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TENDENCIAS CIENTÍFICAS: El sonido del silencio: Reducción del ruido en la Tierra a la mitad gracias a la COVID-19

Los confinamientos impuestos por la COVID-19 en todo el mundo son responsables del periodo de silencio más largo registrado hasta el momento.

Investigación fundamental

Todo lo que hacemos, desde viajar hasta asistir a eventos deportivos en directo, crea ruido sísmico. Todas esas vibraciones de los movimientos del suelo viajan a través de la Tierra y se captan en sismómetros. Luego tuvo lugar la pandemia de COVID-19 y muchas partes del mundo se volvieron extrañamente silenciosas. Un gráfico en YouTube muestra cuán silencioso se volvió el mundo.

Resultados estremecedores

Un estudio publicado en la revista «Science» afirma que el ruido descendió hasta la mitad durante los confinamientos impuestos por la COVID-19 en todo el mundo, haciendo historia en el proceso. «El periodo de silencio sísmico de 2020 es la reducción mundial de ruido sísmico antropogénico más prolongada y más importante de las que se tiene constancia». En el estudio participaron 76 autores de 66 instituciones de 27 países. Gracias al uso de datos de movimiento de 268 estaciones de vigilancia en 117 países, un equipo internacional de investigadores descubrió que las vibraciones terrestres causadas por los humanos descendieron hasta en un 50 % entre marzo y mayo de este año. «Creo que una de las cosas que me resultan más interesantes es que se trata de nuestra primera mirada a lo que realmente contribuye al campo del ruido antropogénico» declaró a la «BBC» el doctor Steve Hicks, coautor y sismólogo del Imperial College de Londres (UCL). «Y a medida que crecen las poblaciones y que crecen las ciudades, especialmente aquellas en zonas geológicas de riesgo, necesitamos averiguar cómo vigilar dichos riesgos, como terremotos, volcanes o corrimientos de tierra. Porque a medida que pasa el tiempo, cada vez van a ocultarse más señales importantes que nos avisan de este tipo de eventos».

Buenas vibraciones

Los científicos observaron una onda de silencio a medida que se aplicaban las medidas para combatir la pandemia de coronavirus. «Casi puede considerarse como una onda», explicó Hicks en «The Guardian». «Es posible ver cómo el aquietamiento sísmico se propaga con el tiempo, cómo se inicia en China a finales de enero y, a continuación, se desplaza a Italia y más allá en marzo y abril». El silencio les permitió escuchar con mayor detalle las vibraciones naturales de la Tierra. «El aquietamiento no tiene precedentes, por lo menos en todo lo que podemos retroceder con los datos sísmicos continuos», señaló el autor principal, Thomas Lecocq, del Real Observatorio de Bélgica, que dirigió el estudio. Hicks añadió: «Es importante que veamos estas pequeñas señales porque nos dicen, por ejemplo, si una falla geológica está liberando su tensión en forma de muchos terremotos pequeños o si está en silencio y acumula tensión a largo plazo. Nos dicen cómo se está comportando la falla». Por supuesto, las mayores reducciones se registraron en ciudades densamente pobladas como Nueva York y Singapur. Sin embargo, los descensos también se detectaron en lugares como la Selva Negra de Alemania y Rundu en Namibia. En una nota de prensa del UCL, Hicks concluyó: «Los confinamientos provocados por la pandemia de coronavirus pueden habernos proporcionado un atisbo de conocimientos de cómo el ruido humano y el natural interactúan con la Tierra. Espero que estos conocimientos generen nuevos estudios que nos ayuden a escuchar mejor a la Tierra y a comprender las señales naturales que, de otro modo, nos habríamos perdido».

Palabras clave

COVID-19, coronavirus, ruido, vibración, ruido sísmico, pandemia, confinamiento