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Leveraging the potential of historical spy satellite photography for ecology and conservation

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Seguimiento del cambio ambiental con la ayuda de imágenes de espías de la Guerra Fría

Las fotografías captadas por satélites espías estadounidenses hace más de medio siglo revelan el impacto a largo plazo de la actividad humana sobre el medio ambiente, y podrían ayudar a orientar futuros esfuerzos de conservación.

Cambio climático y medio ambiente

Los conservacionistas reciben hoy día la ayuda de una fuente inesperada: fotografías espías de la Guerra Fría. El proyecto EcoSpy fue pionero en el uso de fotografías satelitales tomadas durante la Guerra Fría para rastrear los cambios a largo plazo producidos en los ecosistemas y las poblaciones de especies. La investigación, emprendida con el apoyo de las Acciones Marie Skłodowska-Curie, utilizó fotografías captadas por los satélites espía CORONA estadounidenses entre 1960 y 1972, y las combinó con datos de hoy en día.

Servicios de inteligencia para el planeta

Inicialmente centrados en los misiles nucleares soviéticos, los satélites CORONA elaboraron mapas de casi todo el planeta, captando más de ochocientas mil imágenes de alta resolución. «Lanzaban en paracaídas la cápsula fotográfica hacia la atmósfera, donde un avión la recogía a medio vuelo antes de que pudiera ser interceptada por la inteligencia soviética», explica Catalina Munteanu, beneficiaria de una beca individual de investigación Marie Skłodowska-Curie en la Universidad Humboldt de Berlín e investigadora principal de EcoSpy. Desclasificadas en 1995, estas imágenes históricas ahora podrían colmar una brecha importante. A pesar de que las imágenes de satélites modernos desempeñan un papel esencial para la ecología y la conservación, abarcan un marco temporal limitado: «Los datos de alta resolución más tempranos son de la primera década de este siglo, pero muchos de los procesos que desembocaron en cambios en los ecosistemas tienen raíces mucho más profundas». Mediante el uso de un «software» desarrollado inicialmente para procesar fotografías de drones, Munteanu y sus colaboradores fueron capaces de alinear imágenes de la época de la Guerra Fría con imágenes más recientes, de forma que las convirtieron en una potente fuente de datos.

Repercusiones a largo plazo

«Encontramos pruebas de que las actividades humanas, como la agricultura y la silvicultura, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado todavía afectan en gran medida a nuestro medio ambiente. Además, nos dimos cuenta de que las especies respondieron a los cambios de formas que anteriormente habíamos pasado por alto», señala Munteanu. Las conclusiones de su equipo se basan en estudios piloto que ponen de relieve el impacto medioambiental a largo plazo de las actividades humanas. Su estudio de las marmotas de las estepas en Kazajistán, por ejemplo, facilitó una nueva comprensión sobre la forma en que la agricultura repercute en esta especie. «Las marmotas de las estepas son una especie ingeniera de ecosistemas: desempeñan un papel esencial para el funcionamiento del ecosistema y el hábitat de otras especies», señala Munteanu. «Al cavar sistemas complejos de madrigueras en el suelo, crean pequeños montículos de tierra que se pueden ver desde el espacio». Investigaciones anteriores revelaron que había más marmotas en los campos de cultivo que en la estepa, su hábitat natural. Sin embargo, empleando las imágenes de CORONA para comparar los datos históricos con los recientes, el equipo de EcoSpy detectó una disminución general de la población de marmotas desde los años sesenta del siglo pasado, cuando Kazajistán convirtió grandes zonas esteparias en campos de cultivo. «Las marmotas tienden a permanecer en el mismo lugar. El hecho de que la agricultura perturbara constantemente sus madrigueras podría haber repercutido en sus poblaciones», añade Munteanu. Otro estudio piloto identificó bosques con un alto valor de conservación en Rumanía, que habían permanecido intactos durante un largo período de tiempo, a la vez que también ponían de relieve su vulnerabilidad a la presión humana. Los datos de EcoSpy facilitan que los responsables de la toma de decisiones concentren los esfuerzos de conservación sobre las zonas donde podrían marcar la mayor diferencia. El equipo de EcoSpy ha colaborado con otros investigadores a escala internacional para identificar zonas en las que las imágenes de decenios anteriores pudieran aportar nueva información. Las colaboraciones actuales incluyen un estudio sobre los efectos de la guerra de Vietnam sobre el paisaje y una evaluación de la presión de pastoreo del ganado y su interacción con ungulados salvajes en Kazajistán.

Palabras clave

EcoSpy, biodiversidad, satélite espía, CORONA, conservación, fotografía, marmota de las estepas, cambio ambiental, Guerra Fría

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