Infraestructuras resilientes al cambio climático: un camino hacia una Europa más competitiva
Las carreteras, las vías férreas, las redes energéticas y de comunicaciones, los centros sanitarios y otras infraestructuras críticas de Europa deben soportar unas condiciones climáticas para las que, en muchos casos, no fueron diseñadas. Determinar qué elementos deben reforzarse y de qué manera es fundamental para el futuro de Europa. «Una infraestructura resiliente frente al cambio climático garantiza la continuidad de los servicios esenciales que sustentan la economía europea», afirma Stephanos Camarinopoulos, director de RISA(se abrirá en una nueva ventana), una empresa alemana de ingeniería y tecnologías de la información. Decidir cómo adaptar las infraestructuras es una tarea compleja, ya que exige tener en cuenta su rendimiento técnico, la sostenibilidad ambiental, la viabilidad económica y los impactos sociales. La mayoría de los métodos de evaluación analizan estos aspectos por separado, pese a que la adaptación de las infraestructuras exige una visión de conjunto. En el proyecto RISKADAPT(se abrirá en una nueva ventana), financiado en el marco de la misión de la Unión Europea sobre la adaptación al cambio climático(se abrirá en una nueva ventana), se aborda esta limitación con un enfoque integral de apoyo a la toma de decisiones. «Nuestro objetivo es proporcionar a los propietarios de infraestructuras las herramientas necesarias para tomar mejores decisiones de adaptación —añade Camarinopoulos—. De este modo, contribuiremos a mejorar la eficiencia de las inversiones, reducir los costes a largo plazo y reforzar la resiliencia frente a los futuros riesgos climáticos».
Un entorno integrado de apoyo a la toma de decisiones
Uno de los principales resultados del proyecto es la plataforma RISKADAPT, una tecnología innovadora que integra datos sobre riesgos climáticos, modelos de vulnerabilidad estructural, herramientas de evaluación del ciclo de vida e indicadores de impacto social. «Los usuarios pueden analizar escenarios climáticos futuros, evaluar la vulnerabilidad de los activos, comparar opciones de adaptación y visualizar fácilmente los riesgos y sus repercusiones», señala Camarinopoulos. Una característica distintiva de RISKADAPT es la aplicación práctica de sus métodos y conceptos en casos reales(se abrirá en una nueva ventana). En Grecia, por ejemplo, los métodos desarrollados en el proyecto se utilizaron para evaluar el estado estructural actual y futuro del puente viario de Polyfytos, que conecta Kozani y Atenas. En Finlandia, estos métodos también se utilizaron para comparar distintas estrategias de adaptación de las torres de transmisión eléctrica ante las condiciones futuras de viento y formación de hielo, y determinar las soluciones más eficaces a largo plazo. «Los casos estudiados muestran que una mejor planificación de la adaptación puede reducir las interrupciones de los servicios, optimizar las inversiones públicas y, en último término, proteger unas infraestructuras fundamentales para la economía y la competitividad de Europa a largo plazo», explica Camarinopoulos.
La importancia de la modelización del impacto social
Una de las principales innovaciones del proyecto es la integración de la modelización del impacto social en la evaluación de riesgos de las infraestructuras. Mediante técnicas de microsimulación espacial, se analizaron las repercusiones que las interrupciones de las infraestructuras críticas pueden tener en el bienestar, la accesibilidad y la calidad de vida, especialmente en las comunidades vulnerables. «Esto nos ayudó a ir más allá de las evaluaciones puramente técnicas y a dar mayor peso a la dimensión social en la planificación de la adaptación al cambio climático», comenta Camarinopoulos. Camarinopoulos señala que esta dimensión social también refuerza la pertinencia de la investigación del proyecto para la formulación de políticas. Conocer qué grupos se ven más afectados por las interrupciones en las infraestructuras puede ayudar a los responsables políticos a diseñar medidas de adaptación eficaces y equitativas, que contribuyan a los objetivos del Pacto Verde Europeo(se abrirá en una nueva ventana) y la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático de la Unión Europea(se abrirá en una nueva ventana), de acuerdo con el principio de «no dejar a nadie atrás».
Proteger las infraestructuras para reforzar la prosperidad a largo plazo
El proyecto RISKADAPT, que finalizó en diciembre de 2025, ofrece un enfoque integral y escalable para comprender y gestionar los riesgos que plantea el cambio climático para los sistemas de infraestructuras. Los socios del proyecto seguirán aprovechando los distintos componentes de la plataforma mediante servicios de consultoría, soluciones a medida, la explotación de la propia plataforma y la concesión de licencias. De este modo, el proyecto contribuye a proteger las infraestructuras críticas de Europa, a reforzar la resiliencia económica y a salvaguardar la prosperidad futura ante un clima cambiante.