Hidrogeles que reducen las bioincrustaciones
El estudio de los ríos, las aguas costeras y los océanos del mundo es una tarea complicada. Las bioincrustaciones pueden reducir considerablemente la precisión de los instrumentos submarinos y, con el tiempo, hacerlos inservibles. El proyecto BRIMOM fue financiado por el Programa de Energía, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible para investigar métodos nuevos que solucionen el problema de las incrustaciones. Las bioincrustaciones pueden ser de dos tipos: microincrustaciones, es decir, microorganismos como las algas que forman biopelículas; y macroincrustaciones, es decir, organismos mayores como la bellota de mar que colonizan los instrumentos. Ambas clases de bioincrustaciones son perjudiciales para el rendimiento de los instrumentos. El coordinador de BRIMOM, el Centro de Tecnología Marina de Glasgow, desarrolló un hidrogel reforzado con sustancias que combaten las incrustaciones. Mediante experimentos de campo con el hidrogel en instrumentos sumergidos en el estuario de Clyde, situado en la costa de Escocia, se demostró que este gel disminuye con eficacia las microincrustaciones y las macroincrustaciones, especialmente las de la bellota de mar común (Semi-balanus balanoides). Los resultados también indican que la eficacia de este hidrogel no disminuye sumergiendo los instrumentos antes del inicio de la temporada de la bellota de mar. Se calcula que la vida útil del hidrogel es aproximadamente de tres meses. El Centro de Tecnología Marina de Glasgow y sus socios de BRIMOM creen que el uso del hidrogel mejorará la recolección de datos y la calidad de estos en el medio subacuático.