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Gabab receptors in health and disease

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Nuevas vías de tratamiento para las crisis de ausencia y dolor crónico

La epilepsia es la segunda enfermedad neurológica más común después de la migraña. Hoy en día las personas epilépticas pueden controlar este desorden con el tratamiento médico correcto. Desgraciadamente, estas drogas antiepilépticas no curan la enfermedad, y a menudo no controlan las crisis convulsivas. Un equipo de investigadores ha estudiado exhaustivamente el material genético, morfológico, bioquímico y electrofisiológico correlacionado con los efectos fisiológicos registrados en los casos de crisis de ausencia y dolor crónico.

Salud

El cerebro es muy similar a una computadora, con su red grande de células nerviosas entre las que se disparan miles de millones de mensajes eléctricos para controlar todas las funciones humanas. Hay muchos mecanismos de equilibrio inherentes para asegurar que los mensajes viajan normalmente de forma ordenada entre las células nerviosas. No obstante, a veces un disturbio en la química del cerebro causa una aceleración de los mensajes con células nerviosas lanzando mensajes en fogonazos o más rápidamente de lo normal. La señal exterior de estas alteraciones es una crisis convulsiva y las crisis convulsivas que ocurren más de una vez y sin ninguna causa especial se llaman epilepsia. En la utilización cuidadosa y planeada de drogas diseñadas para controlar las crisis hay que ver un aspecto importante del manejo de la epilepsia. Sin embargo, hay muchos tipos diferentes de epilepsia y de convulsiones, y cada enfermo experimenta este desorden de una única manera que depende de donde se produzca el cambio de actividad cerebral y de la extensión y velocidad de su diseminación. Además, el médico necesita considerar la efectividad de las medicaciones prescritas junto con sus efectos colaterales en cada caso específico. En el marco de este proyecto se llevó a cabo un estudio extenso de los receptores específicos, a saber, los receptores GABAB, involucrados en la transferencia de señales eléctricas entre las células nerviosas para producir una variedad de efectos fisiológicos. Más específicamente, el proyecto empezó averiguando la ubicación celular y subcelular de los subtipos de receptores GABAB en la corteza, tálamo y médula espinal. Con la ayuda de técnicas muy especializadas se investigó completamente el funcionamiento fisiológico de estos receptores. El proyecto también logró analizar genética, morfológica, bioquímica y electrofisiológicamente estos receptores en modelos experimentales de crisis de ausencia y dolor crónico. El estudio reveló muchos aspectos desconocidos de las funciones fisiológicas de los subtipos de receptores GABAB y su papel en la epilepsia y el dolor crónico. El trabajo fue el primero en mostrar la distribución completa de los subtipos de receptores en el cerebro, la descripción de su actividad intercelular y la capacidad de subtipos específicos de modular la actividad electrofisiológica en el cerebro y la médula espinal. Con el propósito de investigar los mecanismos de bloqueo de las crisis de ausencia, el estudio incluyó también las formas en que actúan los fármacos anticonvulsivantes y analgésicos específicos. Además, para el tratamiento de dolor crónico, los mecanismos inhibitorios parecen incrementarse para adaptarse a la participación de un gran número de facilitadores complejos y sistemas trasmisores inhibidores. Con estos nuevos descubrimientos, se ha progresado mucho en la investigación de la neurociencia. Además, pueden aprovecharse como guía para el desarrollo de nuevas medicaciones más eficaces para las enfermedades neurodegenerativas como la epilepsia y los problemas de dolor crónico. Las nuevas drogas prevendrán, controlarán y, se espera, curarán tales padecimientos brindando a los enfermos la posibilidad de participar en todas las experiencias de la vida.

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