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HOlistic Management of Emerging forest pests and Diseases

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Planteamientos innovadores para proteger los bosques europeos

Investigadores financiados con fondos europeos han demostrado cómo la cooperación internacional, la innovación tecnológica y el fomento de la biodiversidad pueden hacer que los bosques europeos sean más resistentes a las especies invasoras.

Cambio climático y medio ambiente icon Cambio climático y medio ambiente

Los bosques europeos están amenazados por la invasión de especies exóticas de insectos y microrganismos patógenos. Estas especies, que suelen llegar en buques desde el otro extremo del mundo, pueden causar estragos económicos y ambientales. «Cada año llegan y se establecen en los bosques europeos unas seis especies nuevas de plagas —explica el coordinador del proyecto HOMED, Hervé Jactel, del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE) de Francia—. No todas estas plagas son devastadoras, pero en torno al 10-15 % pueden ser muy perjudiciales». Jactel resalta al escarabajo barrenador esmeralda del fresno, originario del noreste de Asia. Esta especie ya se ha encontrado en Bielorrusia, Rusia y probablemente esté en Ucrania, llamando a las puertas de la Unión Europea. En los Estados Unidos, esta plaga ha matado a millones de fresnos y ha causado daños por valor de miles de millones de euros. «El reto es que no disponemos de todas las herramientas necesarias para identificar, prevenir y vigilar las especies invasoras —afirma Jactel—. Tenemos que mejorar nuestros métodos de alerta rápida».

Cooperación mundial en la gestión de plagas

Este era el objetivo principal del proyecto HOMED. Jactel reconoce la necesidad de un método más integral y estructurado para abordar el problema de las especies invasoras. «Tenemos que estar preparados para cualquier cosa», señala. Por ello, el equipo del proyecto se dedicó a elaborar respuestas para cada paso del proceso de invasión. Esto implicaba tener en cuenta: cómo se transportan las plagas, dónde llegan, cómo se establecen en los bosques y cómo se propagan. Para ello fue fundamental la participación de socios no europeos de Australia, China, Nueva Zelanda, Sudáfrica y los Estados Unidos. «Esto era importante, ya que se trata de los países de los que proceden las especies invasoras», afirma Jactel.

Planteamiento gradual y plantación centinela

Como primer paso, el equipo del proyecto llevó a cabo la plantación controlada de árboles europeos en estos terceros países a través de plantación centinela, con el fin de vigilar la presencia de especies que pudieran causar daños. Se comprobó que era una forma eficaz de identificar y comprender mejor a los posibles invasores. «Muchas de estas plagas se transportan en portacontenedores —añade Jactel—. Así que, a continuación, desarrollamos una trampa de luz barata y eficaz, que atrae a los insectos y los atrapa. La idea es que esta trampa se active en el puerto de origen y luego se compruebe en el puerto de llegada». Después, el equipo del proyecto utilizó herramientas de modelización para estimar qué lugares y regiones corrían más riesgo de atraer plagas. Se ha creado un mapa de Europa en el que se destacan las zonas en las que suelen establecerse las especies invasoras. «Este mapa mostraba que debíamos centrarnos en las zonas urbanas y portuarias, como Londres, Róterdam o París —señala Jactel—. Estas son las regiones donde se establecen las plagas. Por tanto, sería más útil controlar los árboles y los pequeños bosques en las ciudades y sus alrededores que en el campo».

La biodiversidad, fundamental contra las especies invasoras

En cuanto al control de plagas, el equipo descubrió que la erradicación completa no era esencial, sino que el objetivo debía ser reducir la población por debajo de un umbral determinado. Además, el control de plagas podría realizarse sin utilizar plaguicidas. Jactel añade: «Tenemos otras opciones. Por ejemplo, podemos encontrar enemigos naturales de las plagas invasoras en el punto de origen y estudiarlos detenidamente en laboratorios de cuarentena». Además, en el proyecto también se descubrió que los bosques biodiversos son capaces de resistir mejor a las especies invasoras, en parte porque albergan más depredadores, como aves y murciélagos. Por tanto, hay que fomentar la biodiversidad autóctona. «Esto debe formar parte de una estrategia completa que aborde todas las fases del proceso de invasión», concluye.

Palabras clave

HOMED, bosques, biodiversidad, especies invasoras, insectos, plagas, microorganismos patógenos

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