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Cómo crear un plan de acción sobre seguridad en el manejo de nanomateriales

Una iniciativa de la Unión Europea (UE) ha desarrollado un marco de trabajo para la evaluación de los riesgos asociados a los nanomateriales artificiales (ENM, por sus siglas en inglés) durante el procesamiento de los semiconductores.

Tecnologías industriales

La nanotecnología se considera a menudo un elemento clave en la revolución experimentada por numerosos campos, como la medicina, el transporte, la energía, la seguridad alimentaria, la protección, las TIC y la ciencia medioambiental, entre otros muchos. Definida de manera amplia como una mezcla de ciencia, ingeniería y tecnología elaborada a escala nanométrica, la nanotecnología está experimentando un desarrollo vertiginoso. Cada vez más, los científicos e ingenieros enfocan su trabajo hacia la fabricación de nanomateriales que les permitan aprovechar sus propiedades potenciadas, como una mayor fuerza, ligereza, conductividad eléctrica y reactividad química, de las que carecen sus homólogos a escala macroscópica. Son cada vez más los tipos de ENM empleados en una amplia gama de productos, como cosméticos, pinturas, ropa deportiva, teléfonos móviles, chips informáticos y baterías. Sin embargo, muchas de las propiedades que nos mueven a estudiar y aprovechar estos nanomateriales, como su tamaño de partícula o su área y reactividad superficial, incrementan, precisamente, sus riesgos inherentes y suponen una amenaza potencial para la salud de los trabajadores, las comunidades y el medio ambiente que los rodean. Por ende, resulta crucial evaluar los riesgos derivados de los nanomateriales. El proyecto NanoStreeM, financiado con fondos europeos, ha recorrido un largo camino a la hora de hacer frente a este desafío. En un artículo de prensa publicado en «Open Access Government», el doctor Dimiter Prodanov del IMEC, coordinador del proyecto, resume los resultados de NanoStreeM. Según indica el artículo: «la mayoría de los chips presentes en nuestros ordenadores y teléfonos móviles contienen más de 200 compuestos químicos formados por elementos como silicio, germanio, cobre, oro, hafnio, indio y un largo etcétera». El doctor Prodanov subraya, además, varios ejemplos de aplicaciones ligadas a los ENM, como «la industria de células solares y el almacenamiento de energía, que hacen uso de una gran variedad de materiales formados por tierras raras. Cada una de estas aplicaciones exige, de manera única, un conocimiento experto sobre sus posibles riesgos para los consumidores, los manipuladores y el medio ambiente». A lo que añade: «El consorcio NanoStreeM ha asumido el reto de definir un plan de acción sobre seguridad en el manejo de los nanomateriales en el marco de la nanoelectrónica, campo en el que hemos identificado nuestras lagunas actuales de conocimiento y planteado algunas recomendaciones que nos permitan cubrirlas». El proyecto NanoStreeM se creó con el fin de «promover las buenas prácticas a la hora de reconocer y poner en marcha los estándares», tal como se explica en el sitio web del proyecto. Otro de sus objetivos consiste en enmendar la brecha metodológica que afecta a la gobernanza de los riesgos laborales en la industria de los semiconductores, donde se hace uso de los nanomateriales.

Resultados clave del proyecto

Según señala el doctor Prodanov, uno de los resultados principales del proyecto consiste en la preparación de módulos de formación compuestos por cursos «enfocados en los procesos de la industria de los semiconductores y en el ámbito de las salas limpias . El proyecto NanoStreeM ha puesto de manifiesto que la emisión de nanopartículas durante el manejo normal de las herramientas de procesamiento propias de una sala limpia es un fenómeno improbable. De este modo, los futuros estudios que se llevarán a cabo en la industria de los semiconductores deberían enfocarse hacia la evaluación de su impacto medioambiental, el fin de vida útil de sus productos y la recuperación de elementos valiosos mediante su reciclado». Asimismo, el proyecto analizó las lagunas de datos en la industria de los semiconductores, tales como la ausencia de datos fiables sobre la toxicidad de las nanoformas y sobre los métodos de evaluación de los riesgos asociados a los nanomateriales. El doctor Prodanov subraya que «la innovación guiada por el principio de diseño seguro (“Safe by Design”) se verá beneficiada por las investigaciones reguladoras actuales y futuras». Así, asegura que: «El principio “Safe by Design” se compone de tres aspectos: diseño seguro, producción segura y uso seguro». Y añade: «Es importante identificar, por último, las fuentes de información y los canales de comunicación adecuados para todos los actores que forman parte de la cadena de suministro, incluido el público en general». La ejecución del proyecto NanoStreeM (NANOmaterials: STRategies for Safety Assessments in advanced Integrated Circuits Manufacturing) se llevó a cabo entre 2016 y 2018. Para obtener más información, consulte: sitio web del proyecto NanoStreeM

Países

Bélgica

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