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Nuevas claves sobre la democracia

A pesar de que las «innovaciones» democráticas son sin duda meritorias, se precisa un estudio en profundidad para revisar el modelo político más sólido de Europa.

Cambio climático y medio ambiente

La democracia suele considerarse un modelo político consagrado cuya su superioridad con respecto a otros ha quedado patente, pese a lo cual se ve afectada por un clima de insatisfacción política y desconfianza cada vez más acusado. Aunque los gobiernos europeos han puesto a prueba distintas innovaciones democráticas en aras de la satisfacción política y de una implicación informada de los ciudadanos en este ámbito, no han logrado disipar el descontento imperante. Esta circunstancia dota de especial relevancia a la labor del proyecto Demos-act («Innovaciones democráticas y ciudadanía en la UE»), financiado con fondos comunitarios, habida cuenta de que no existen datos exhaustivos, teorías ni evaluaciones sistemáticas de las innovaciones democráticas en Europa. La dirección de este proyecto fue asumida por el centro de excelencia multidisciplinario «Democracia: la perspectiva de los ciudadanos» de la Universidad Åbo Akademi de Turku (Finlandia). Su pretensión era reunir información teórica y empírica sobre distintas innovaciones en el ámbito de la democracia y desarrollar un marco teórico para evaluar y analizar tales innovaciones. El proyecto evaluó las virtudes y los riesgos implícitos en las innovaciones democráticas partiendo de la base de estudios cualitativos y cuantitativos. Además de resultar útil para los expertos en ciencias políticas, ha ofrecido a la clase política y los gobernantes orientaciones y buenas prácticas sobre la conveniencia de las distintas innovaciones para abordar problemáticas específicas. Una de las conclusiones de este proyecto apunta a que, en muchos casos, la clave para solucionar problemas que afectan a un colectivo social amplio no reside necesariamente en las deliberaciones y propuestas sofisticadas de un grupo reducido de personas. Asimismo, quedó patente que tampoco la votación por mayoría simple era siempre la fórmula más adecuada. La combinación y «secuenciación» de ambos conceptos permitirían, sin embargo, contrarrestar las deficiencias de estos dos sistemas y crear un paradigma democrático más eficaz. Los socios integrantes de este proyecto destacaron que el estudio de cada tipo de democracia directa debía abordarse de manera independiente y con instrumentos de toma de decisiones distintos que permitan definir sus respectivas fortalezas y debilidades. De ello se desprende que en lugar de amalgamar distintas formas de democracia directa, es más conveniente realizar una valoración independiente de los procedimientos de carácter vinculante y voluntario, las iniciativas descendentes y ascendentes y los instrumentos de control del proceso decisorio para obtener un análisis mucho más profundo que los que proponen las ciencias políticas. Asimismo, es preciso estudiar la noción de democracia directa a la luz de una perspectiva comparativa. Sin perjuicio de las tendencias de carácter universal hacia las innovaciones en pos de una democracia participativa, el contexto nacional es esencial para emprender un análisis en esta materia. Los resultados de Demos-act pueden beneficiar sensiblemente a la clase política y la sociedad civil y provocar una reacción en cadena en el entorno político tanto en el plano teórico como en el práctico.

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