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Reportaje - Comunicación con el futuro

La información digital puede presentarse en innumerables formas y formatos, lo que plantea la duda de cómo asegurarse de que los datos de hoy no acaben perdidos para siempre en formatos heredados inaccesibles. Un proyecto financiado con fondos europeos ha desarrollado un marco con el que se asegura para siempre el poder utilizar estos datos, como y donde estén guardados.

Economía digital

Nadie es ajeno a la inconveniencia de intentar abrir un archivo informático y que surja un cuadro de texto que dice «formato de archivo no válido». Igualmente irritante resulta cuando una empresa proveedora de un programa informático o un sistema operativo anuncia que deja de dar cobertura a sistemas heredados y de actualizarlos. Los formatos de datos, la maquinaria de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), el software y los protocolos correspondientes se encuentran en constante evolución. En la actualidad se recogen y manipulan datos en grandes cantidades, ¿sería posible que se perdieran sencillamente porque su formato sea anticuado o los aparatos informáticos hayan cambiado? La prosperidad de las generaciones futuras depende de la capacidad para acceder a la información del pasado. ¿Existe para las generaciones futuras el riesgo de no saber nada porque cuanto sabemos hoy en día ha quedado «atrapado» en sistemas y códigos informáticos que un día podrían resultar inaccesibles? Un marco de desarrollo El proyecto financiado con fondos europeos Shaman (1) se ha dedicado al desarrollo de un marco que hace realidad la «conservación digital» (CD) de datos prácticamente en cualquier formato. Así, se podrán almacenar y archivar información y objetos digitales con confianza, sabiendo que serán plenamente accesibles y utilizables en el futuro, sin importar lo que éste depare. «En Shaman hemos desarrollado tecnologías nuevas que podrían permitir la comunicación con el futuro al asegurar todo lo digital de valor que estamos creando en la actualidad. Las generaciones futuras podrán acceder a toda la información, leerla y utilizarla», aseguró Rubén Riestra, coordinador del proyecto. «Está muy extendida la falacia de la duración ilimitada de un archivo digital, pero lo cierto es que no se debe subestimar el riesgo de que se pierdan contenidos digitales por la obsolescencia de las máquinas y los programas informáticos, situación que resultaría considerablemente perjudicial para los valiosos recursos informativos», añadió. «La elevada velocidad a la que evoluciona la información digital no tiene reflejo necesariamente en otras áreas. Por ejemplo, el Airbus A380 se mantendrá en servicio durante varias décadas, por lo que la documentación digital relativa a su mantenimiento deberá almacenarse, asegurarse y resultar accesible con facilidad durante los próximos cuarenta o cincuenta años.» Una solución total La «arquitectura de referencia de Shaman» (Shaman reference architecture, SRA) proporciona una visión unificada de la CD, puesto que obedece a una perspectiva integral del problema. La SRA permite que la conservación digital se integre a la perfección en la arquitectura global de una organización. Para su desarrollo, las entidades asociadas al proyecto tuvieron que examinar las prácticas actuales de CD y crear una arquitectura que no se limitase a ninguna metodología de CD determinada. El equipo de Shaman sopesó las inquietudes manifestadas por los usuarios de los métodos de CD usados en la actualidad en distintas organizaciones y propuso una solución simplificadora para todas aquellas organizaciones para las que la conservación de contenidos no constituye necesariamente el requisito principal de su actividad pero sí un aspecto muy importante para su prosperidad futura. El marco de Shaman incluye herramientas con las que analizar, gestionar, abrir y reutilizar datos y objetos informativos en distintas bibliotecas y archivos. Hace posible la conservación de la información y también las aplicaciones y los servicios específicos relevantes para esta. Todo ello de maneras que las tecnologías y los sistemas futuros podrán comprender y ejecutar. Por ejemplo, si se desea conservar archivos de animación no se puede simplemente almacenar un vídeo; también reviste importancia que se puedan aplicar (o reaplicar) procesos de postproducción (como transformaciones del color) a fotogramas concretos. Esto es posible gracias a la SRA. Más allá de la nube Esta arquitectura también va más allá de las soluciones consistentes en el simple almacenamiento en la nube. Según explicó Riestra: «La diferencia más importante es el marco temporal. El almacenamiento en la nube tiene un carácter principalmente a corto plazo, mientras que la CD resuelve aspectos como migraciones múltiples en el tiempo, de hardware y principalmente la obsolescencia del software.» Actualmente, la llamada «nube» consiste en una amplia variedad de servicios, soluciones, plataformas y tecnologías, todo lo cual aún se encuentra en una fase incipiente. «Depositar contenidos digitales en la nube no deja de entrañar riesgos», matizó Riestra. «Más bien se necesitan soluciones sólidas y a largo plazo que aseguren los datos y los metadatos en numerosos formatos en interés de las generaciones futuras.» Aplicaciones prototípicas El equipo del proyecto Shaman produjo tres prototipos de aplicaciones diseñadas para demostrar la validez de su marco y enseñar, como ejemplos, algunas de las herramientas desarrolladas empleando la arquitectura de referencia. El primer prototipo, desarrollado en asociación con la Biblioteca Nacional de Alemania, demostró de manera satisfactoria que el ciclo de vida digital al completo (creación, montaje, archivado, adopción y reutilización) era aplicable a libros y materiales asociados tales como documentos, diapositivas y vídeos. Así se demostró que el paradigma podía aplicarse a información completa, incluidos datos y metadatos estructurales sobre el contexto creativo. Asimismo, ciertas funciones de archivado, como la migración de formatos de imagen de TIFF a JPEG, podrían efectuarse con gran calidad garantizada. En el segundo prototipo se aplicaron conceptos del marco de Shaman a la industria, tratando de incrementar la eficiencia, asegurar el cumplimiento normativo y mejorar los tiempos de realización de copias de seguridad. «En la industria, la conservación digital aún no goza de una aceptación general y conlleva distintos requisitos, con frecuencia determinados por la legislación. Las soluciones que se ofrecen o se están desarrollando en la actualidad vienen determinadas además por factores como la confianza, la autenticidad y los derechos de acceso», informó Riestra. «Este prototipo mostró la correcta integración del sistema de gestión del ciclo vital de un producto, incluida la conservación digital, todo ello basado en un caso de prueba relativo a electrónica de consumo.» El tercer prototipo guardó relación con el sector de la ciencia, donde continuamente se genera y se necesita gestionar un gran volumen de datos. «Definimos tres situaciones posibles. Pretendíamos demostrar la factibilidad de captar y conservar datos de sensores procedentes de obras de ingeniería civil (para la seguridad de diques), flujos de trabajo científicos y datos experimentales del campo de la física de partículas», indicó Riestra. En estos ámbitos se genera una gran cantidad de datos complicados, en múltiples formatos diferentes, que se deben almacenar, administrar y reutilizar. La infraestructura de Shaman permitió hacer frente a estos requisitos con eficacia, demostrando así su flexibilidad.» El proyecto Shaman ya ha contribuido a conservar información digital, como recurso de referencia para el futuro generado por diversas organizaciones, entre ellas universidades, empresas de ingeniería, empresas tecnológicas nacientes y bibliotecas nacionales. El equipo de Shaman ha proporcionado una arquitectura con la que la CD resulta fácil y atractiva, una solución completa diseñada para ofrecer múltiples ventajas a las organizaciones usuarias. Se espera que de este modo los enojosos mensajes de error mencionados queden relegados al pasado, al ser probablemente una de las pocas cosas que no se quiera conservar. La investigación del proyecto Shaman fue posible gracias a una dotación de 8,4 millones de euros (siendo su presupuesto total de 12,29 millones de euros) procedente del área temática «Bibliotecas digitales y aprendizaje potenciado por la tecnología» del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE. (1) Shaman: «Asegurar el acceso al patrimonio mediante un archivado polivalente» Enlaces útiles: - sitio web del proyecto Shaman - ficha informativa del proyecto Shaman en CORDIS