Análisis ecológico desde un vuelo a gran altura
Cuando los organismos ecológicos consideraron necesario entender el papel de los aerosoles dentro de la atmósfera, no tardó en descubrirse que la tecnología de satélite no podía proporcionarles las mediciones adecuadas. Necesitaban un avión todo tiempo, de vuelo a gran altura, con un rendimiento especializado y capaz de volar durante muchas horas en la estratosfera. El avión tendría que transportar equipos de medición que faciliten datos in situ sobre determinados materiales, junto con modelos microfísicos, químicos y de transporte en relación con los factores que se desconocen acerca de la pérdida de la capa de ozono. El M-55 Geophysica, capaz de volar a una altitud máxima de 21 kilómetros, ha demostrado que es un avión muy útil para medir las estructuras microfísicas y químicas de las nubes estratosféricas polares. Como transporta 1.500 kilos de equipamientos, el M-55 puede realizar teledetecciones y mediciones in situ, debido a la variada gama de equipos especializados que puede llevar. Debido a esta gran capacidad de carga, la nave está en condiciones de realizar diversas pruebas durante una sola misión de vuelo. Estas pruebas incluyen la medición de partículas con diámetros de hasta 23 micras, análisis de aerosoles y de vestigios de gas, recuento de núcleos de condensación para determinar su cantidad por escala volumétrica, técnicas de descripción de aerosoles y PSC en términos de tamaño de las partículas, forma e índice de refracción (densidad), medición fluorescente de la concentración de vapor de agua, y mediciones espectroscópicas ultravioletas e infrarrojas de gases. El M-55 vuela ahora en defensa del medio ambiente y mejora nuestra comprensión de las influencias atmosféricas que provocan la disminución de la capa de ozono.