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Inmersión en la genética del antiguo ganado ovino de Estonia

Las ovejas autóctonas son apreciadas por su diversidad genética y su resistencia a las enfermedades, al cambio climático y a los parásitos. El aprendizaje de las prácticas ganaderas del pasado podría ayudar a preservar las razas locales en el futuro.

Alimentos y recursos naturales

Las ovejas son una de las especies domésticas más importantes y ampliamente distribuidas en el mundo, con una historia compartida con los seres humanos de unos 11 000 años. Han tenido, y seguirán teniendo, una enorme influencia en la economía y la cultura mundial. La mejora genética a gran escala, que comenzó entre los siglos XVIII y XIX, produjo la fragmentación de las poblaciones y redujo la variabilidad genética. Sin embargo, las poblaciones periféricas, como las razas autóctonas del norte de Europa, conservaron su carácter distintivo y ahora se consideran importantes reservorios de diversidad genética. Son resistentes a las enfermedades, al clima y, lo que es más importante, a los parásitos. Tienen un buen instinto maternal y también son criadoras prolíficas. «Todas estas cualidades se valoran cada vez más en la ganadería ovina moderna, donde se buscan estrategias sostenibles a largo plazo», explica la doctora Eve Rannamäe, anteriormente afiliada a la Universidad de York (el Reino Unido) y jefa del proyecto OVinE. Según datos arqueológicos e históricos, el ganado ovino en Estonia —la principal región de estudio del proyecto de la Unión Europea OVinE— se ha utilizado para la producción de lana y carne desde al menos la Edad de Bronce tardía (desde el año 800 a. C.). Sin embargo, debido a los extensos cruces durante el siglo XX, las ovejas nativas casi se extinguieron. Con todo, han sobrevivido en la actual raza autóctona, la Kihnu, lo que contribuye a la importante diversidad preservada en el noreste de Europa. OVinE se puso en marcha para investigar la genética de estas ovejas autóctonas en comparación con otras razas europeas de la actualidad, y con poblaciones antiguas del pasado. La investigación se llevó a cabo con el apoyo del programa Marie Skłodowska-Curie. Herramientas del estudio Para investigar la historia y el desarrollo del ganado ovino, la doctora Rannamäe recurrió a dos métodos principales, a saber: la zooarqueología y la genómica antigua. El método zooarqueológico se basó en la morfometría, es decir, el estudio de las medidas esqueléticas, que incluyó la recogida de datos morfométricos de colecciones osteológicas de ovejas modernas y arqueológicas de Estonia, Finlandia, Lituania, Polonia, el Reino Unido y Portugal. En el campo de la genómica antigua, la formación incluyó el análisis y la interpretación de los datos de todo el genoma desarrollados mediante la secuenciación de próxima generación de noventa muestras de ovejas procedentes de Grecia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rusia. Se utilizaron muestras bien conservadas para reconstruir genomas mitocondriales completos y examinar marcadores genéticos de ADN nuclear, que exhiben una fuerte afinidad geográfica y patrones de migraciones pasadas. Los estudios publicados antes del proyecto OVinE han demostrado que los linajes maternos de las ovejas estonias (observados a través del ADN mitocondrial) han persistido durante los últimos 3 000 años, y se han conservado incluso en la población autóctona actual. «Esto es realmente interesante cuando pensamos en los diferentes contactos culturales, los cambios en las estructuras de poder y el desarrollo de las redes comerciales a lo largo de esos milenios», explica la doctora Rannamäe. Aplicaciones en otros tipos de ganado «Los resultados científicos repercutirán directamente en la conservación y promoción de la raza autóctona, es decir, en la conservación de su diversidad genética y eficiencia ecológica, y en la protección de su patrimonio», indica la doctora Rannamäe. El conocimiento científico adquirido durante el proyecto podrá aplicarse a otras especies en el futuro, como el ganado vacuno o caprino. Los resultados de este proyecto se están elaborando, analizando e interpretando, pero pronto se publicarán en artículos revisados por pares. La doctora Rannamäe añade: «Mi interés personal y mi deseo de contribuir a la preservación de la raza del patrimonio nacional se han visto muy influidos por la reciente participación de mi familia en la cría de ovejas. Este proyecto me ha dado la oportunidad de conocer mejor a estos animales y me ha hecho darme cuenta de que, en la investigación, la experiencia personal y el verdadero interés por conocer tu objeto de estudio son muy importantes».

Palabras clave

OVinE, oveja, domesticación, historia, genética, datos arqueológicos e históricos, genómica

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