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Reportaje - La República Checa, cuna de la robótica y de investigación muy diversa

En 1920, el escritor checo Karel Čapek acuñó para el mundo la palabra «robot». Su obra R.U.R. (Los robots universales de Rossum) se enmarcó en el género de la ciencia-ficción, pero los robots -pese a ser muy distintos de como los imaginó Čapek- se están convirtiendo rápidamente en una realidad. Su desarrollo se ve impulsado por investigaciones pioneras realizadas en la República Checa, un país que atesora una larga tradición de innovación en muchos campos.

Economía digital

La Universidad Técnica Checa (CTU) de Praga, el instituto tecnológico más antiguo de Europa central, se sitúa a la vanguardia de la investigación robótica. En ella, diversos equipos trabajan en una gama de tecnologías que se espera generen grandes avances en aplicaciones y dispositivos robóticos e interacción entre humanos y robots. En el proyecto NIFTI (1), investigadores de la CTU estudian la manera de que robots cooperen de la manera más efectiva posible con humanos para llevar a cabo distintas tareas en operaciones de búsqueda, rescate y salvamento. Pretenden crear un robot cognitivo (o cogot) que no sólo sea consciente de sus propias capacidades y situación, sino que además pueda adaptar su comportamiento en función de la persona con quien se relacione. «Se han dedicado numerosas investigaciones encaminadas a lograr que los robots funcionen de forma autónoma. Hasta ahora poco se ha hecho para conseguir que un robot coopere con un humano. No se trata solamente de que haya un humano implicado, sino de tenerle en cuenta a la hora de determinar qué hacer o decir a continuación, cuándo y cómo. Aquí es donde entra en juego NIFTI, que trata de inculcar el factor humano a robots cognitivos», explicó el equipo del proyecto. La meta consiste en que un día haya equipos de humanos y robots que colaboren, tras una catástrofe, para evaluar la situación y localizar a víctimas. Los robos realizarían aquellas tareas que resultasen demasiado peligrosas para los humanos .En ese contexto, ¿cómo interactuarían y se comunicarían los robots y los humanos? En esta cuestión indaga el equipo de otro proyecto, en el que participan científicos de la CTU, llamado Humavips (2). En él se trabaja en desarrollar robots con capacidades auditivas y visuales que les permitan explorar un entorno nuevo, reconocer a personas e interactuar con ellas de un modo natural. Empleando una percepción multimodal, el robot de Humavips será capaz de entrar en una habitación llena de gente, reconocer a quién pertenece cada voz, escoger a la persona a quien debe dirigirse, sintetizar un comportamiento humanoide y entablar comunicaciones. En suma, este robot estará dotado de «habilidades sociales», un factor crucial para conseguir que la interacción entre humanos y robos sea natural y eficaz en cualquier entorno. Pero a veces puede ser conveniente que los robos no se comporten como humanos, sino más bien, por ejemplo, como insectos. Esees el objetivo de Replicator (3), un proyecto de cinco años de duración en el que participará un equipo de la CTU e investigadores del Instituto Checo de Aplicaciones Microelectrónicas, así como de socios de otros cinco países europeos. En colaboración con un proyecto asociado, Symbrion, los investigadores se dedican al desarrollo de «swarm bots» o «enjambres de robots», grupos de diminutos robots autónomos de inspiración biológica capaces de combinarse y organizarse para realizar distintas tareas. De manera muy similar a como las termitas, las hormigas y las abejas colaboran colectivamente para encontrar alimento, construir nidos y proteger el bien común de la colonia, estos enjambres de robots podrían cooperar en entornos peligrosos, practicar intervenciones quirúrgicas o incluso explorar la superficie de Marte .Algunos ejemplos de los retos abordados en Replicator son las fuentes de energía en miniatura, tecnología de detección, capacidades de autoprogramación y autoconfiguración y lograr que los robots sean lo más resistentes posible. Desde iluminación y genética hasta revivir experiencias pasadas Los trabajos realizados en el campo de la robótica en la República Checa son sin duda de primer nivel mundial, pero la investigación checa también abarca muchas otras disciplinas, sustentada por una extensa tradición científica jalonada por numerosos logros notables .En 1754, por ejemplo, Václav Prokop Diviš inventó por su cuenta el primer pararrayos con toma de tierra perfeccionando el descubrimiento realizado tan sólo dos años antes por Benjamin Franklin. También inventó el primer instrumento músico eléctrico, el Denis d'or .Cerca de un siglo más tarde, Gregor Johann Mendel, que trabajaba en la ciudad checa de Olomouc, estudiaba la hibridación de las plantas y mostró que ciertos rasgos de la planta del guisante se heredaban de generación en generación. Aunque en su tiempo no se le reconoció en su justa medida, posteriormente la investigación de Mendel le valdría el calificativo de «padre de la genética moderna» .También en el siglo XIX, el anatomista y fisiólogo checo Jan Evangelista Purkyně se erigió en uno de los científicos más conocidos de la época por su trabajo en relación con las células encefálicas, el plasma sanguíneo y su descubrimiento de las glándulas sudoríparas. Los científicos checos de hoy en día siguen sus pasos. Así, investigadores de la Universidad Masaryk (llamada Purkyně hasta 1990) anunciaron recientemente que habían dado con la causa de la paramnesia .En colaboración con científicos del CEITEC (Instituto Centroeuropeo de Tecnología), descubrieron estructuras encefálicas específicas que hacen que algunas personas experimenten esa sensación con frecuencia mientras que otras pueden no llegar a experimentarla nunca. «Al descubrir las diferencias estructurales del hipocampo entre individuos sanos que han experimentado paramnesia y otros que no, hemos probado sin lugar a dudas su relación directa con estas estructuras encefálicas», afirmó Milan Brázdil del CEITEC, primer firmante del estudio, financiado en parte con fondos de la UE .Se trata de uno de los primeros hallazgos surgidos del CEITEC, fundado recientemente en la ciudad checa de Brno. Se trata de uno de los centros tecnológicos más avanzados de Europa, dedicado a toda una gama de ciencias, desde la biología y la genómica hasta la nanotecnología y el desarrollo de materiales avanzados. Pero ya antes de la fundación del CEITEC en Brno había investigadores que realizaban importantes aportaciones a la ciencia checa. En el campus de Brno de la CTU, un equipo trabaja en desarrollar un sistema avanzado de información con el que vigilar de cerca la prevalencia de enfermedades y anticiparse a epidemias. Dicho sistema, desarrollado por el proyecto M-ECO (4), se basa en tecnologías de la Web 2.0 como los medios de acceso libre y los contenidos generados por los propios usuarios como fuentes de información oficiosas, pero rápidas y eficaces, sobre procesos epidémicos. También en Brno, la delegación checa de Honeywell International coordina el desarrollo de una tecnología llamada a posibilitar sistemas de computación con prestaciones mucho mayores en el marco del proyecto Reflect (5). El equipo responsable trabaja en métodos mejorados de diseño de FPGA (arreglos de compuertas programables en campo), un tipo de circuito integrado que puede configurarse y reconfigurase tras su fabricación en sistemas informáticos integrados de núcleos múltiples. Su meta consiste en obtener sistemas reconfigurables y personalizables basados en FPGA más eficientes y menos susceptibles de error para una amplia variedad de aplicaciones. Por otra parte, en la Universidad Carolina de Praga, otro equipo de investigadores brega con una disciplina también compleja como es la traducción automática. Colabora con socios de Francia, Rumanía, España, Reino Unido y Estados Unidos para crear sistemas de traducción automática para grandes volúmenes que respondan con rapidez e inteligencia a las indicaciones del usuario .El equipo de esta iniciativa, llamada Faust (6), trabaja con cinco pares de lenguas oficiales de la UE y confía en solucionar, con ayuda de observaciones directas de usuarios, muchos de los errores e inconvenientes -en cuanto a traducciones incorrectas se refiere- característicos desde hace tanto tiempo de los sistemas de traducción automática. Otro proyecto en el que también participan investigadores checos se dedica asimismo a solucionar las barreras lingüísticas a las que se enfrentan los usuarios finales a los que va dirigido. La iniciativa Maseltov (7), en la que participa un equipo de la CTU, tiene el cometido de aplicar innovadoras TIC móviles para tratar de ayudar a los colectivos inmigrantes de países europeos a superar el aislamiento sociocultural .Las aplicaciones desarrolladas por los investigadores de Maseltov, diseñadas para su instalación en el dispositivo móvil de cualquier usuario, ofrecerán a los inmigrantes servicios tales como traducción lingüística en cualquier lugar, orientación geográfica, acceso a información administrativa y sanitaria de emergencia, conexión con redes sociales y herramientas de aprendizaje persuasivo. --- Los proyectos mencionados en el presente artículo contaron con fondos del Séptimo Programa Marco (7PM) de investigación. (1) NIFTI: Cooperación natural entre humanos y robots en entornos dinámicos (2) Humavips: Humanoides con capacidades auditivas y visuales en espacios poblados (3) Replicator: Organismos robóticos e-evolutivos autoprogramables y autoorganizables (4) M-ECO: Ecosistema médico (5) Reflect: Introducción de FPGA en sistemas informáticos integrados con núcleos múltiples (6) Faust: Análisis de respuestas para una traducción estadística adaptable al usuario (7) Maseltov: Asistencia móvil para la inclusión social y la capacitación de inmigrantes con tecnologías de aprendizaje persuasivo y servicios de redes sociales Enlaces útiles: - el 7PM en CORDIS - NIFTI en CORDIS - Humavips en CORDIS - Replicator en CORDIS - M-ECO en CORDIS - Reflect en CORDIS - Faust en CORDIS - Maseltov en CORDIS