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La importancia de la microflora intestinal en la segunda infancia para la salud encefálica

Unos investigadores estudian si existe un período crítico durante la segunda infancia cuando el encéfalo en desarrollo sea especialmente sensible a las señales de estrés que emanan del intestino.

Salud

El público es cada más consciente de la importancia que tiene el microbioma —los billones de bacterias y otros microbios del intestino— para el sistema inmunitario y la salud. Los estudios han revelado que la flora intestinal también es importante para la salud encefálica. «Nuestro laboratorio ha demostrado, utilizando diferentes modelos, sobre todo, en animales, que, sin los microbios adecuados en el intestino durante la segunda infancia, el encéfalo no se desarrolla de forma debida; esto puede derivar en una diversidad de problemas conductuales en el animal adulto», afirma John Cryan, coordinador del proyecto GutMIND y catedrático de Anatomía y Neurociencia en la University College de Cork (Irlanda). En el proyecto, que contó con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie de la Unión Europea, se profundizó en los mecanismos que vinculan la salud intestinal con la salud mental. «Estudiamos la microglía, las células inmunitarias del encéfalo, en ratones y pudimos observar la existencia de algunos cambios discretos en animales adultos a los que se les habían administrado antibióticos en la infancia», explica Cryan, y agrega que el estrés también puede afectar a los microbios del intestino. Este estudio capitaliza el trabajo anterior del equipo, que analizó la ruta neuronal del nervio vago: un nervio largo que envía señales desde otros órganos al encéfalo y viceversa.

La microflora intestinal y la segunda infancia

Existe un estrecho vínculo entre los microbios del intestino y el sistema inmunitario, incluido el sistema inmunitario del encéfalo y la función encefálica. La microflora intestinal «prepara el sistema inmunitario», explica Cryan. «Los recién nacidos obtienen sus microbios intestinales casi como regalo natal de su madre cuando pasan a través del canal de parto. Estas bacterias tempranas comienzan a colonizar el intestino y forman el sistema inmunitario en desarrollo. Por lo tanto, cualquier cosa que pueda influir en el cambio, es decir, en la composición de dichos microbios en este período, podría tener consecuencias negativas», comenta Cryan. «Sabemos que el microbioma necesita unos dos años para estabilizarse, por eso estábamos interesados este período inicial. Queríamos comprobar si este proceso comienza ya en las primeras semanas de vida o si se inicia más tarde». Para ello, los ratones de laboratorio son sometidos a un tratamiento con antibióticos durante sus primeros años de vida hasta que alcanzan la etapa adulta, en la cual se evalúa su respuesta. Experimentos anteriores en ratones sin microflora intestinal revelaron que los animales tenían problemas parecidos al estrés y la depresión, así como otros problemas conductuales. Cryan añade: «Los microbios son como pequeñas fábricas que producen compuestos químicos que el cuerpo no puede fabricar de otra manera. Los antibióticos básicamente bombardean estas fábricas, por lo que quedan inutilizadas para producir estos compuestos químicos que podrían ser beneficiosos para la salud, incluso para el encéfalo».

Sin grandes efectos sobre la conducta de los adultos

El equipo descubrió que no parece existir un efecto tan grande en la edad adulta si el microbioma se manipula solo durante períodos de tiempo cortos durante la segunda infancia. «Hay efectos sobre la conducta, pero son leves», comenta Cryan. «Esto indica que aunque los antibióticos modifican el microbioma, existe cierto nivel de plasticidad o compensación que impide que tenga efectos demasiado patentes en general», explica el investigador. Cryan cree que solo grandes cambios en el microbioma durante períodos muy prolongados derivarían en efectos negativos en la edad adulta. Esta es una buena noticia para los padres si administran antibióticos a los niños, señala Cryan. «Demuestra que la exposición a corto plazo a los antibióticos no conlleva muchos problemas, al menos, si se es un ratón». Se están efectuando estudios traslacionales en humanos.

Palabras clave

GutMIND, intestino, flora intestinal, microbioma, sistema inmunitario, inmunidad, encéfalo, salud encefálica, salud mental, estrés, depresión, antibióticos, conducta

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