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Hierarchical self-assembly of electroactive supramolecular systems on pRe-patterned surfaces: multifunctional architectures for organic FETs

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Resultados brillantes de un proyecto multidisciplinario

La búsqueda de nuevos materiales conductores nanométricos recibió un nuevo impulso gracias al imponente trabajo realizado por los socios del proyecto financiado con fondos comunitarios Hesperus, nombre en inglés de lo que en la Grecia clásica era Eósforo, el lucero del alba, más tarde identificado como el planeta Venus.

Energía

Durante siglos los marinos navegaron por enormes territorios no cartografiados sirviéndose de las estrellas. Los científicos del proyecto comunitario Hesperus retomaron este espíritu pero a escala nanométrica. Su destino: el desarrollo de nuevas formas de diseñar e incluso «cultivar» transistores de nueva generación capaces de transportar una carga a través de distintos medios, desde metálicos hasta orgánicos. Por definición, esta rama de la ciencia es multidisciplinaria, pues se nutre de la ingeniería eléctrica, la química (supra) molecular, la ciencia de los materiales y nanomateriales y la física. El objetivo de la iniciativa Hesperus, financiada por las becas intraeuropeas Marie Curie para la promoción profesional, consistió en generar nuevos conocimientos científicos y tecnológicos en este campo complejo y multidisciplinario. En concreto, Hesperus estudió las «nanoestructuras modificadas a nivel supramolecular» (supramolecularly engineered nanostructures, SEN). Los investigadores partieron de semiconductores orgánicos y los transformaron en nuevos tipos de transistores de efecto campo (FET), conocidos por su capacidad para funcionar de forma óptima incluso con señales eléctricas débiles. Los socios del proyecto investigaron nuevos materiales y métodos para crear FET que poseyeran mejor conectividad eléctrica y mayor capacidad para transportar cargas. En sus propias palabras, la técnica desarrollada «permite tender puentes entre cristales semiconductores sin que se creen barreras de inyección en los puntos de conexión». Los resultados obtenidos por este proyecto de dos años de duración, que finalizó a mediados de 2010, podrían ser de utilidad para otros trabajos dedicados a desarrollar transistores más rápidos, pequeños y de menor consumo dirigidos al floreciente sector de la electrónica y los microchips.

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