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La función del hemo libre en la sepsis grave

Una investigación sobre los mecanismos relacionados con la sepsis grave ha concluido que el hemo libre -un componente de la hemoglobina que contiene hierro y otros átomos- desempeña una función fundamental en la progresión de esta patología. También se ha descubierto la posibl...

Una investigación sobre los mecanismos relacionados con la sepsis grave ha concluido que el hemo libre -un componente de la hemoglobina que contiene hierro y otros átomos- desempeña una función fundamental en la progresión de esta patología. También se ha descubierto la posible utilidad terapéutica de una molécula de origen natural que reduce el hemo. Los resultados de este trabajo se publicaron en la revista «Science Translational Medicine» el 29 de septiembre de 2010. Esta investigación, patrocinada por entidades de Brasil, Portugal y Estados Unidos, también recibió financiación del proyecto Xenome («Ingeniería del genoma porcino para estudios de xenotrasplante en primates: un paso hacia la aplicación clínica») y del proyecto Gasmalaria («Interacción entre el monóxido de nitrógeno y el monóxido de carbono para la supresión de la patogénesis de la malaria cerebral»). Ambos proyectos recibieron financiación comunitaria por medio de los Sexto y Séptimo Programa Marco respectivamente. La sepsis grave suele estar causada por reacciones fisiológicas incontroladas a una infección, no por el agente infeccioso en sí, y consiste en una bajada repentina de la tensión arterial y una progresiva insuficiencia multiorgánica. Es extremadamente difícil de tratar y constituye una de las principales causas de mortalidad en las unidades de cuidados intensivos. Investigadores del Instituto Gulbenkian de Ciencia de Portugal han descubierto que el hemo libre agrava los daños ocasionados por la reacción excesiva del sistema inmunitario ante el agente infeccioso. Dicho hemo es liberado cuando los glóbulos rojos sanguíneos segregan hemoglobina, proceso denominado hemolisis. Este proceso, que tiene lugar a medida que avanza la sepsis, altera la unión entre la hemoglobina y cuatro moléculas asociadas, los llamados grupos hemo. Al liberarse, estos grupos se hacen tóxicos y provocan la muerte celular y la insuficiencia orgánica. No obstante, el organismo también produce hemopexina, una proteína que capta hemo. A los investigadores, dirigidos por el Dr. Miguel Soares, les había llamado la atención la asociación entre la concentración de esta molécula y la progresión de la sepsis. «Observamos que, a medida que se acumulaba hemo en la sangre, la concentración de hemopexina [...] disminuía, lo cual apuntó a una posible forma de controlar los efectos dañinos del hemo liberado», declaró el Dr. Rasmus Larsen, primer firmante del artículo. «Entonces iniciamos una colaboración muy fructífera con Ann Smith, de la Universidad de Missouri (Estados Unidos), quien llevaba muchos años trabajando sobre la hemopexina», añadió. «Ella nos envió una cantidad suficiente de esta proteína, la cual pudimos administrar a ratones una vez empezaron a desarrollar sepsis grave. Observamos que al hacerlo la salud general de estos animales mejoraba ostensiblemente, y de hecho la mayoría de ellos sobrevivieron a la infección, mientras que los ratones no tratados murieron.» La labor realizada en cooperación con el Dr. Fernando Bozza de la Fundación Osvaldo Cruz de Río de Janeiro (Brasil) confirmó que lo mismo ocurría en humanos. Estudios de pacientes sometidos a cuidados intensivos y a los que se había diagnosticado un shock séptico revelaron que los que consiguieron sobrevivir a la infección presentaban una concentración más elevada de hemopexina en circulación que los que fallecieron. Se trata de un indicio alentador que podría servir de orientación para nuevos métodos terapéuticos y que también podría poseer aplicaciones prácticas inmediatas. En opinión de los doctores Soares y Larsen, «estas observaciones sugieren que la concentración de hemopexina puede servir para predecir la mortalidad en los pacientes que padecen una sepsis grave: si la concentración es demasiado baja, el pronóstico de esta patología será peor y más probable será el fallecimiento.» Esta mayor precisión de los pronósticos podría ser solamente el principio de nuevos avances. «Aunque muchos fármacos son eficaces para acabar con el patógeno que provoca la sepsis grave, su uso no basta para reducir la mortalidad», admitió el Dr. Soares. «Con la administración de la hemopexina, que tiene un efecto protector contra la destrucción de los órganos, se abre la perspectiva de un método alternativo para tratar la sepsis (aparte de eliminar el patógeno) que podría salvar la vida a miles de pacientes en las unidades de cuidados intensivos de todo el mundo.»

Países

Brasil, Portugal, Estados Unidos

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