcula que la deforestación provoca una quinta parte de los gases de efecto invernadero antropogénicos. Este estudio reciente ha sacado a relucir que la deforestación en el Amazonas brasileño ha supuesto una pérdida anual de 19.000 kilómetros cuadrados de bosque entre 1998 y 2007, lo que ha provocado la emisión de 280 millones de toneladas de carbono anuales. Durante los últimos años, los incendios adicionales emitieron probablemente tanto carbono como la tala indiscriminada de árboles, lo que se estima que equivale a la absorción de 450 millones de toneladas de carbono por el bosque cada año, concluyen los científicos.

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