Control local del dolor sin opioides para la cirugía mayor de columna
La cirugía de fijación de la columna vertebral es una de las intervenciones médicas más dolorosas que se realizan en la actualidad. Aproximadamente 1,2 millones de pacientes se someten a estas intervenciones cada año en Europa y los Estados Unidos, y su dolor postoperatorio sigue tratándose principalmente con opioides en dosis elevadas. A pesar de su uso generalizado, los opioides a menudo no proporcionan un alivio adecuado del dolor, al tiempo que aumentan el riesgo de efectos secundarios graves, dependencia a largo plazo y dolor posquirúrgico crónico. El equipo del proyecto OPERAS, financiado por el Consejo Europeo de Innovación, se propuso mejorar la atención perioperatoria mediante el desarrollo de un hidrogel implantable que proporcionara un alivio local y sostenido del dolor directamente en la zona quirúrgica, con el fin de reducir la necesidad de tratamiento sistémico con opioides.
Alivio sostenido del dolor
El proyecto se centró en el BR-003(se abrirá en una nueva ventana) (Bupi-Ring), un hidrogel en forma de anillo diseñado para ser coimplantado junto con los tornillos estándar de la cirugía de columna. Este libera bupivacaína, un anestésico local autorizado y de eficacia contrastada, directamente en la zona quirúrgica durante más de setenta y dos horas, cubriendo así el periodo crítico inicial de la recuperación, cuando el dolor es más intenso. Por el contrario, las inyecciones convencionales de anestésico local suelen mantener su eficacia durante un máximo de ocho horas. A diferencia de muchas tecnologías nuevas, el BR-003 se integra a la perfección en los procedimientos quirúrgicos existentes sin requerir ningún cambio en el flujo de trabajo del cirujano. Una vez liberado el fármaco, el hidrogel se biodegrada de forma natural en el organismo. «El objetivo era proporcionar un alivio local prolongado del dolor exactamente donde se necesita, evitando al mismo tiempo las limitaciones asociadas al tratamiento sistémico con opioides», explica el coordinador del proyecto, Hein Jonkman.
Seguridad y eficacia clínicas
Un hito importante fue la finalización con éxito de un ensayo clínico de fase Ib, el primero en humanos(se abrirá en una nueva ventana) en el que participaron once pacientes de dos hospitales de los Países Bajos y Suiza. En el estudio se evaluó principalmente la seguridad midiendo la exposición sistémica a la bupivacaína tras la implantación. «En el ensayo clínico se demostró que los niveles sistémicos del fármaco se mantuvieron muy por debajo del umbral de seguridad aceptado en todos los pacientes, sin que se produjeran acontecimientos adversos graves atribuibles al fármaco del estudio», destaca Jonkman. La concentración plasmática máxima media de bupivacaína se mantuvo trece veces por debajo del límite de seguridad reconocido(se abrirá en una nueva ventana). Los niveles del fármaco siguieron siendo detectables durante dos semanas, lo que confirma una liberación local sostenida del fármaco mucho más allá del período postoperatorio inmediato. Los análisis exploratorios también sugirieron beneficios clínicos importantes. En comparación con los pacientes que recibieron la atención estándar, los participantes tratados con BR-003 necesitaron un 42 % menos de opioides durante los tres primeros días postoperatorios, al tiempo que notificaron puntuaciones de dolor de espalda un 49 % más bajas. Aunque estos resultados de eficacia deben confirmarse en ensayos de mayor envergadura, aportan pruebas alentadoras de que la administración local prolongada del fármaco mejoraría sustancialmente el tratamiento del dolor tras la cirugía.
Tratamiento del dolor de última generación
En OPERAS también se estableció una vía clara hacia la aprobación reglamentaria. Los investigadores completaron el protocolo de un ensayo clínico pivotal adaptativo de fase II/III, con la confirmación por parte de la Agencia Europea de Medicamentos y el Organismo para el Control de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos de que un único estudio pivotal europeo serviría de base para la aprobación en ambos mercados. «En tres años, hemos pasado de un concepto prometedor de laboratorio a pruebas clínicas en humanos, validadas de forma independiente», señala Jonkman. Si los futuros ensayos clínicos confirman estos prometedores resultados iniciales, los bloqueadores quirúrgicos del dolor de SentryX ayudarían a reducir la dependencia de los opioides, mejorar la recuperación de los pacientes y establecer un nuevo estándar de atención para el tratamiento del dolor tras la cirugía de columna.