Una visión audaz: formar a la nueva generación de investigadores en el campo del dolor
El dolor crónico y los trastornos del ánimo constituyen uno de los problemas sanitarios más importantes a los que se enfrenta Europa. En conjunto, afectan a una proporción considerable de la población: cerca del 20 % de las personas sufren dolor crónico a lo largo de su vida, y hasta el 27 % padecen un trastorno del ánimo. «Lo que hace que este problema sea aún más relevante es que el dolor crónico y los trastornos del ánimo no solo coexisten, sino que se potencian mutuamente a través de mecanismos biológicos comunes», explica Khaled Abdallah, del Instituto de Neurociencia Celular e Integrativa(se abrirá en una nueva ventana), perteneciente al Centro Nacional de Investigación Científica(se abrirá en una nueva ventana) de Francia. Durante decenios, los trastornos del ánimo y el dolor crónico se han estudiado y tratado de forma aislada, un planteamiento que en el proyecto HaPpY(se abrirá en una nueva ventana) se está empezando a superar. Abdallah añade: «Al adoptar una perspectiva verdaderamente integradora y traslacional, el proyecto creó un programa de formación que tiende un puente entre la ciencia fundamental y la aplicación clínica».
Formación de investigadores multidisciplinares para abordar trastornos complejos
El proyecto HaPpY, que contó con el apoyo de las acciones Marie Skłodowska-Curie(se abrirá en una nueva ventana), tenía una visión audaz: formar a una nueva generación de investigadores altamente cualificados, creativos e interdisciplinarios capaces de transformar la forma en que se aborda la relación entre el dolor crónico y los trastornos del ánimo. «El programa ofreció a los investigadores en la fase inicial de su carrera (ESR, por sus siglas en inglés) una formación en un entorno colaborativo y traslacional, en el que no solo adquirieron conocimientos científicos punteros, sino que también desarrollaron una mentalidad orientada a transformar los hallazgos en soluciones aplicadas», comenta Abdallah. Los ESR adquirieron un conjunto de competencias poco habitual en un programa de doctorado, que incluye neurociencia de vanguardia, técnicas analíticas avanzadas, así como formación en ética, emprendimiento y redacción de propuestas de financiación. El contacto con profesionales de la industria y de la selección de personal ayudó a los participantes a conocer mejor sus opciones profesionales y afrontar con mayor seguridad diferentes trayectorias profesionales. «Cada ESR pasa por distintos ámbitos científicos y adquiere experiencia práctica en otros sectores; de este modo, el entorno de formación representa la complejidad de las carreras científicas actuales», señala Abdallah. Estos futuros líderes serán fundamentales para desarrollar estrategias personalizadas más eficaces que rompan el círculo vicioso entre el dolor crónico y los trastornos del ánimo y mejoren la calidad de vida de los pacientes.
Descubrir los mecanismos que relacionan el dolor crónico con los trastornos del ánimo
Además de poner en marcha el programa, el proyecto HaPpY ha logrado importantes avances en la comprensión de los mecanismos que subyacen a la comorbilidad entre el dolor crónico y los trastornos del ánimo. «Identificamos dianas clave en múltiples niveles, desde las vías moleculares y la expresión génica hasta los circuitos cerebrales, lo que nos permitió obtener una comprensión holística de cómo interactúan estas afecciones», comenta Abdallah. Es más, muchas de estas dianas no son meramente teóricas: posibilitan el desarrollo de estrategias terapéuticas concretas. «Ya hemos examinado diferentes estrategias farmacológicas y no farmacológicas, con el objetivo de adaptar los tratamientos a distintos tipos de dolor y a los trastornos del ánimo asociados. Otro aspecto que nos entusiasma es nuestro fuerte enfoque en el dimorfismo sexual, que pone de relieve la necesidad crítica de adaptar las estrategias terapéuticas para hombres y mujeres con el fin de lograr los mejores resultados».