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El CEI concede subvenciones de inicio a tres prometedores líderes de la investigación

El Consejo Europeo de Investigación (CEI) ha concedido a tres prometedores líderes de la investigación otras tantas subvenciones de inicio (Starting Grants), creadas precisamente con esta finalidad. Gracias a ellas, próximamente podrán establecer equipos científicos adecuados ...

El Consejo Europeo de Investigación (CEI) ha concedido a tres prometedores líderes de la investigación otras tantas subvenciones de inicio (Starting Grants), creadas precisamente con esta finalidad. Gracias a ellas, próximamente podrán establecer equipos científicos adecuados e iniciar investigaciones independientes en Europa. Este programa va dirigido a investigadores prometedores que presentan el potencial de convertirse en líderes independientes de la investigación. Los beneficiarios, Fulvia Bono, directora de un grupo de investigación en el Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo, y Wolfram Antonin y Michael Hothorn, también directores de un grupo de investigación Max Planck en el Laboratorio Friedrich Miescher de Tübingen (Alemania), recibirán cada uno 1,5 millones de euros durante los próximos 5 años para poner en práctica sus proyectos, evaluados y considerados excelentes desde el punto de vista científico. Las subvenciones de inicio del CEI tienen la finalidad de prestar apoyo a líderes de la investigación con futuro en una etapa inicial de su carrera, mientras realizan investigaciones de manera independiente en Europa. Según estadísticas del CEI, este año se invertirán 800 millones de euros en forma de subvenciones de inicio para 536 investigadores en Europa. En total, 4 741 científicos de toda Europa solicitaron una de estas subvenciones, muy bien dotadas y reservadas para propuestas de investigación excelentes desde la perspectiva científica. Las subvenciones de inicio del CEI constituyen una distinción personal para el científico seleccionado y entrañan financiación por un máximo de cinco años. Desde 2011, Fulvia Bono encabeza un grupo de investigación independiente del Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo encargado de estudiar la función del transporte intracelular de macromoléculas en la regulación de la expresión génica. Ahora, gracias a esta financiación, podrá ampliar su investigación al estudio del papel trascendental que desempeña la correcta localización del ARN mensajero (ARNm) en el citoplasma celular durante el desarrollo animal, en el mantenimiento de la polaridad celular y en el funcionamiento del sistema nervioso. El ARNm se combina con determinadas proteínas para formar partículas, los llamados complejos mRNP. En la mosca de la fruta Drosophila la ubicación de estos complejos determina la formación del eje corporal en el embrión. Fulvia Bono ambiciona desentrañar la función de los sistemas mRNP desde el punto de vista mecanístico y conocer más a fondo la conexión existente entre los genes y el aspecto externo de los organismos. Con la subvención del CEI podrá contratar a varios integrantes nuevos de su grupo de investigación. Según sus palabras: «La ampliación de recursos que brinda la financiación del CEI me permite asumir más retos científicos que de otro modo no me habría podido plantear». Fluvia Bono se doctoró en la Universidad de Pavía en 2000 y continuó su actividad investigadora en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) de Heidelberg, donde permaneció cinco años. Entre 2008 y 2011 fue coordinadora de proyectos en el Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo. Wolfram Antonin es director de un grupo de investigación Max Planck en el Laboratorio Friedriech Miescher desde 2006. Su principal tema de investigación es la descomposición de la envoltura nuclear, que separa el núcleo (donde se encuentra el ADN) del citoplasma celular, durante el proceso de división celular y su reensamblado tras la formación de células hijas. La subvención de inicio del CEI le permitirá emprender otro proyecto con un equipo integrado por varios científicos nuevos y dedicado a otro tema de su interés, la descondensación del ADN. Wolfram Antonin cayó en la cuenta de que, mientras que el ensamblado del ADN es un proceso bien estudiado, se sabe poco sobre su descondensación. Según declaró: «Es posible que la descondensación del ADN sea un proceso pasivo, como si se soltase una pinza que sujeta la hebra de ADN y éste sencillamente se relajase.» Sin embargo, los experimentos iniciales apuntan a que se trata de un proceso activo. Wolfram Antonin se propone investigar este proceso y las proteínas involucradas. «Se trata de un proyecto de investigación de alto riesgo, ya que no podemos anticipar nada sobre sus resultados. Esto es lo que distingue a las subvenciones del CEI, el patrocinador confía en las habilidades de los científicos y financia ideas para proyectos prometedoras», destacó. Michael Hothorn está conformando su grupo de investigación Max Planck del Laboratorio Friedrich Miescher desde principios de 2012, donde estudia la biología vegetal estructural y, concretamente, rutas de señalización en células vegetales. Con la subvención de inicio del CEI podrá poner en marcha un nuevo proyecto dedicado a buscar la enzima que posibilita el ensamblaje de los polímeros de fosfato en las células vegetales. La enzima correspondiente en las bacterias se conoce desde hace mucho, pero no se tiene prueba de su existencia en las células de los organismos organizados superiores como las plantas y los mamíferos. Según explicó Michael Hothorn: «La función de los polímeros de fosfato es un misterio. Se ha dicho que se utilizan para almacenar fosfato en las células y los tejidos de las plantas.» En un futuro, este proyecto podría dar lugar a aplicaciones en agronomía, puesto que actualmente muchas especies cultivadas precisan la aplicación de fertilizantes basados en fosfatos. «Sin la ayuda del CEI no me podría permitir un proyecto de este tamaño ni de esta clase. Los escasos resultados obtenidos en nuestros primeros experimentos serían insuficientes para obtener financiación para investigación por los canales habituales. La perspectiva de este proyecto nuestro de alto riesgo es descubrir algo radicalmente nuevo, si bien plantea el riesgo de recibir datos inconexos que seamos incapaces de relacionar», comentó. Tras doctorarse en el EMBL de Heidelberg en 2006, Michael Hothorn llevó a cabo investigaciones en el Instituto Salk de Estudios Biológicos, en La Jolla (California), para después incorporarse al Laboratorio Friedrich Miescher en 2011.Para más información, consulte: Subvenciones de inicio del Consejo Europeo de Investigación: http://erc.europa.eu/starting-grants Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo: http://eb.mpg.de/

Países

Alemania