Convertir los cables submarinos en un motor de investigación europeo
En las profundidades del océano discurre una red de cables de telecomunicaciones que abarca más de 1,3 millones de kilómetros. En la actualidad, estas fibras ópticas transportan aproximadamente el 95 % de todo el tráfico mundial de internet y de voz. Pero, ¿y si pudieran hacer aún más? Esa es la pregunta que impulsa al equipo responsable de SUBMERSE(se abrirá en una nueva ventana), un proyecto financiado con fondos europeos que convierte los cables submarinos existentes en un instrumento de investigación de primer orden. «Nuestro objetivo era crear un nuevo tipo de instrumento de teledetección que permitiera a los científicos acceder fácilmente a datos de algunos de los lugares más inaccesibles de la Tierra», afirma Chris Atherton, responsable sénior de participación en la investigación de la red GÉANT(se abrirá en una nueva ventana), uno de los socios del proyecto.
Una infraestructura de investigación versátil
Para convertir esta infraestructura submarina de telecomunicaciones ya existente en un instrumento de investigación, el proyecto instaló equipos especializados —los denominados «interrogadores de fibra óptica», fabricados en Europa por empresas europeas— en las estaciones de aterrizaje de los cables existentes. A continuación, los conectaron a una fibra óptica de cada uno de los cables incluidos, convirtiéndolos así, en la práctica, en un sensor distribuido. «De este modo, hemos creado una infraestructura de investigación versátil capaz de recopilar datos de forma continua que pueden servir para una amplia gama de usos científicos y prácticos», explica Matías Barberis, investigador del Sistema Europeo de Innovación para el Futuro(se abrirá en una nueva ventana) (EFIS), socio coordinador del proyecto. Estos usos podrían abarcar desde el estudio de los riesgos geológicos hasta el suministro de alertas tempranas para tsunamis y otros fenómenos sísmicos y volcánicos, pasando por la protección de la vida marina e incluso la seguridad de los propios cables de telecomunicaciones.
Convertir los datos recopilados en información valiosa
Para responder a estos casos de uso, el proyecto ha desarrollado una serie de herramientas de «software» de código abierto que pueden utilizar los datos recopilados para, por ejemplo, detectar y localizar ballenas —información que las embarcaciones pueden utilizar para evitar colisiones—. «Al permitir la transmisión en tiempo real de datos en un formato minimizado, también se puede integrar fácilmente en los flujos de trabajo establecidos de análisis y archivo para el estudio de los terremotos», señala Frederik Tilmann, profesor del GFZ Centro Helmholtz de Geociencias(se abrirá en una nueva ventana), socio del proyecto. El proyecto ha desplegado su infraestructura de investigación en ocho emplazamientos situados cerca de zonas sísmicas activas o de las rutas migratorias de los mamíferos marinos, lo que permite el estudio de la vida marina, los procesos sísmicos y los fenómenos oceanográficos.
Creación de una infraestructura de investigación paneuropea
El proyecto SUBMERSE demostró con éxito que los sensores pueden instalarse en la red de telecomunicaciones de forma segura y sin interferir en el tráfico de telecomunicaciones. También demostró que los datos pueden distribuirse a través de infraestructuras de investigación europeas ya existentes, como el Sistema Europeo de Observación de Placas(se abrirá en una nueva ventana) (EPOS). Partiendo de estos logros, el equipo del proyecto trabaja ahora para ampliar su instrumento de investigación con el objetivo de abarcar una zona geográfica más amplia y ampliar los servicios de datos que ofrece, con el Servicio Marino de Copernicus(se abrirá en una nueva ventana) como objetivo para los productos oceanográficos. El proyecto también está estudiando cómo integrar nuevas tecnologías de detección por fibra óptica en los cables existentes, lo que podría abrir la puerta a nuevas áreas de investigación. «El hecho de contar con acuerdos con al menos tres Consorcios Europeos de Infraestructuras de Investigación(se abrirá en una nueva ventana), así como con GÉANT, para empezar a trabajar en la visión a largo plazo de nuestro proyecto, no solo sitúa a nuestro instrumento de investigación en una categoría propia, sino que también coloca a Europa a la vanguardia de la innovación científica en este campo», concluye Atherton.