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Cómo un pequeño gusano al que le encanta la madera cambió el rumbo de la historia mundial

Una plaga de bromas en la Europa del siglo XVIII derivó en un desastre medioambiental y en fanatismo religioso, pero también en la innovación y la supremacía de la armada británica.

Sociedad

Las catástrofes ambientales, el colapso económico y una pandemia son temas destacados en el discurso público actual, pero también fueron crisis que causaron estragos en la Europa del siglo XVIII. En aquella ocasión, la culpa fue de la broma, un molusco marino que busca madera flotante o sumergida. Aunque en la actualidad es relativamente inofensiva, en ese momento la criatura fue responsable de uno de los mayores desastres ambientales, políticos y económicos del mundo. «Aún no se sabe por qué la población de bromas aumentó vertiginosamente en la década de 1730, pero estos moluscos destruyeron casi todas las estructuras de madera a lo largo de la costa del mar del Norte en unos pocos años», comenta Michael-W. Serruys, investigador principal del proyecto SHIPWORM de la Unión Europea, y becario individual de las Acciones Marie Skłodowska-Curie e historiador que estudia el impacto de las bromas en Europa occidental. «Dado que las bromas destruyeron los diques de madera que impedían las inundaciones en los Países Bajos, la región se enfrentó a un desastre ecológico». Y la crisis aumentó con un efecto de bola de nieve, pues muchas de las soluciones destinadas a minimizar los efectos de las bromas tuvieron consecuencias de gran calado. «Reformas políticas, nuevas innovaciones y un desplazamiento en el equilibrio del poder internacional, todo causado por la broma», agrega Serruys. Gracias al apoyo de la financiación de la Unión Europea, Serruys está investigando el papel fundamental que desempeñó la innovación para poner fin a la crisis causada por las bromas, una investigación que podría contener lecciones valiosas sobre cómo afrontar las crisis actuales.

De un gusano a la tecnología que cambia el mundo

Mientras realizaba su investigación, Serruys notó que, una vez se entendió el desafío, muchas de las sociedades afectadas se interesaron por crear soluciones innovadoras. Por ejemplo, fue durante esta época cuando se les colocó a los barcos cascos recubiertos con cobre. «Aunque esto se hizo inicialmente para proteger a los barcos de las bromas, en realidad la innovación permitió que los barcos fueran mucho más rápidos», explica Serruys. Serruys, quien trabajó con biólogos marinos e ingenieros hidrodinámicos, estimó que los cascos recubiertos con cobre reducían en un 10-15 % la resistencia de un barco en el agua. «Los países que pudieron permitirse comprar planchas de cobre no solo salieron de la crisis más rápido, sino que también obtuvieron una ventaja en términos de comercio internacional». Estos nuevos cascos recubiertos con cobre también tuvieron un impacto geopolítico. «Probablemente no sea una coincidencia que Gran Bretaña, que tenía los depósitos de cobre más grandes en ese momento, también tuviera la armada predominante del siglo XIX», subraya Serruys. «¡Es muy interesante pensar que la tecnología que cambió el mundo surgió gracias a un molusco!».

Ecos en la actualidad

Más allá de los medios financieros, la falta de voluntad para adaptarse también influyó en la incapacidad de una sociedad para superar la crisis causada por las bromas. Según Serruys, muchas personas eran simplemente demasiado rígidas para adaptarse a la realidad cambiante de la crisis, una tendencia que se repite en la actualidad. «En aquel momento, algunas personas se negaron a invertir o a tomar medidas que reducirían la crisis solo porque nunca antes lo habían hecho», explica. «Esto es muy similar a cómo durante la pandemia de COVID-19 vemos personas que se niegan a usar mascarillas o a mantener la distancia social a pesar de que sabemos que hacerlo ralentiza la pandemia». Al fin de cuentas, ya sea una criatura marina o un virus invisible, incluso las cosas más pequeñas pueden tener un gran impacto en la sociedad. Serruys concluye: «La lección importante es que nunca vale la pena ignorar un problema. Tan cierto como lo fue en el siglo XVIII, siempre es mejor actuar e innovar».

Palabras clave

SHIPWORM, bromas, crisis causada por las bromas, pandemia, molusco, recubierto con cobre, cascos, COVID-19

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