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Científicos europeos localizan en Groenlandia el cráter más antiguo de la Tierra

Un equipo de investigadores europeos ha descubierto en Groenlandia un cráter de cien kilómetros de ancho fruto del impacto de un asteroide descomunal o de un cometa. El choque habría ocurrido mil millones de años antes que cualquier otra colisión que se conozca en el planeta. ...

Un equipo de investigadores europeos ha descubierto en Groenlandia un cráter de cien kilómetros de ancho fruto del impacto de un asteroide descomunal o de un cometa. El choque habría ocurrido mil millones de años antes que cualquier otra colisión que se conozca en el planeta. Según fuentes del equipo internacional liderado por Adam A. Garde, investigador científico sénior del Instituto Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS) en Copenhague, en la Tierra se conocen sólo alrededor de ciento ochenta cráteres de impacto (o astroblemas), pero su descubrimiento puede revelar tesoros escondidos, ya que alrededor del 30 % de los mismos contienen importantes recursos naturales en forma de minerales, gas o petróleo. Los hallazgos han sido publicados en la revista Earth and Planetary Science Letters. Los espectaculares cráteres de la superficie lunar se formaron a causa de impactos de asteroides y cometas ocurridos hace entre tres mil y cuatro mil millones de años. Se cree que, debido a su masa gravitacional muy superior a la de la Luna, la Tierra primitiva tuvo que experimentar aún más colisiones durante ese periodo, pero las pruebas de las mismas han sido erosionadas o recubiertas por rocas más jóvenes. «El cráter más antiguo conocido previamente en la Tierra se formó hace dos mil millones de años y se pensaba que las posibilidades de encontrar un impacto aún mayor eran astronómicamente bajas», explicaron los investigadores. Y así era hasta que un equipo de científicos del GEUS, la Universidad de Cardiff (Gales), la Universidad de Lund (Suecia) y el Instituto de Ciencia Planetaria de Moscú (Rusia) contradijo estas probabilidades. Como consecuencia de un detallado programa de trabajo de campo financiado por el GEUS y la Fundación Carlsberg danesa («Carlsbergfondet»), el equipo de investigadores descubrió los restos de un impacto gigante de tres mil millones de años de antigüedad localizado cerca de la región de Groenlandia Occidental denominada Maniitsoq. El cráter más grande y antiguo que se conocía con anterioridad a este estudio, el cráter de Vredefort (Sudáfrica), tiene trescientos kilómetros de ancho, dos mil millones de años de edad y está muy erosionado. El doctor Iain McDonald de la Escuela de Ciencias de la Tierra y del Mar de la Universidad de Cardiff, que formó parte del equipo, explicó que no había sido fácil convencer a la comunidad científica de la importancia de esta investigación, al tiempo que hizo hincapié en que la industria sí tenía claro cuáles eran los posibles beneficios de la búsqueda de nuevos cráteres. «Nos ha llevado casi tres años convencer a nuestros compañeros de la comunidad científica de esto, pero la industria minera se mostraba mucho más receptiva», afirmó. «Una empresa canadiense de explotación [minera] lleva utilizando desde el otoño de 2011 el modelo de impacto para la explotación de yacimientos de níquel y platino en Maniitsoq.» Según el científico, además de por las posibilidades de hallar depósitos minerales, esta investigación es importante porque este descubrimiento aislado significa que se puede estudiar los efectos de la formación de cráteres en la Tierra cerca de mil millones de años antes en el tiempo de lo que antes era posible. Los participantes en el descubrimiento pusieron de relieve las dificultades asociadas con la investigación. «Encontrar la prueba se convirtió en algo muy difícil debido a que no ha persistido una forma evidente de cráter en forma de cuenco que se pudiera localizar», manifestaron. También explicaron que, a lo largo de los tres mil millones de años transcurridos desde el impacto, la corteza de la Tierra se ha ido erosionando, por lo que la superficie actualmente expuesta está veinticinco kilómetros por debajo de la superficie original. Todas las partes externas de la estructura de impacto se han eliminado, pero los efectos de la intensa onda de choque que provocó el impacto han penetrado muy adentro en la corteza, hasta una profundidad mucho mayor que en cualquier otro cráter conocido, y siguen siendo visibles. Cabe señalar que, debido a que nunca antes se habían observado los efectos de un impacto a estas profundidades, los investigadores necesitaron casi tres años de arduo trabajo para reunir toda las pruebas clave. «El proceso fue más bien como una historia de Sherlock Holmes», explicó el Dr. McDonald. «Eliminamos lo imposible, en términos de procesos terrestres tradicionales, y lo que nos quedó como única explicación de todos los hechos fue un gran impacto.»Para más información, consulte: Universidad de Cardiff: http://www.cardiff.ac.uk(se abrirá en una nueva ventana)

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