Proyecto FloodMan
Para poder formular predicciones precisas de las inundaciones, es necesario poder trazar un mapa del agua superficial. Los satélites permiten controlar grandes áreas con un tiempo de adquisición mínimo y cubrir además zonas lejanas, que son inaccesibles desde el suelo. Uno de los problemas que presenta el uso de satélites es que la información recibida desde los sensores ópticos se ve limitada por el mal tiempo, como cuando el cielo está cubierto o cuando se producen inundaciones. Los Radares de Apertura Sintética (RAS) pueden obtener datos independientemente del tiempo que haga, en cualquier condición meteorológica, por lo que generalmente se consideran el sistema óptimo para realizar dichas mediciones. El método desarrollado para trazar el grado de inundación se basa en la textura. En otras palabras, el detector controla las diferencias existentes en las ondas del radar retrodispersadas, que corresponden a los diferentes mecanismos de dispersión de la tierra y el agua. Generalmente se utilizan ángulos de radar de alta incidencia para recabar la información, ya que la diferencia entre la tierra y el agua aumenta cuanto mayor es el ángulo de incidencia. No obstante, en el marco del proyecto se descubrió que un ángulo de 23º es comparable al típico ángulo de 45º. Funciona al margen de los datos que introduce el usuario, lo cual es importante porque elimina cualquier posibilidad de error humano. El método se combina con datos recogidos sobre el terreno, desde modelos hidrológicos e hidráulicos distribuidos, para que el sistema controle y gestione con éxito las masas de agua. Se ha comprobado que funciona con precisión a la hora de controlar las aguas superficiales libres, aunque en condiciones de viento y hielo el grado de precisión disminuye. Es capaz de tener en cuenta los cambios en la topografía y la vegetación. Se necesita más ayuda para perfeccionar su funcionamiento.