Burujos innovadores en beneficio de los agricultores ecológicos
Investigadores de Alemania y Hungría han creado burujos capaces de actuar como repelente de plagas sin perjudicar el medio ambiente y que además fertilizan el terreno. Estos burujos están compuestos de cianobacterias y residuos de fermentación obtenidos en instalaciones de biogás. La industria agrícola orgánica podría sacar provecho de este nuevo hallazgo, sobre todo si se tiene en cuenta que un agricultor perteneciente a este sector se arriesga a perder cultivos enteros si una plaga como la mosca de la raíz de la col pone sus huevos en los vegetales recién plantados. La adquisición y el consumo de vegetales ecológicos no dejan de crecer y la gran mayoría de los consumidores afirman que prefieren consumir productos que no hayan sido tratados con plaguicidas ni que contengan sustancias químicas. Pero al mismo tiempo los agricultores ecológicos han de salvaguardar sus cultivos de las plagas, objetivos que se antojan prácticamente imposibles de conciliar. Por ejemplo, la mosca de la raíz de la col hace la puesta en primavera y otoño en vegetales recién plantados y una práctica común para protegerse ante esta amenaza es la de sembrar una vez pasado este periodo. Ahora estos agricultores cuentan con un arma adicional. Gracias a científicos del Instituto Fraunhofer de Ingeniería y Biotecnología Interfacial (IGB), en colaboración con investigadores de la Universidad del Oeste de Hungría en Mosonmagyaróvár y en interés de distintas asociaciones dedicadas a la agricultura ecológica, estos burujos innovadores resultarán positivos en todos los sentidos. «Los burujos contienen sobre todo residuos procedentes de la fermentación que se produce durante la producción de biogás, pero también un 0,1 % de cianobacterias», informó la Dra. Ulrike Schmid-Staiger, coordinadora de grupo del IGB. Tras depositar el burujo alrededor de los plantones, la flora edáfica degrada las cianobacterias, que emiten un olor repelente para la mosca de la raíz de la col. Los residuos de la fermentación, ricos en nutrientes, también fertilizan las plantas. El equipo utilizó un fermentador de agitación por aire de panel plano desarrollado para el cultivo de cianobacterias a partir de microalgas. En el cultivo de los microorganismos emplearon únicamente luz, dióxido de carbono (CO2) y nutrientes minerales. La tarea distó mucho de ser sencilla, sobre todo debido a que las bacterias debían mezclarse con profusión para después emerger a la superficie. Además el fermentador debía contar con una alimentación de aire y CO2. Cabe señalar también que las cianobacterias son organismos en extremo sensibles. Su estructura adopta la forma de un collar de perlas largo y puede dañarse si se aplica demasiada presión sobre ella. Los investigadores regularon el flujo de aire para mezclar la masa de forma homogénea sin producir daños a las bacterias. A continuación utilizaron vapor supercaliente para secar las cianobacterias, las mezclaron con los residuos de fermentación y las prensaron hasta obtener los burujos. El equipo obtuvo los residuos de fermentación fertilizantes en explotaciones agrícolas certificadas para la producción ecológica en las que el estiércol líquido se descompone en biogás. En dos semanas generaron 300 litros de biogás por kilogramo de masa seca orgánica. Los restos que no fermentan se secan. Los burujos se probaron en parcelas experimentales en España y Hungría. En estas pruebas se comprobó que la mosca de la raíz de la col no atacó ninguno de los plantones de col o de colirrábano.Para más información, consulte: Instituto Fraunhofer de Ingeniería y Biotecnología Interfacial (IGB): http://www.igb.fraunhofer.de/en.html(se abrirá en una nueva ventana) Universidad del Oeste de Hungría: http://www.uniwest.hu/index.php/2362/?&L=4(se abrirá en una nueva ventana)
Países
Alemania, Hungría