Superar los obstáculos para el uso generalizado de drones en la agricultura, la silvicultura y las comunidades rurales
Los drones ofrecen numerosas posibilidades para transformar la agricultura, la silvicultura y las zonas rurales, ya que pueden mejorar el seguimiento de los cultivos, la pulverización de precisión, la gestión ambiental y el transporte local. Sin embargo, su uso en Europa sigue siendo relativamente limitado y desigual. El proyecto ICAERUS(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, contribuyó a salvar la distancia entre las posibilidades tecnológicas de los drones y su uso práctico en las zonas rurales. «En lugar de limitarnos a estudiar si los drones pueden efectuar una tarea desde el punto de vista técnico, analizamos qué se necesita para que los servicios basados en drones sean útiles, accesibles, económicamente viables, respetuosos con el medio ambiente y fiables en condiciones reales», comenta Spyros Fountas, coordinador del proyecto y profesor de Ingeniería Agrícola en la Universidad Agrícola de Atenas.
Factores que frenan el uso de la tecnología de drones
Los investigadores del proyecto determinaron la utilidad de los drones para el seguimiento oportuno y de alta resolución de los cultivos, la televigilancia del ganado, la evaluación de la salud forestal y la biodiversidad, la supervisión del riesgo de incendios forestales y el transporte de mercancías en zonas rurales. En concreto, demostraron y evaluaron el seguimiento de cultivos en España, la pulverización con drones en Grecia, la vigilancia del ganado en Francia, el seguimiento de los bosques y de la biodiversidad en Lituania y la logística rural en Macedonia del Norte y Grecia. Este trabajo ayudó a evaluar los ámbitos en que los drones ofrecen beneficios tangibles y las condiciones necesarias para generalizar su uso. El equipo de ICAERUS también obtuvo datos científicos relevantes sobre la pulverización de precisión. Los pruebas de campo contribuyeron a demostrar que factores operativos como la altitud y la velocidad de vuelo o el uso de zonas de protección influyen de forma considerable en la deriva de la pulverización. En las proximidades de la zona tratada, los drones redujeron esta deriva entre un 65 y un 70 % en comparación con un pulverizador convencional. La deriva se produce cuando el viento arrastra pequeñas gotas del producto pulverizado fuera de los cultivos que se pretende tratar y las dispersa por las zonas circundantes. Otro hallazgo importante fue que el uso de drones no siempre resulta más sostenible ni ofrece ventajas económicas frente a los métodos tradicionales. Su rendimiento depende de factores como la intensidad de uso de los equipos, su vida útil, el consumo de energía y la actividad a la que sustituyen. Por último, los socios del proyecto estudiaron la adopción de los drones con la participación de casi quinientas partes interesadas. Los resultados revelaron que la adopción no solo depende del rendimiento técnico, sino también de la utilidad percibida, la facilidad de uso, las oportunidades de probar la tecnología, la confianza en el ámbito digital y el acceso a un apoyo adecuado.
Un legado para futuros proyectos, políticas y prácticas relacionadas con los drones
Los resultados obtenidos sobre la adopción de drones se complementan con herramientas(se abrirá en una nueva ventana), conjuntos de datos(se abrirá en una nueva ventana), demostraciones(se abrirá en una nueva ventana) y dos libros blancos dirigidos a los responsables políticos: uno sobre la pulverización con drones en Europa(se abrirá en una nueva ventana) y otro sobre la adopción, sostenibilidad y regulación de los servicios rurales basados en drones(se abrirá en una nueva ventana). Estos recursos facilitan a agricultores, proveedores de servicios, investigadores, empresas y responsables políticos la implantación responsable de servicios basados en drones. Los cursos en línea y seminarios presenciales(se abrirá en una nueva ventana) han registrado más de mil quinientas inscripciones, mientras que las actividades de demostración y divulgación han contado con la participación de más de dos mil partes interesadas. Los resultados y recursos del proyecto están disponibles de forma gratuita a través de la plataforma ICAERUS(se abrirá en una nueva ventana), un portal web interactivo. El ecosistema europeo de los drones en su conjunto también tuvo una amplia participación. A través de cuatro convocatorias abiertas(se abrirá en una nueva ventana), se recibieron 271 solicitudes procedentes de cuarenta países y se financiaron veinte proyectos externos con un total de 1,08 millones EUR, lo que posibilitó probar otras aplicaciones de los drones. «Con ICAERUS, el debate dejó de centrarse en “¿qué pueden hacer los drones?” para abordar “¿cómo se pueden implantar de forma responsable y a gran escala servicios útiles basados en drones?”», concluye Fountas. Al combinar demostraciones en condiciones reales con datos sobre los aspectos ambientales, económicos y normativos y sobre la adopción de esta tecnología, se ha establecido una base práctica para convertir tecnologías de drones prometedoras en servicios sostenibles para la agricultura, la silvicultura y las comunidades rurales de Europa».