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The King’s City: A Comparative Study of Royal Patronage in Assur, Nineveh, and Babylon in the First Millennium BCE

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Las grandes ciudades de la antigua Mesopotamia: más allá del registro arqueológico

Aunque las grandes ciudades antiguas de Mesopotamia han atraído interés arqueológico durante siglos, sigue sabiéndose poco de ellas. ¿Cómo conceptualizaron las capitales los reyes que las establecieron? El proyecto RoyalCities se propuso descubrir verdades menos tangibles sobre los centros de la civilización.

Sociedad

Las inscripciones reales, los decretos y los registros administrativos y económicos revelan aspectos de las relaciones de las personas con las ciudades en las que vivieron hace milenios. El proyecto RoyalCities examinó dichos registros utilizando un enfoque comparativo novedoso para obtener una idea de cómo se pensaba en la Antigüedad. El proyecto aprovechó una metodología en la que se combinó filología, teología y un análisis de la historia social y política para responder preguntas como cuáles fueron los efectos de la presencia y el patrocinio de los reyes en el tejido urbano de Assur, Nínive y Babilonia. «Nos propusimos cuestionar algunas suposiciones arraigadas, sobre todo la tendencia a pensar en las ciudades antiguas como unidades coherentes o bien definidas. Tenemos un deseo moderno de clasificar mentalmente los diferentes asentamientos urbanos en categorías ordenadas como “ciudad santa”, “ciudad capital”, “ciudad provincial”, “puesto comercial”, etc.», explica Shana Zaia, doctora en Asiriología en la Universidad de Viena. Fue coinvestigadora principal del proyecto y beneficiaria de una beca Marie Skłodowska-Curie. Sin embargo, las mentes contemporáneas enmarcan sus entornos urbanos de manera diferente. «Al observar con mayor detenimiento las fuentes textuales originales, la terminología en torno a las ciudades es mucho más fluida de lo que se piensa, ya que estas categorías no están representadas en acadio o no se aplican de la manera que cabría esperar», indica Zaia. Sus hallazgos se pueden consultar de forma gratuita en su sitio web. RoyalCities se interesó por conocer con mayor detalle lo que podría haber significado «ciudad capital» para sus habitantes.

¿Honrar a los dioses como guerreros o como constructores?

El proyecto consideró en un primer momento las inscripciones reales que relatan las grandes hazañas de los gobernantes del Imperio neoasirio (aproximadamente del 1000 al 610 a. C.) y del Imperio neobabilónico (del 626 al 539 a. C.). ¿Qué constituían «grandes hazañas» para una mente contemporánea? Como explica Zaia, si bien estos textos ciertamente tenían motivaciones políticas, pueden ofrecer una idea de cuáles creían los reyes que eran sus prioridades y cómo querían ser vistos en términos de su desempeño en su reinado. «Hay muchas similitudes entre los reyes de los imperios neoasirio y neobabilónico, pero los primeros ponen un énfasis aproximadamente equivalente en el rey como un guerrero con éxito y como gran constructor, mientras que los segundos se interesaban casi exclusivamente en las obras de construcción como una forma de honrar a los dioses».

Poder y mecenazgo más allá de la fachada pública

Las grietas en la fachada idealizada de las inscripciones reales se pueden ver en géneros que representan las perspectivas de las élites de todo el imperio (funcionarios, sacerdotes, eruditos, administradores, generales) que desempeñaron una función importante en la creación y el mantenimiento de las ficciones imperiales del rey. Las fuentes muestran que el rey estuvo ausente con demasiada frecuencia o fue negligente. «Los agentes estatales tuvieron que coordinarse entre sí para responder a los caprichos reales o superar la falta de atención del rey». En el corazón del proyecto estaba la pregunta: ¿Los reyes tuvieron realmente tanto impacto en la configuración del imperio que los rodeaba y, de ser así, en qué medida? Sin duda crearon riqueza. Funcionarios de todo el imperio viajaban habitualmente para solicitar audiencias con el rey, pero la gente también visitaba la capital por razones jurídicas, administrativas y económicas. «En general, la presencia del rey, incluso pasivamente, dentro de la capital tuvo un impacto positivo en esa ciudad en muchos estratos socioeconómicos de la sociedad», señala Zaia. El proyecto descubrió además que lo contrario también es cierto: no ser una capital de la realeza podía suponer para las ciudades la pérdida de oportunidades de prosperar y su hundimiento en el olvido. «Cuanto más investigábamos, más me interesaron las preguntas sobre cómo las no capitales pueden haberse visto influenciadas por su estatus, tanto positiva como negativamente, y cómo el Estado interactuaba con las ciudades que no obtenían la atención de los reyes de la manera que las capitales lo hacían. Son temas que dejaremos para el próximo proyecto», concluye Zaia.

Palabras clave

RoyalCities, Mesopotamia, Asiria, Assur, Nínive, Babilonia, ciudades, urbano, reyes

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