Skip to main content

Article Category

Article available in the folowing languages:

Investigar los cambios de la retina como biomarcadores tempranos de la demencia

A medida que aumenta la esperanza de vida, la demencia se convierte en un problema socioeconómico de rápido crecimiento en todo el mundo. Aunque por el momento no tiene prevención ni cura, en el proyecto IPACBIS se ha estado desarrollando una forma de identificarla de manera más temprana mediante imágenes de la retina, lo cual mejora las posibilidades de aplicar terapias eficaces.

Salud

«Demencia» es un término general que engloba varios trastornos, siendo la enfermedad de Alzheimer (EA) la principal causa subyacente. La demencia afecta a diferentes funciones cognitivas, como la memoria, la orientación, el lenguaje y la conducta, de modo que incapacita a los enfermos para llevar a cabo las tareas diarias. El trastorno afecta a alrededor de diez millones de personas en Europa y es la principal causa de dependencia y discapacidad en personas mayores. Se espera que se duplique su prevalencia de aquí a 2030. Con el apoyo del programa Acciones Marie Skłodowska-Curie, el proyecto IPACBIS se marcó como objetivo detectar la enfermedad de forma temprana, utilizando los cambios de la retina como biomarcadores patológicos. «Los resultados de los ensayos clínicos con fármacos para tratar la EA han sido insatisfactorios, lo que indica que los tratamientos suelen iniciarse demasiado tarde. Actuar antes aumentaría las posibilidades de éxito», afirma Mercè Boada, investigadora principal del proyecto IPACBIS.

La conexión del grosor de la retina con la EA preclínica

El anfitrión del proyecto, la Fundació ACE de Barcelona, lleva analizando la relación entre los cambios en la retina y el deterioro cognitivo desde 2014 mediante tomografía de coherencia óptica (TCO), una exploración no invasiva de la retina. Los pacientes se examinan durante las evaluaciones de rutina en la Clínica de la Memoria, que ha acumulado datos de más de diez mil exploraciones. En IPACBIS se ha trabajado con más de doscientos participantes de más de cincuenta años de edad procedentes de la Fundació ACE Healthy Brain Initiative. Las personas autoinformaron de un deterioro cognitivo, conocido como deterioro cognitivo subjetivo (DCS). No obstante, todas obtuvieron puntuaciones normales en las pruebas neuropsicológicas. Se sabe que los cambios relacionados con la EA pueden detectarse en el cerebro años antes de que el deterioro cognitivo sea evidente clínicamente. Con IPACBIS se quería probar si los cambios en la retina podrían indicar etapas tempranas de EA en las personas con DCS examinadas. Esta cohorte se sometió a una TCO y a una exploración 18F (TEP con florbetaben) para medir los niveles encefálicos de beta amiloide. El aumento de la captación de esta proteína es una de las señas neuropatológicas distintivas de la EA. Posteriormente, los participantes se sometieron a una revisión anual. Algunos de ellos mostraron una función cognitiva alterada en su evaluación neuropsicológica, sin deterioro funcional ni demencia. Su diagnóstico cambió a deterioro cognitivo leve (DCL). «Queríamos saber si los cambios en el grosor de la retina al comienzo del estudio, medidos por TCO, se correlacionaban con el riesgo futuro de EA, como indica la elevada captación de amiloide. También consideramos la relevancia de los cambios en el grosor de la retina para el deterioro cognitivo y el cambio a DCL a los veinticuatro meses», explica Marta Marquié, beneficiaria de una beca de investigación del proyecto. El equipo descubrió que las personas con DCS en las que había aumentado el grosor de la mácula nasal interna tenían una mayor probabilidad de dar positivo en amiloide en la primera exploración y tras un seguimiento de dos años. Sin embargo, el grosor de la retina no estaba correlacionado con el empeoramiento de las puntuaciones neuropsicológicas ni predijo el cambio a DCL al cabo de dos años. «Nuestro estudio es un primer paso, pero se requiere analizar conjuntos de datos más grandes tomados de personas con DCS con biomarcadores de amiloide y TCO antes de extraer conclusiones sobre los cambios en el grosor de la retina presentes en la EA preclínica, y su utilidad como biomarcadores de la EA. También necesitamos más datos normativos sobre el grosor en las diferentes regiones de la retina», añade Marquié.

Abordar un problema de salud urgente

La identificación temprana de la demencia beneficiaría a los pacientes y ahorraría costes sanitarios, ya que se podrían ofrecer opciones para controlar la enfermedad, como la modificación del estilo de vida, ensayos clínicos, estimulación cognitiva y recursos sociales. Los pacientes podrían también tomar decisiones sobre su cuidado futuro. El equipo se centrará ahora en el componente vascular de la retina: la red de vasos sanguíneos presente en las regiones macular y peripapilar. Su intención es examinar los cambios en la densidad vascular de la retina que se producen en las etapas tempranas de la EA y ver si se correlacionan con cambios cerebrovasculares.

Palabras clave

IPACBIS, demencia, Alzheimer, enfermedad, memoria, retina, diagnóstico, tomografía de coherencia óptica, biomarcador, beta amiloide, deterioro cognitivo

Descubra otros artículos del mismo campo de aplicación