Investigando una mejor combustión utilizando mejor paja
Al buscar distintos tipos de biocombustible era lógico que la industria se orientara tarde o temprano hacia la utilización de la paja puesto que cada año se cosechan millones de toneladas de este material. Sin embargo, se vio después que la combustión de la paja conllevaba también problemas, destacando entre ellos las concentraciones de cloro, potasio y azufre. Estos elementos tienen una tendencia fuerte a presentar dificultades de funcionamiento causadas por la acumulación de depósitos de cenizas, corrosión supercalentada inducida por depósito y emisiones de dióxido de azufre. En la investigación que buscaba encontrar métodos para reducir estos factores se vio que tanto la composición de la ceniza como la temperatura de combustión desempeñaban un papel importante. En el caso de la liberación de potasio se descubrió que en la combustión en parrilla se emitían importantes volúmenes de este elemento. Adicionalmente, se evidenciaba claramente una correlación entre temperatura y liberación de potasio; cuanto más elevada era la temperatura mayores volúmenes de potasio se emitían. Se encontraron también otras correlaciones entre temperatura y emisión de cloro, descubriéndose que en la mayoría de las muestras con bajo contenido en cloro, éste se liberaba a temperaturas relativamente bajas. En las conclusiones se detallan otros resultados que demuestran que se trata de un paso adelante importante en la comprensión del papel desempeñado por la temperatura y la composición del combustible en la emisión de potasio, cloro y azufre en fase gaseosa. Como resultado de ello se investigaron varios tipos de paja mediante termogravimetría y calorimetría diferencial de barrido para caracterizar las biomasas. Estas mediciones proporcionaron información sobre la pérdida de masa total y la fusión de cenizas como una función de la temperatura. Sin embargo, se necesita más investigación para mejorar la comprensión de las diferentes interacciones entre los varios elementos de la ceniza durante la aplicación de calor. Esta información ha mostrado ser valiosa por su contribución a la reducción de las emisiones de dióxido de azufre procedentes de calderas alimentadas con biomasa.