Un observatorio espacial para controlar las emisiones climáticas
La Unión Europea (UE) está convirtiendo los datos de observación de la Tierra(se abrirá en una nueva ventana) (EO, por sus siglas en inglés) en una herramienta clave en su lucha contra el cambio climático. El equipo del proyecto SCARBOn(se abrirá en una nueva ventana) lo hace posible. Un consorcio de diez socios europeos, coordinado por Airbus Defence and Space(se abrirá en una nueva ventana) en Francia, trabaja en el diseño de una constelación de pequeños satélites que rastrean las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) en la atmósfera terrestre. «Para alcanzar nuestros objetivos climáticos es necesario realizar un seguimiento preciso y permanente de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, así como poder evaluar los esfuerzos de reducción, y ambas cosas pueden lograrse mediante las observaciones espaciales», explica Céline Belloc, coordinadora de proyecto en Airbus. «SCARBOn se dedica a impulsar el control espacial de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, proporcionando observaciones dos veces al día y precisas tanto de las emisiones de CO2 como de CH4».
Un sensor cada vez más pequeño para controlar un problema cada vez mayor
El concepto del satélite SCARBOn se basa en NanoCarb, un espectrómetro miniaturizado de última generación; ambos han sido desarrollados por el equipo del proyecto predecesor SCARBO, que también desarrolló un sensor de aerosoles complementario denominado SPEXone. Diseñado específicamente para monitorizar las emisiones de CO2 y CH4, el prototipo de NanoCarb se ha mejorado, fabricado y caracterizado en el marco de SCARBOn, con notables mejoras en su núcleo interferométrico y su comportamiento térmico. El equipo se prepara ahora para someter el sensor a ensayos aéreos, con el fin de evaluar su capacidad para detectar columnas de CO2. Los sensores de NanoCarb son el componente clave de una constelación de pequeños satélites escalable y asequible, cuya arquitectura se encuentra actualmente en fase de desarrollo. Este proceso incluye decidir todo, desde el diseño de la carga útil hasta las operaciones del segmento terrestre, las estrategias de recuperación de datos y las opciones de despliegue. «SCARBOn ha pasado de desarrollos tecnológicos individuales a un concepto de misión satelital coherente y escalable», afirma Belloc. Una vez operativa, la constelación proporcionará observaciones de alta frecuencia y alta resolución espacial para complementar los sistemas de EO existentes, como Copernicus(se abrirá en una nueva ventana).
Impulsar el liderazgo de la UE en sistemas de observación de la Tierra
Con la finalización del proyecto prevista para abril de 2027, el consorcio del proyecto seguirá desarrollando los sensores de NanoCarb con vistas a la fabricación de modelos para vuelos espaciales. A continuación, se llevarán a cabo pruebas ambientales y de cualificación, junto con el desarrollo continuo de las capacidades de procesamiento de datos a bordo y en tierra para permitir un tratamiento eficiente y oportuno de las mediciones. Otra tarea consistirá en garantizar la interoperabilidad del sistema con misiones de EO actuales y futuras, como la integración de los datos de SCARBOn con otras observaciones de emisiones. Los datos estarán a disposición de científicos, responsables políticos y otros usuarios, lo que mejorará nuestra capacidad para comprender las tendencias de las emisiones, evaluar las medidas de mitigación y reforzar la transparencia de los informes sobre las emisiones. Al impulsar una tecnología de sensores innovadora y miniaturizada, así como el concepto de constelación escalable de pequeños satélites, en el proyecto SCARBOn se allana el camino hacia una tecnología mejorada de seguimiento de los gases de efecto invernadero desde el espacio. La constelación contribuirá a la aplicación y el seguimiento de las políticas climáticas de la UE, como el Pacto Verde Europeo(se abrirá en una nueva ventana), y respaldará la contribución de la UE al Acuerdo de París(se abrirá en una nueva ventana). Belloc concluye: «SCARBOn es un elemento clave no solo para los objetivos climáticos de Europa, sino también para el liderazgo mundial de la UE en los sistemas de observación de la Tierra».