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Formulación de políticas basadas en pruebas a través del análisis socioeconómico

La desigualdad socioeconómica es un problema urgente en todo el mundo, que suele observarse en factores como el comercio o la globalización al comparar el desarrollo de distintos países. Para enriquecer el debate, en EQUALIZE se exploraron los determinantes demográficos de las desigualdades —como el género— en cada país. El proyecto tuvo en cuenta la educación y, más precisamente, la brecha inversa de género.

Sociedad

En las últimas décadas, se han ido reduciendo las desigualdades causadas por factores como la pobreza y la discriminación por razón de género en todo el mundo. Al mismo tiempo, surgen nuevos fenómenos sociales en torno a cuestiones como el envejecimiento saludable o la consecución de una educación y unas aptitudes de alta calidad, lo cual puede causar una mayor desigualdad o, en el caso de la brecha inversa de género, reducirla. La dinámica demográfica y la organización de la familia pueden inclinar la balanza de estas desigualdades hacia una mayor o menor igualdad. Tendencias tales como la aparición de parejas con dos miembros altamente cualificados con dos sueldos y el aumento de los divorcios y las familias monoparentales pueden conducir a un aumento de la desigualdad. Por el contrario, revertir la brecha de género en la educación en beneficio de las mujeres puede reducir la disparidad. Con el proyecto EQUALIZE (Equalizing or disequalizing? Opposing socio-demographic determinants of the spatial distribution of welfare), apoyado por el Centro Europeo de Investigación (CEI), se propuso examinar estas dinámicas para marcar la dirección del recorrido hacia la igualdad social. «Comprender cómo moldean estas fuerzas opuestas la distribución del bienestar es crucial para los investigadores y responsables políticos que abogan por la justicia global en el siglo XXI», afirma Iñaki Permanyer, investigador principal. Las conclusiones del proyecto ya han contribuido a la labor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), incluido el Informe sobre Desarrollo Humano 2019.

El IDHS

A pesar de sus puntos fuertes, el índice de desarrollo humano no refleja las variaciones de ingresos, salud y educación dentro de un mismo país. Por esta razón, EQUALIZE contribuyó a crear el índice de desarrollo humano subnacional (IDHS), que contiene índices de más de 1 600 regiones de 160 países. «Al posibilitar que los responsables políticos investiguen el cambio socioeconómico mundial con un detalle sin precedentes, nuestro nuevo IDHS puede mejorar los esfuerzos para supervisar el progreso, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible», añade Permanyer. El análisis del índice elaborado en el proyecto determinó que la variación de los ingresos, la salud y la educación tiene una especial prevalencia en los países de bajo y medio desarrollo, en los que vive el 70 % de la población mundial, pero menos significativa en los países más desarrollados. Además, el equipo halló que, si bien la mayor parte de la desigualdad del IDHS en los países de bajo desarrollo podía atribuirse a las diferencias en educación, en los países más desarrollados era más probable que la desigualdad se debiera a las diferencias de ingresos.

Indicadores de bienestar: salud y educación

Mediante muestras de microdatos del censo y encuestas a hogares de todo el mundo, en EQUALIZE se analizó la variabilidad educativa y la brecha de género en la educación a lo largo del tiempo, documentándose las tendencias en todo el mundo desde 1950 hasta 2010 (con proyecciones hasta 2040). Entre las conclusiones destaca el hecho de que, hasta el cambio de milenio, la variabilidad de los logros educativos entre los hombres era habitualmente mayor que entre las mujeres. A partir del año 2000, ambas distribuciones muestran el mismo grado de dispersión. «En la actualidad, la mayor parte de la variabilidad de la educación a nivel mundial en los países de ingresos altos y medios puede atribuirse a que las mujeres suelen tener un nivel educativo mayor que los hombres», explica Permanyer. En lo que respecta a la salud, en EQUALIZE se llevaron a cabo estudios en los que se compararon las desigualdades en la esperanza de vida y el tiempo de vida entre distintos países y grupos socioeconómicos desde los años cincuenta del siglo pasado. Los resultados indicaron que las diferencias de salud entre los distintos grupos tienden a aumentar con el paso del tiempo, con una mayor incertidumbre sobre la edad a la que es probable que fallezcan los grupos de menor nivel socioeconómico (en particular, los hombres).

Hacia un crecimiento sostenible

EQUALIZE se benefició de una mayor disponibilidad de datos subnacionales en todo el mundo. Extraer datos de numerosas fuentes, como las encuestas a los hogares, permitió que el proyecto adoptara una perspectiva comparativa internacional. «La estrategia Europa 2020 aspiraba a lograr el crecimiento sostenible en todos los Estados. Al examinar las diferencias en el desarrollo socioeconómico tanto en el seno de cada país como entre los distintos Estados, nuestros hallazgos servirán para diseñar políticas más cohesionadas desde el punto de vista territorial», afirma Permanyer. «Además, comprender la dinámica demográfica a micronivel, como la influencia de ser padre o madre soltero sobre la desigualdad de ingresos, puede ayudar a reducir estas desigualdades». Una idea actualmente en desarrollo consiste en captar indicadores globales de desarrollo socioeconómico específicos para cada sexo, como la educación, la salud y el nivel de vida, a nivel subnacional con el fin de investigar las diferencias socioeconómicas con un detalle sin precedentes.

Palabras clave

EQUALIZE, igualdad social, desigualdad, demografía, pobreza, nivel, socioeconómico, salud, educación, familia, género

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