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Revista Research*eu

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De Asimov a todo lo que nos rodea: bienvenidos a la revolución robótica

Los robots son un elemento básico de la ciencia ficción. Dos de los ejemplos más famosos son la novela «Yo, robot» del aclamadísimo Isaac Asimov y la obra maestra cinematográfica de Ridley Scott de 1982 «Blade Runner», cuya trama se centra en un grupo de «replicantes» fugitivos, androides sintéticos tan avanzados que tienen un aspecto, sonido y modo de actuar exactamente iguales que los humanos, pero con una fuerza, velocidad y agilidad superiores.

«Lo que pasa es que no hay manera de diferenciar un robot de un ser humano bueno», Isaac Asimov, «Yo, robot».

Otro tropo del género es el gran número de cuestiones éticas que surgirían con el aumento del número de tales máquinas antropomórficas: ¿se les concederían a los robots sensibles y con sentimientos los mismos derechos sociales, económicos y políticos que a los «verdaderos» humanos? ¿Cómo evolucionarían las relaciones sociales entre humanos y robots? ¿Qué se consideraría una interacción aceptable y qué sería un tabú? ¿Se producirá realmente una automatización a gran escala de las profesiones que antes estaban en manos de los seres humanos? Y, ¿cuáles serían sus consecuencias para la sociedad? Y, tal vez lo más importante de todo, si pudiéramos fabricar seres que fueran el equivalente en la vida real de los replicantes de «Blade Runner», ¿se produciría entonces una redefinición sustancial de lo que significa fundamentalmente ser un humano? A pesar de que resulta fascinante plantearse estos enigmas filosóficos, la investigación sobre robótica todavía no ha llegado al punto en que debamos abordarlos de forma inmediata. Sin embargo, tal como muestran los proyectos presentados en el número especial de este mes, podríamos decir que la humanidad sin duda ha dado los primeros pasos en esa dirección y que los robots, de forma lenta pero segura, están empezando a adentrarse en nuestra sociedad. Ahora se consideran como la solución a numerosos desafíos que debemos afrontar en el siglo XXI, desde la necesidad de cuidar a una población cada vez más envejecida hasta el acceso a entornos difíciles que no pueden pisar los humanos o incluso la realización en nuestro lugar de las tareas más insignificantes, como la limpieza de suelos (estos tres ejemplos se abordan específicamente en las páginas siguientes). A menudo, cuando pensamos en la especialización en robótica, los primeros países que nos vienen a la cabeza son Japón y Corea del Sur. No obstante, la Unión Europea también se está tomando muy en serio la investigación en este sector. De hecho, Europa es una de las principales regiones del mundo en lo que a robótica industrial se refiere, con una cuota de alrededor del 32 % del suministro y la utilización. La cuota del mercado mundial de la robótica de servicios que posee Europa asciende a alrededor del 63 % a causa de la excelencia del continente en la investigación interdisciplinaria sobre «robots inteligentes». La investigación sobre robótica está presente en muchos de los programas de trabajo de Horizonte 2020 y, además, tenemos la SPARC, la asociación específica en materia de robótica en Europa que tiene por fin conservar y ampliar el liderazgo de Europa en la robótica en todos los sectores de la sociedad, la ciencia y la economía. Con una financiación de 700 millones de euros para el período 2014-2020, SPARC es el mayor programa de innovación en robótica con financiación civil del mundo. Del 20 al 22 de marzo de 2019, SPARC celebrará su Foro Europeo de Robótica en Bucarest (Rumanía), en el que se presentará lo mejor de la investigación europea en robótica financiada en el marco de Horizonte 2020. Pueda o no asistir en persona, le invitamos a que eche una ojeada a estas innovaciones en nuestro número especial sobre este tema, donde esperamos que se dé cuenta de que, en realidad, la revolución robótica tan solo acaba de empezar. Esperamos recibir sus comentarios. Puede remitir preguntas o sugerencias a: editorial@cordis.europa.eu

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