Protección contra la incrustación biológica de la radiación ultravioleta C
La incrustación biológica, o la creación de una capa biológica sobre la superficie de materias sólidas expuestas al agua del mar, constituye un problema grave. Provoca imprecisión y dificultades técnicas en los programas de medición, observación y supervisión del entorno marino. TNO, la organización del conocimiento establecida en los Países Bajos, llevó a cabo programas de prueba basados en ensayos biológicos con sensores de turbidez y sensores SCUFA (fluorómetro sumergible autocontenido). Las pruebas del instrumento se llevaron a cabo en Den Helder y en un puerto deportivo en los Países Bajos utilizando iluminación pulsada con radiación ultravioleta C de una fuente de luz externa al instrumento. El régimen de iluminación UV-C fue realizado en distintos niveles de iluminación y utilizando diferentes periodos de tiempo de encendido y apagado. Se observó que un régimen de iluminación UV-C de un minuto seguido de un periodo de apagado de 59 minutos proporcionaba una protección plena para las ventanas espectrales y una protección casi completa del resto del instrumento. Para el futuro, se prevé que este régimen de iluminación pueda reducirse, dado que un determinado nivel de incrustación biológica de instrumentos es aceptable. Es posible realizar algunos ajustes como la inclusión de un reflector en torno a la lámpara que dirigirá la radiación directamente hacia la superficie objetivo. Esto reducirá el consumo de energía y también, de forma considerable, los riesgos potenciales para los humanos y otros organismos no objetivos. Se prevé que los buenos resultados de estas pruebas no se limiten necesariamente a los instrumentos sometidos a dichas pruebas. El tratamiento de UV-C de esta naturaleza puede ampliarse a cualquier otra superficie de sensores que necesite ser protegida de la incrustación biológica: por ejemplo, en aplicaciones no oceanográficas en entornos biomédicos.