Compuestos inmunosupresores nuevos contra los efectos secundarios
Los compuestos inmunosupresores tienen un uso clínico en pacientes que padecen enfermedades autoinmunes y en pacientes sometidos a trasplantes de órganos con el fin de moderar la actividad del sistema inmunitario, de modo que el cuerpo no rechace el órgano trasplantado. Hoy día, quien quiera disfrutar de las ventajas de un trasplante no tiene otro remedio que resignarse a una vida de farmacodependencia. Ahora bien, los inmunosupresores tienden a actuar de modo sistémico y no selectivo, llegando incluso a imponerse al sistema inmunitario de la totalidad del cuerpo. Aquellas personas que consumen inmunosupresores, por lo tanto, están más expuestas a infecciones y demás enfermedades oportunistas, y en consecuencia se necesitan menos fármacos tóxicos para evitar que se rechace el trasplante. Las células T y sus subpoblaciones asumen una función decisiva en la defensa contra patógenos intracelulares, además de ejercer un papel claro en la inmunidad ante patógenos extracelulares, colaborando en la reacción de los anticuerpos. El rechazo del trasplante se produce cuanto las células T reconocen en el tejido trasplantado la presencia de antígenos que no son histocompatibles. Un grupo de investigadores ha concluido con éxito la síntesis y el perfil biológico de un género inédito de compuestos inmunosupresores. Son hexapéptidos cíclicos hidrosolubles cuya síntesis química es muy sencilla, obtenidos mediante técnicas de modelado molecular. Los compuestos poseen una gran selectividad, que puede inhibir la activación de las células T dependientes del complejo principal de histocompatibilidad (MHC), sin afectar cualquiera activación de células T. Esta extraordinaria selectividad permite concebir esperanzas de que se reduzcan los efectos secundarios. Los experimentos in vivo realizados con modelos animales de esclerosis múltiple humana no produjeron ningún tipo de efecto secundario tóxico en las dosis eficaces. Lo que procede ahora es captar apoyo financiero para el desarrollo preclínico y la explotación de los compuestos con el objetivo último de definir una formulación aceptable desde el punto de vista farmacéutico.