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Convertir los datos de calidad del aire en información práctica

Investigadores financiados con fondos europeos fusionan modelos numéricos de previsión con observaciones terrestres y por satélite al instante para comprender mejor los fenómenos atmosféricos.

El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (SVAC)(se abrirá en una nueva ventana) desempeña un papel vital en el esfuerzo por controlar el aire que respiramos y los gases de efecto invernadero de nuestra atmósfera. Como parte del programa Copernicus de la Unión Europea (UE), el SVAC proporciona datos continuos y gratuitos sobre las condiciones atmosféricas, lo que apoya directamente las políticas mundiales sobre contaminación, sostenibilidad y energía limpia. El proyecto CAMEO, financiado con fondos europeos, se creó para mantener este servicio a la vanguardia. «Se han dedicado esfuerzos a garantizar que el SVAC esté preparado para las nuevas misiones de satélites, sobre todo los geoestacionarios que proporcionan actualizaciones frecuentes», señala el coordinador del proyecto, Johannes Flemming. El equipo de CAMEO trabajó para mejorar la forma en que Copernicus combina los datos obtenidos vía satélite con los modelos para crear mejores previsiones regionales y mundiales. «Es igual de importante el hecho de que hemos desarrollado una información mejorada sobre la incertidumbre, es decir, cuantificamos las incertidumbres de los productos del SVAC, para que los usuarios tengan una idea más clara de lo que los datos significan realmente para ellos», añade Flemming.

Preparación para los nuevos datos obtenidos vía satélite

Uno de los objetivos principales era preparar los productos del SVAC para manejar los datos de los nuevos satélites geoestacionarios, incluidos GEMS y TEMP y, próximamente, Sentinel-4(se abrirá en una nueva ventana). Los investigadores también han armonizado el modo en que los sistemas de previsión y los datos obtenidos por satélite representan el comportamiento de los aerosoles, es decir, cómo bloquean y dispersan la luz solar y en qué dirección. «Un logro clave fue armonizar las hipótesis sobre cómo interactúan los aerosoles con la luz entre los modelos de previsión y los métodos de obtención de datos obtenidos vía satélite para mejorar la coherencia de los datos», destaca Flemming. También hemos conseguido asimilar las radiancias afectadas por los aerosoles con el sistema de predicción integrado(se abrirá en una nueva ventana). Varios modelos regionales del SVAC utilizan ya datos de dióxido de azufre del satélite Sentinel-5P, y se está preparando la inclusión del monóxido de carbono y el formaldehído. En Europa, los investigadores añadieron al modelo CHIMERE datos sobre aerosoles procedentes de una red de detección y medición de distancias por luz (LiDAR) terrestre, lo que mejoró las observaciones verticales de aerosoles. También se realizaron pruebas para preparar futuros datos obtenidos vía satélite, como el dióxido de nitrógeno del satélite Sentinel-4 y el amoníaco del satélite IRS-MTG. Estos esfuerzos conducirán a la mejora de las previsiones operativas de la calidad del aire sobre Europa por parte del SVAC.

Rastrear las emisiones de la naturaleza

Otro avance fue la estimación de las emisiones naturales de isopreno, un compuesto liberado por las plantas, aprovechando las observaciones por satélite del formaldehído. Para lograrlo, el equipo creó un modelo simplificado de cómo se comporta el isopreno en la atmósfera. Los datos a nivel del suelo también han experimentado mejoras importantes. El equipo amplió las bases de datos de radiación superficial, polvo, nitrógeno y deposición de sulfatos para mejorar la calidad de los datos. También desarrollaron un nuevo método basado en datos para reducir las incertidumbres de los productos de radiación solar CASVACMS centrándose en factores como la nubosidad. Incluso analizaron cómo se asienta el polvo sobre los océanos y cómo afecta a las instalaciones de energía solar. Se han realizado mejoras considerables para cuantificar la incertidumbre de los datos de emisiones del SVAC, los productos del SVAC para la industria de la radiación solar y los flujos de deposición. Además, se perfeccionaron las herramientas del SVAC para ayudar a los responsables políticos a planificar medidas de reducción de emisiones y atribuir las causas de la contaminación atmosférica.

Retos y camino por recorrer

«Un reto importante a la hora de preparar los productos del SVAC para las próximas misiones por satélite es que aún no existen datos reales obtenidos vía satélite. Dado que algunos satélites (p. ej., 3MI y Sentinel-4) aún no están operativos, los investigadores deben recurrir a datos indirectos o sintéticos para las pruebas y el desarrollo —señala Flemming—. Esto dificulta una preparación completa, ya que se desconocen las características exactas de error de los datos reales». Aunque los datos obtenidos vía satélite ya mejoran las previsiones regionales y mundiales del SVAC, sus efectos positivos podrían potenciarse. De cara al futuro, una prioridad clave es comunicar claramente las incertidumbres de las emisiones del SVAC y los productos políticos a los distintos usuarios, lo que garantizará que todos puedan utilizar esta información de forma eficaz. Los usuarios del SVAC han acogido con satisfacción la disponibilidad de la información sobre incertidumbre para determinados productos del SVAC, pero sigue siendo necesario un intenso diálogo con los usuarios para adaptar esta información a los requisitos específicos de las áreas de aplicación.

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