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Unos modelos informáticos echan una mano donde hagan falta previsiones de condiciones meteorológicas extremas

Un modelo digital de predicción meteorológica aprovecha datos obtenidos mediante radar y satélite para mejorar la previsión de condiciones extremas.

Cambio climático y medio ambiente

Los radares meteorológicos tradicionales, muy comunes en toda Europa, son incapaces de distinguir la lluvia del granizo o de partículas en fusión. Tampoco saben discernir entre una precipitación y los ecos debidos a elementos ajenos a la precipitación (edificios, montañas o lo que se da en llamar "propagación anómala", fenómeno éste que puede ocurrir cuando se produce una inversión de temperatura). En el marco de este proyecto, se han aprovechado datos procedentes de radares de polarización y Doppler (para medir la velocidad, de un nimboestrato, por ejemplo). Se han llevado a cabo investigaciones partiendo de los datos de los radares y de los modelos informáticos en el valle del Po (Italia) para detectar fenómenos de propagación anómala. Asimismo, se ha podido dar una interpretación a los ecos producidos por dos grandes núcleos de tormentas en este mismo valle, con la que se ha ampliado considerablemente el conocimiento de la dinámica de las tormentas. De los análisis de los radares de investigación se han desprendido toda una serie de problemas de medición y los méritos relativos de los distintos planes de polarización. También se han apuntado tantos en la visualización tridimensional de las tormentas y los efectos en los errores de modelos hidrológicos en los datos de los radares sobre precipitaciones.

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